PERMANENCIA VOLUNTARIA: "Troya", mucho más que un churro hollywoodense

lunes, 24 de mayo de 2004
México, D F, 24 de mayo (apro)- No se apega mucho al texto de Homero (sólo en lo esencial); pero esto no es obstáculo para que uno pueda disfrutar de una épica de proporciones hollywoodenses en casi 3 horas de duración, entretenida a más no poder, con mucha acción y sangre al estilo “Gladiador”; algo de romance, y un Brad Pitt como Aquiles, derrochando cuerpo por doquier Es la cinta “Troya” (“Troy”, Estados Uunidos, 2004), dirigida por Wolfgang Petersen, quien retoma los principales acontecimientos y personajes con sus características del poema clásico “La Iliada”, para contar una ambiciosa historia de nobleza, amor y, al mismo tiempo, criticar la guerra que en sí no tiene mucho de poético La narración es bastante conocida por todos aquellos que entraron a sus clases de literatura universal en secundaria o en prepa: Paris (Orlando Bloom), el príncipe de Troya, rapta a la bella Helena (Diane Kruger), esposa del rey griego (espartano, para ser más precisos), el jefe aqueo Menelao (Brendan Gleeson); éste, enfurecido por la afrenta, acude con su hermano el rey Agamenón (Brian Cox), para obtener venganza Agamenón junta a un poderoso ejército (mil naves, según la película) para ir a Troya y destruirla Los detalles cambian un tanto; pero el final es el mismo: mueren los que tienen que morir y Troya cae a causa del embuste de un caballo de madera Aquiles es valiente y orgulloso, siempre peleado con Agamenón; Odiseo es astuto en todo momento --ideal para cualquier empresa moderna por su capacidad para resolver problemas--, y Héctor tan igual de fiero y osado como Aquiles, pero más prudente y, por lo mismo, elevado en sabiduría Petersen cuida mucho los componentes visuales de la cinta, por lo que a veces la parte dramática se ve algo descuidada; sin embargo, gracias al buen guión de David Benniof (“La hora 25”), la situación se equilibra Y es que sin la participación de los dioses en esta historia, los protagonistas tienen que volverse humanos y, por lo tanto, ser más complejos psicológicamente para poder entender sus acciones Así pues, nuestros héroes de carne y hueso son héroes atribulados, nada indiferentes ante los sucesos ocurridos en las arenas de Troya: Odiseo no está convencido de la guerra; pero no le queda otra opción, Héctor prefiere hacer regresar a Helena hasta Esparta antes de vivir los horrores de la guerra Y Aquiles tiene encuentros cercanos durante la noche, con todos aquellos a los que ha asesinado, y por lo mismo, sufre En la Troya de Petersen la guerra puede darnos gloria, fama y poder; pero el precio que hay que pagar es muy alto; hay que olvidar la paz, renunciar al respeto de los inocentes y a los seres queridos, a la vez que dar la vida a cambio de la inmortalidad

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