El poder frente a las letras

miércoles, 12 de mayo de 2004 · 01:00
* Nuevo libro de Xavier Rodríguez Ledesma * Analiza la relación intelectuales-gobierno * Abarca de 1994 a los primeros años de Fox México, D F, 11 de mayo (apro)- Para desmenuzar la relación entre el poder político y la llamada “República de las Letras”, el escritor y sociólogo Xavier Rodríguez Ledesma realizó un estudio que partió de una pregunta: “En nuestro país, pese a la existencia de una cultura de no lectura, los escritores han jugado un importante papel en la vida política nacional ¿A qué se debe esto?” Con dicha interrogante en el aire, el doctor en ciencia política por la UNAM y autor de “El pensamiento político de Octavio Paz: Las trampas de la ideología”, Rodríguez Ledesma escribió su libro “Escritores y poder La dualidad republicana en México 1968-1994”, que se publicó hace tres años En aquel libro, Rodríguez Ledesma trazó un recuento de esa relación que abarca desde el movimiento de 1968 y las consecuencias de la represión, hasta el surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994; cuestionaba si, efectivamente, los intelectuales tienen alguna influencia en la sociedad: “Los escritores gozan del prestigio de ser individuos que pueden hacer caer el peso de la balanza del poder hacia un lado o hacia otro; sin embargo, el soporte de tal reputación, el poder de influencia, es inexistente en la realidad a pesar de lo que los propios escritores, o por lo menos una buena cantidad de ellos creen acerca de los atributos de su profesión” Ahora, Rodríguez Ledesma da a conocer el segundo volumen de esa investigación, intitulado “El poder frente a las letras Vicisitudes republicanas (1994-2002)”, con el cual ganó el Certamen Nacional de Ensayo “Alfonso Reyes 2002”, publicado por la Universidad Pedagógica Nacional y la Secretaría de Educación Pública Relación perversa Este segundo recuento de reciente aparición, en torno la relación intelectuales y gobierno de Rodríguez Ledesma inicia justo donde se detuvo el anterior Parte de la irrupción del EZLN, que a decir del investigador “cambió por completo el escenario de México, y particularmente la manera en que la figura del subcomandante Marcos trajo múltiples consecuencias no sólo en el ámbito político, sino en el de las letras y, por consiguiente, en la reflexión sobre el sentido de ser escritor, y su compromiso y responsabilidad con al realidad política, económica, ética y cultural” Así, alcanza los inicios del gobierno de Vicente Fox Según el autor, durante el primer año, Fox no sólo se enfrentó a la “República de las Letras”, sino a la ciudadanía misma, al tiempo que invitaba a un grupo de intelectuales y artistas a incorporarse al servicio exterior mexicano Menciona entre ellos a Sealtiel Alatriste, José María Pérez Gay, Felipe Ehrenberg, Hugo Hiriart, Jorge Volpi, Jordi Soler, Aurelio Asiain y Guillermo Sheridan Hace un breve recuento de algunos de los enfrentamientos entre el gobierno actual y la comunidad intelectual, entre los que destaca la pretensión del Ejecutivo de gravar con el IVA los libros, y el que llama el “affaire Aura” provocado por el secretario del Trabajo, Carlos Abascal, cuando la maestra de su hija le dejó como tarea la lectura de la novela “Aura”, de Carlos Fuentes y el funcionario lo vetó indignado El nuevo volumen cuenta con cuatro capítulos: “La escritura de la rebelión o la rebelión de la escritura”, “El legado de la crisis heredada”, “Transitando en la transición” y “El voto útil” Una de las conclusiones a que llega el investigador es que la relación del poder con los intelectuales “continúa manteniendo las características que históricamente la definieron en el siglo pasado Los temas se repiten, las confrontaciones parecen revivir viejas discusiones, vituperios y descalificaciones Los ciudadanos literarios se acriminan entre sí por haber tropezado con las mismas piedras que ya habían sido señaladas como peligrosas para su independencia y su accionar intelectual” Vislumbra que más que recibir la opinión de los intelectuales, la sociedad comenzará a hacer que su propia voz sea escuchada Si no es así, advierte, “seguiré teniendo material de sobra para rastrear y reconstruir estas circulares y ociosas discusiones, así como las vergonzantes relaciones entre el poder y los autodesignados portavoces de la sociedad” Concluye con un lacónico: “Ojalá no sea así”

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