COMPUTACIÓN: Ticketmaster y su nefasta política de spam

viernes, 30 de julio de 2004
México, DF, 29 de julio (apro) - Hace un par de días, apenas, recibí un correo electrónico de la empresa Ticketmaster, en donde me ofrecen un servicio de paga para mantenerme actualizado en la cartelera de conciertos y eventos en los que dicha empresa está involucrada de alguna manera Cuando recibí el mensaje me pareció de mal gusto, porque pensé que teníamos ya suficiente con todos esos anuncios y ofertas chatarra como para que una compañía de compra/venta de boletos –supuestamente seria–, como dice ser Ticketmaster, entrara al fenómeno de spam ¿Qué hacer? Paso uno: decidí darme de baja de su lista, usando la liga que supuestamente haría eso por mí ¿Resultado? Imposible No hay manera de sacarse de la lista de distribución porque la liga simplemente no funciona Paso dos entonces, escribir al “webmaster” de dicha empresa ¿Resultado? Imposible Dicho correo simplemente no existe Entonces me dije a mí mismo: “Quizás la liga, para tener más información sobre este servicio de paga, tampoco funcione” ¿Resultado? Me equivoqué Ésa sí funciona perfectamente y me manda a una página con más información ¿Casualidad?, ¿mala suerte? No lo creo Las empresas cada vez están siendo irrespetuosas con las mínimas conductas éticas de cualquier negocio En muchos casos, darse de baja en la lista de distribución de alguien que manda correo electrónico chatarra sólo sirve al remitente para indicarle que nuestra cuenta está activa, y que entonces nos podrá mandar muchos correos basura Después de mis fallidos intentos por darme de baja, sólo se probó la poca seriedad que muestra esta empresa, así que seguramente si me doy de baja con este procedimiento, sólo hubiese atizado el fuego del spam Y el problema es que cuando uno ha hecho uso del servicio de Ticketmaster por Internet, nos piden nuestra dirección de correo electrónico La razón, suponía, es que si algo sale mal, si la transacción en la compra/venta de boletos falla, la gente de esta empresa boletera nos puede informar oportunamente y así corregir la dificultad En ningún caso dice que ellos usarán nuestro correo electrónico para después mandarnos su basura comercial que nadie les ha pedido Otras empresas en Internet, cuando piden este tipo de información a los usuarios, avisan explícitamente cómo serán usados Así, uno al menos está prevenido al respecto Seguramente, muy a la mexicana, aquí en nuestro país, a algún brillante ejecutivo de Ticketmaster le pareció que tener una base de correos electrónicos amplia y no usarla era simplemente absurdo Así entonces, bienvenido Ticketmaster al correo spam Pero no terminó todo ahí Hablé a la empresa para quejarme Después de varios infructuosos intentos, me dijeron que la responsable, la Srta Araceli Vera, estaba en una junta (qué casualidad), pero que le informarían de mi queja Y para mi sorpresa me habló un par de horas más adelante Le comenté –porque le extrañaba muchísimo mi queja– que no sólo quería que dejaran de mandarme correo no solicitado, sino que, además, quería hablar con alguien con jerarquía y responsabilidad para que me explicara quién les dio permiso de spammear a sus clientes Se hizo “pato” literalmente Me dijo que buscaría que en estos días me sacaran de su base de datos Le dije que eso no era suficiente Que quitarme de su lista es cuestión de segundos si consideramos que todo está computarizado Quedó en hablarme Al día siguiente me habló alguien más de Ticketmaster, quien no recuerdo si se identificó o no Me dijo que ya me habían dado de baja de su base de datos Le dije que no era suficiente, que estaba con el mayor interés de hablar con alguien de responsabilidad para que me explicara estas políticas de spam Entonces me dijo: “Un momento” y me dejó escuchando música en el teléfono un par de minutos Volvió a conectarse y a cada frase que le decía, me interrumpía, me contestaba con un “un momento, no me cuelgue por favor”, y así sucesivamente Finalmente, la tercera vez que me hizo eso, me dejó 10 minutos en el teléfono (cronometrados) Colgué, me fastidié y me harté de esperar que me pasaran con alguien que tenga responsabilidad, que tome decisiones y que en todo caso me explique este asunto Comprendo que nadie puede impedir que una empresa, la que sea, decida mandar propaganda a través de Internet a una lista de correo electrónico No obstante, cada vez es más claro para todos que el spam es cada vez más aborrecido, amén de que ocupa innecesariamente ancho de banda y recursos que en términos reales son muy costosos en la red de redes Parte de la solución está en los propios usuarios Si usted conoce a la empresa, ha hecho algún negocio con ellos, entonces tiene derecho a reclamar toda actitud comercial que se sale de los lineamientos de la más elemental ética La solución está, como dice Garralda en: “¡No se deje!”

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