Semana Santa en Michoacán: sincretismo y religiosidad

viernes, 9 de abril de 2004
Pátzcuaro, Mich , 8 de abril (apro)- Michoacán y sus coloniales ciudades se visten de Semana Santa con los colores de la camelina, la bugambilia y la jacaranda Mezcla de sincretismo y religiosidad en las comunidades indígenas Pasión intensa del vía crucis de Jesucristo De acuerdo con el calendario festivo con que contaban los michoacanos prehispánicos, cada uno de los 18 meses de que constaba su año tenía designadas varias fiestas dedicadas a sus dioses y éstos contaban con sus respectivos templos, en diferentes lugares del territorio purépecha, como afirman los estudiosos del tema “Cada una de dichas festividades tenía sus propias ceremonias, antecedentes y consecuencias, por lo que la evangelización no tuvo muchos problemas, pues se buscaron las similitudes para integradas en un sincretismo efectivo del cual gozamos las generaciones actuales, con sus vicios, sus aciertos y sus carencias o exageraciones”, relata a la agencia Apro el historiado Alberto Rendón Guillén El investigador purépecha recuerda que entre las principales festividades prehispánicas se cuenta la de Zitacónscuaro o zitacuaréscuaro --de la resurrección o del año nuevo--, cuya fecha se sitúa alrededor de los meses de enero y febrero, en los cuales se aplicaban los cinco días que les sobraban a los meses para completar un año de 365, que eran llamados nefastos, durante los cuales no se debía hacer nada, sino guardar silencio y hacer oración, olvidándose, incluso, de encender fuego y preparar la comida En las comunidades michoacanas, hasta hace pocas décadas y aún hoy en algunas, había vigilancia para que nadie trabajara o corrían consejas sobre los castigos para los transgresores “Por otra parte, las enseñanzas de los evangelizadores, que eran seguidas de la práctica o evangelio viviente, que los habitantes de estas tierras las llevaban hasta la exageración, según nos los narran algunos de los cronistas de los primeros siglos de la colonia De ello y del sincretismo religioso tenemos muchas manifestaciones durante la cuaresma, que inicia con el Miércoles de Ceniza, se intensifica durante la Semana Santa y concluye con el Domingo de Resurrección”, explica el especialista Actualmente, en la mayoría de los casos casi nadie sabe los verdaderos significados de ellos y, por lo tanto, se siguen prácticas tradicionales, pero sin el profundo sentido de los antecedentes que les dieron razón de ser La Cuaresma significan los cuarenta días dedicados a la preparación para la celebración de la muerte y resurrección de Jesús, en conmemoración de los cuarenta días y cuarenta noches que el Mesías hizo oración en el desierto, en preparación a su vida pública y predicación del Evangelio Por lo anterior, explica Rendón, la Cuaresma inicia precisamente con la imposición de la ceniza en la frente de los católicos, para recordar el signo de penitencia, pero también, “anteriormente el sacerdote nos recordaba nuestra insignificancia de ser, por lo que al imponérnosla decía: ‘acuérdate, hombre, que polvo eres y al polvo volverás’ Desgraciadamente, ahora ni siquiera es el sacerdote quien impone la ceniza, generalmente, por lo que al tomarse la ceniza y ponérsela el propio individuo, apenas si dice ‘me arrepiento y creo en el Evangelio’, por lo que lo anterior ha sido dejado de lado y ha venido a menos, perdiendo con ello la solemnidad, según comentarios de algunas personas” La Vigilia es otra de las tradiciones de la Cuaresma, que a partir de la toma de ceniza, los miércoles y viernes de cada semana deben guardarse, con la abstención de comer carne durante esta temporada, que sólo obliga a los mayores de 18 años y los menores de 60, ya que los menores, ancianos y enfermos no están obligados a seguir dicha exigencia, explica A partir del Concilio Vaticano II, se ha dado opción de cambiar dicha práctica, debido sobre todo a la situación económica que vivimos, por la crisis que padecemos y que la Iglesia ha dejado la oportunidad de que dicha práctica se cambie por algún sacrificio de abstención, dado que los alimentos cada día son más exiguos y su abstención ya no tiene ningún significado para la mayoría de la población, sobre todo en nuestro entorno El ayuno, tanto el Miércoles de Ceniza como el Viernes Santo constituye otra costumbre de los católicos, que también ha venido cambiando, dado que anteriormente se pedía suprimir el alimento por completo, pero ocasionaba algunos daños en las personas, por lo que la Iglesia pide llevar el ayuno en forma moderada, sin que éste llegue a afectarles físicamente “Una forma de llevado a cabo es desayunando poco; es decir, un vaso de leche o café con un pan; comiendo en menor cantidad que de ordinario en el medio día y hacer lo mismo de la mañana por la noche Con esto se realiza un sacrificio, pero sin que pueda llegar a dañar la salud”, recomienda Rendón “He podido constatar el desconocimiento de la costumbre de la visita de las siete casas, que en ocasiones se hacen, pero sin siquiera saber su origen y significado, o en la mayoría de los casos ni siquiera se sabe de ella, por lo que ha llegado a dejarse de practicar por la mayoría de los católicos, que ahora simplemente se van de vacaciones durante la Semana Santa, cuando deberían ser días de recogimiento y penitencia por el significado que tienen en la vida práctica de nuestra religión”, recrimina El investigador señala que esta visita de las siete casas, que se pueden realizar en un sólo templo o en, las ciudades, hacerlo en otros tantos recintos religiosos, es precisamente recordar los sufrimientos de Cristo en El huerto de los Olivos, en las casas de Anás, Caifás, Herodes y Pilatos y en el Calvario Por lo tanto, “en cada una de las visitas a los templos, debe recordarse lo que el Redentor sufrió por nosotros y las humillaciones recibidas de cada uno de sus verdugos En cada una de ellas se debe hacer oración, meditar un poco sobre lo acontecido y pedir algo respecto al hecho y concluir con un Padre Nuestro y Ave María”

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