ADELANTO DE LIBROS: Octavio Paz: política y poesía, de Daniel Mendonca y Adriana Almada

lunes, 7 de junio de 2004 · 01:00
México, D F, 7 de junio (apro)- Desde Paraguay nos llega el libro de ensayos ganador del concurso “Homenaje a Octavio Paz”, convocado por la embajada de mexicana en ese país y el Instituto de México en Paraguay Son estas dos instituciones las encargadas de publicar ahora, bajo el título genérico “Octavio Paz: política y poesía”, estos dos ensayos escogidos: “Observar el tiempo”, de Daniel Mendonca, y “Lugares comunes”, de Adriana Almada En el primero --se señala en la contraportada-- el autor “analiza las eventuales transformaciones de las sociedades latinoamericanas a la luz del pensamiento político de Paz” En el segundo, Almada “pone el acento en el juego de opuestos que estructura la reflexión de Paz y en su labor de traductor” En ambos trabajos “se nos revela el costado filosófico, la pasión crítica y el compromiso humano de una de las mayores figuras de la cultura universal” El concurso de ensayo se efectuó en el año 2002 como corolario de unas jornadas de discusión y reflexión sobre la vida y la obra del Nobel mexicano en el cuarto aniversario de su fallecimiento Las jornadas consistieron en cinco series de seminarios organizados, tanto por la legación mexicana en Asunción --encabezada por el embajador Antonio Villegas, y de la cual depende el Instituto de México, dirigido por la escritora Claudia González-- como por el viceministerio de Cultura de Paraguay y la Universidad Columbia de Paraguay Nila López, titular de la Dirección Nacional del Libro y la Lectura, prologa las obras De ahí se entresacaron los siguientes fragmentos: Observar el tiempo Siguiendo la huella de la “literatura política” del mismo Paz, que es la voz de un escritor en desacuerdo consigo mismo o con el mundo, Mendoca busca clarificar y criticar la realidad política y social de América Latina, remontándose a las décadas del 60 y 70 de terror, crímenes y violaciones de los derechos humanos, y las del 80 y el 90 de las dictaduras militares, el estatismo, las burocracias gubernamentales, el compadrazgo y las inútiles batallas en pos de la modernidad Aborda también los fenómenos del subdesarrollo y el Tercer Mundo en el inestable presente con su imperiosa necesidad de avanzar en las reformas económicas y superar la pobreza y la exclusión social, fundando de nuevo la independencia latinoamericana Por último, conjetura sobre el futuro próximo con una prosa explicativa sencilla y didáctica de la historia de la democracia desde que la inventaron: sus ideas, sus usos y condiciones, y el “Estado de derecho” con sus antecedentes y definición, hoy, como ejercicio del poder sometido a normas jurídicas que aseguran libertades y derechos ciudadanos frente al mismo Estado, que limita su poder en beneficio de la comunidad Entronca estos hechos con la economía social de mercado como opción entre el capitalismo y el socialismo, y concluye refiriéndose a las dos características que el liberalismo de Paz comparte con las demás ideologías, ofreciendo una representación de la sociedad y un programa político La posición de Mendoza es la de participar en las prácticas sociales que son el origen de las diferencias ideológicas: reflexionar y actuar aun cuando nos hallemos conminados a abdicar de algunas de nuestras propias ilusiones Las de Daniel Mendoza son páginas ilustrativas, en las que descubrimos afectuosamente esa amalgama tan rara en estos tiempos, de generosidad para transmitir conocimientos desde ángulos ligeramente explorados, y hacerlo con soltura, corrección y notables habilidades pedagógicas Lugares comunes El ensayo de Adriana Almada se centra en “el otro que somos”, un tema muy frecuentado por ella, según percibimos las personas que durante años la seguimos en sus inquietudes de todo tipo, divulgadas en la prensa local Ella encara la idea de “traducción” como cimiento de toda la obra de Paz, como la llave conceptual que nos lleva a entenderlo, porque “aprender a hablar es aprender a traducir” Su lenguaje es poético y escribe sobre la percepción del mundo desde un costado incluso metafísico, ubicándonos como herederos de una cultura en la que somos “traducciones de traducciones” Coqueteando seductora y noblemente con disciplinas como la filosofía y la literatura, Adriana las une para mostrar que la mente de Octavio Paz abarca el todo y las partes: “el uno no es la suma de las otras, sino su permanente interrelación” Ella es subjetiva en el montaje de textos de diversas épocas y naturalezas de Octavio Paz, confirmando con su propio hilo narrativo a la traducción como medio que ejercitó el autor para edificar un puente entre las culturas y los individuos, asegurando que “su obra traduce, sin traicionar, la condición humana de hombres y mujeres contemporáneos macerados en varias culturas a través de esta nueva forma de globalización, más sofisticada y menos respetuosa que la utilizada por el Imperio Romano” Adriana escribe también sobre esa etapa de poetas y místicos orientales que tanto subyugaron a Paz y lo influyeron, explayándose sobre Basho y la intensa emoción que sentía al leer su “haiku” como una poesía que ya no se distingue de la vida La autora no deja de lado el fecundo encuentro del escritor mexicano con los clásicos chinos y su contacto con la sabiduría teoísta Intenta definir la vida de Paz como “la historia de la aproximación al Otro, y en ella, la pasión por encontrarse a sí mismo” en un encubrimiento y descubrimiento del propio ser Cita varios ejemplos de la forma en que el escritor construye su poesía, contradictoriamente, para subrayar, insistente, la oposición, las paradojas, los polos opuestos, los contrapuntos, asumidos como métodos de conocimiento que, afirmando y negando, no se combaten ni se destruyen: se fusionan en “Ser y no-ser”, revelando lo oculto en una comunión poética comparada con el éxtasis amoroso Unidad, correspondencia, polaridad y analogía diluyéndose en una dinámica cósmica que envuelve cíclicamente a las cosas y a los seres Una misma alma: esta es la trama esencial que se desprende de Adriana Almada en sus palabras, que la llevan de sí misma a sí misma, equívoca y certeramente al mismo tiempo, al emular espontánea y auténticamente el destino y la libertad de Octavio Paz, en este ensayo en el que ausculta algunos de sus ámbitos esotéricos con elegante estilo literario, para explayarse sin prejuicios sobre su interrogación predilecta: por qué y para qué la palabra arde en la memoria y nos reconcilia con el gran Todo

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