Las monjas coronadas

lunes, 3 de mayo de 2004 · 01:00
* Una tradición novohispana con raíces españolas; significaba la unión de las religiosas con el Salvador México, D F, 3 de mayo (apro)- Quizá uno de los géneros menos lucidores de las artes plásticas es el retrato histórico Para muchos espectadores puede resultar poco interesante recorrer en los museos salas con cuadros de rostros rígidos y poses acartonadas de personajes que intervinieron en la historia Por ello, la idea de visitar un conjunto de obras en las que se miran a monjas cuyo nombre no es familiar para el público pudiera no ser atractiva para muchos Para Miguel Fernández Félix, director del Museo Nacional del Virreinato (Munavi), este acervo constituye “un hito en la producción artística novohispana” A partir de su colección de monjas coronadas el museo de Tepotzotlán ofrece, mediante la exposición “Monjas coronadas Vida conventual femenina en Hispanoamérica”, la posibilidad de conocer parte de la cotidianidad de las mujeres que, en la época colonial, vivieron en el encierro conventual y dedicaron su vida a la religión por vocación u obligadas por sus familiares Luego de haberse presentado en el Munavi, la muestra se abrió en el Museo de Historia Mexicana de la ciudad de Monterrey, el pasado 14 de abril Fernández explica en la introducción del catálogo correspondiente, que se trata de una revisión de ese acervo “desde el punto de vista histórico, pero en este afán no se restringe al ámbito novohispano, sino que va a buscar causas, consecuencias y derivaciones a otros virreinatos americanos como Nueva Granada y el Perú, así como al arte de la Península Ibérica” Miguel Ángel Riva Palacio, subdirector del recinto, guió un recorrido de esta agencia por la exposición en el Munavi y explicó que el proyecto nació de una investigación realizada por Alma Montero Alarcón como tesis doctoral Expresión del barroco En su libro “Monjas coronadas” (1999), editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) dentro de la colección Círculo de Arte, la investigadora del Munavi y autora del guión museográfico, indica: “Las pinturas de monjas coronadas constituyen una de las representaciones barrocas más importantes de la Nueva España La exuberancia de sus atuendos, así como las características de las ceremonias de su coronación estuvieron ligadas al ámbito pluricultural en que surgieron” Aunque el recinto posee la mayor colección de cuadros con monjas coronadas del país --son parte de su exposición permanente--, se pidieron en préstamo obras de diversos museos de Latinoamérica y de España, debido a que la muestra se refiere a la vida conventual en Hispanoamérica En este sentido, Riva Palacio destacó que de los conventos de Santa Clara y de Santa Inés del Monte Policiano, de Colombia, salieron por primera vez algunos de sus cuadros para esta exposición Colaboraron también los museos Nacional, de Colombia; América, de España; de Arte Moderno, del Estado de México; Amparo, de Puebla; de Arte Olga Costa y José Chávez Morado, de Guanajuato; Nacional de Historia, de México; y Soumaya, entre otras instituciones A simple vista los cuadros se antojan similares y hasta repetitivos Plasman a la monja de cuerpo entero o sólo hasta la cintura, con su corona de flores y en las manos, como una especie de cetro, un ramo de flores, algunas llevan palmas, y en la otra mano una vela, un crucifijo o a una imagen de Jesús niño Montero dice en su libro: “Los retratos mantienen cierta unidad iconográfica, en la cual se reiteran algunos atributos: las coronas, las palmas, las velas y las esculturas del Niño Dios; sin embargo, resulta evidente que los atuendos y arreglos florales son distintos y muestran el gusto personal de quienes los confeccionaron” Agrega que revelan las diferencias entre las órdenes religiosas Así, por ejemplo, las llamadas “calzadas” tenían reglas más flexibles y permitían mayor lujo y exuberancia en sus atuendos e incluso portaban joyas de plata y perlas, en cambio las llamadas “recoletas” usaban ropa y corona sobrias Según el investigador belga Paul Vandenbroeck, quien escribe en el catálogo el texto “Novias coronadas”, las coronas de las monjas tenían un simbolismo similar al peinado que llevaba una novia en el día de su boda: “También las vírgenes y las santas mártires se representaban de esta manera (coronadas): a través de su martirio se convertían en novias de El Salvador, por lo cual se les retrataba así Las novias del primer periodo cristiano llevaban durante la ceremonia nupcial la corona de la novia, siguiendo el ejemplo de sus hermanas paganas” Así lo confirma el testimonio de una religiosa, sor Sebastiana Josefa, recogido por Montero en su estudio: “Salió esta hermosa virgen adornada místicamente con las vestiduras celestiales y con las preciosas piedras de virtudes para desposarse con el Rey de la Gloria, como corresponde a tal Esposo () ninguna otra profesión ha estado tan vistosa, rica y adornada, como en ésta; porque como se esmeran tanto las religiosas en componerlo con todo el primor que cabe” Riva Palacio abundó en la entrevista que cuando las monjas se ordenaban se hacía una ceremonia de profesión con todo un ritual y ahí se les coronaba Agregó que la investigación de Montero detectó que también se hacía cuando alguna religiosa asumía un cargo superior, por ejemplo de priora, y finalmente se coronaban al momento de la muerte --¿Todos los cuadros son de monjas que realmente existieron? --Sí, definitivamente Incluso, si te fijas, todas tienen su cartela, el texto que aparece en la parte inferior de la obra, donde generalmente está escrito el nombre de la persona, la fecha en la cual profesó o los motivos por los cuales se realizó el cuadro --¿Existe algún cuadro sobre la profesión de Sor Juana Inés de la Cruz? --No Hallazgos arqueológicos La tradición de coronar a las monjas, afirmó el subdirector del Munavi, llegó al Continente Americano proveniente de España, aunque allá se utilizaba sólo la corona y la palma en la mano: “Ya como producto novohispano, con el sincretismo cultural y con todos los elementos de América, la corona sufre un cambio, se vuelve más exuberante, llena de flores y con mayor volumen Y la palma se vuelve un ramo florido Algunos de estos elementos se vuelven muy exquisitos” Como parte de la muestra se exhibe un video producido por Laura González, del área de Difusión del Munavi, en el cual se representa una ceremonia de profesión y coronación Inclusive participan en él, como extras, monjas concepcionistas del Convento de Tepotzotlán Hay también un espacio dedicado al tema de la muerte, donde se muestra el esqueleto de una religiosa, hallado durante las excavaciones en un templo, que aún conserva sobre el cráneo los alambres que formaban la corona Montero consigna que se han realizado excavaciones arqueológicas en claustros de la Ciudad de México como la Encarnación y San Jerónimo, y que en la mayoría de los ataúdes había restos de las armazones de metal que sostenían los adornos: “Estas calas arqueológicas confirmaron que la costumbre de coronar a las monjas muertas en la Nueva España, proviene por lo menos del siglo XVII, si bien la mayoría de los retratos datan de al segunda mitad del siglo XVIII o incluso de años posteriores” La exposición comprende diez secciones: “Música virreinal y retratos de monjas coronadas del museo (Munavi)”, “Los conventos femeninos”, “Religiosas calzadas y descalzas”, “Ceremonial de profesión”, “Requisitos para ser religiosa”, “Votos perpetuos y otras ceremonias de coronación”, “La muerte”, “Otros personajes coronados”, “Cocina conventual” y “Patio coronado” El lujoso catálogo que complementa la exposición fue editado por Landucci y el Conaculta Incluye los textos “La cultura del Barroco en la Nueva España”, de Jorge Alberto Manrique; “Místicas novias Escudos de monjas en el México colonial”, de Guillermo Tovar de Teresa; “Pinturas de monjas coronadas en Hispanoamérica”, de Alma Montero; “Los conventos de monjas en la sociedad virreinal”, de Josefina Muriel Así mismo “Conventos de monjas en el Nuevo Reino de Granada, 1574-1791”, de Pilar Jaramillo de Zuleta, de Colombia; y “Conventos españoles del siglo XVII Dos clausuras singulares: La Encarnación y Santa Isabel de Madrid”, de María Leticia Sánchez Hernández, de España, entre otras colaboraciones Además se reproducen en color y con detalle las obras expuestas “Monjas coronadas Vida conventual femenina en Hispanoamérica” se presentó en el Munavi del 27 de noviembre del 2003 al 31 de marzo de 2004, con “un éxito sin precedentes”, según información del recinto En el Museo de Historia Mexicana, ubicado en la Macroplaza de Monterrey, estará abierta al público hasta el 5 de julio próximo

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