CANTO RODADO: Nick Cohn, escribano del rock

lunes, 5 de julio de 2004
México, D F, 5 de julio (apro)- El grito cincuentero de Ricardito en la rola Tutti Fruti brindó título al primer libro que versaba en torno al fenómeno del rock A WopBopaLooBop A LopBamBoom (242 páginas, Paladin, Londres), escrito hacia 1969 por el irlandés Nik Cohn, análisis por demás atrapante que se publicó en traducción hispana con bastante éxito En diciembre del 2001, la revista francesa Magazine Littéraire dedicó su número 404 a “Los escribanos del rock”, donde incluyeron la entrevista que le hiciera Robert Louit a Cohn para esa edición especial, misma de la cual reproducimos fragmentos en esta columna de Canto Rodado en una primera de dos entregas para nuestros lectores, celebrando medio siglo del nacimiento del rocanrol --De hecho, usted no debutó en la prensa del rock --No, y para mí la clave de un escrito del rock se halla en una actitud, en un cierto acercamiento, más que sobre el hecho mismo de escribir sobre el rock o no Yo crecí en Irlanda, pero dejé el colegio a los 15 años para venir a Londres y convertirme en escritor Escribí una novela, Market (“Mercado”), que se publicó de inmediato cuando tenía 18 años Se me ha señalado que anunciaba un poco mi Anarquía en el Reino Unido: eran una suerte de viñetas, de anécdotas concernientes a una serie de existencias que se desarrollaban en torno a un mercado “Dicha novela se reimprimió en Penguin Books, lo cual me confería un cierto estatus literario y esto me abrió las páginas de las revistas Comencé a escribir acerca de diversos temas, no sobre la cultura juvenil, ya que ésta por entonces no se trataba todavía en la prensa Los críticos de música todos frisaban los cuarenta o los cincuenta años, y cuando llegó la explosión de Los Beatles y Los Rolling Stones, no existía ninguna persona de su edad que pudiera escribir sobre ellos Se lo hice notar al coordinador de Observer y me pidió que me hiciera cargo Pero nunca me consideré un escritor de rock, sino sólo un escribano que en el momento abordó tal temática” --Curiosamente, A WopBopaLooBop A LopBamBoom es el primer libro relativo al rock y es, al mismo tiempo, una despedida -Es comprensible Hay una suerte de bravuconería en el rock: “Espero morir antes de llegar a viejo; me voy a embarrar de drogas a ver si despierto al día siguiente”, etcétera No creo que nadie, sea músico o escritor, que se lance a hacer una carrera en el rock piensa que llegará un momento en el que deba retirarse Mi impresión es que a finales de los años sesenta, se escribía un tanto con la idea de expurgar, de liberarse del microbio del rock y que después uno pasaría a otra onda En mi caso, en ningún momento escribí nada más sobre rock Lo que me interesaba se encontraba, de una manera más general, en la cultura de la juventud, la cultura de la calle Yo hablaba de que lo que ahora consideramos bajo la rúbrica del ‘estilo’, por ejemplo la vestimenta y los mensajes que conlleva la ropa de quien la viste, todo ello indicaba un cambio de mentalidad y el rock era un aspecto más entre muchos otros Para la prensa de aquella época, el fenómeno era menos usual de lo que es hoy día” --¿Qué sucede en la escritura cuando se pasa del rock a otros temas? --En mi caso, no mucho Cuando yo comencé a escribir estaba apasionado, fascinado por los mitos, y me acerqué al rock bajo esta perspectiva, la cual tenía como efecto, entre otras cosas, que si yo escribía acerca de alguien o sobre algún evento que no se había desarrollado como, según yo, debieron haberlo hecho, no dudaba en inventarlos Pero cuando cumplí treinta años dejé ese juego, dejé tal acercamiento, y me pasé al lado opuesto: en todos los libros que escribí a partir de entonces, la frase más pequeña está anotada, registrada, verificada El rocanrol era la parte del mito en mí; sin embargo al llegar a cierta edad, ese deseo de idealizar y engrandecer la vida se agotó Me interesaron las cosas tal y como verdaderamente pasaron, en vez de seguir a mis fantasmas --Usted ha escrito que hay dos cosas que le fascinaban: la búsqueda de la belleza oculta, y el poder de auto-inventarse a sí mismo, que es la encarnación del rock Ambos temas continúan presentes en sus libros aun el día de hoy --De lo primero, estoy totalmente de acuerdo Es algo que me acompaña todos los días La belleza oculta o, para decirlo de otro modo, el hombre invisible, detrás de la apariencia Acerca de lo segundo, no estoy tan seguro --Los personajes sorprendentes que usted describe en Anarquía en el Reino Unido y en El corazón del mundo (traducido al francés como La Grande Voie Blanche) poseen agallas, energía, cualidades que usted encontraba en el rock y que se han volcado en su escritura con rapidez y vigor --Poseo un punto de vista simple acerca de la escritura: como hay tantas cosas que no pueden ser expresadas de manera satisfactoria, en la manera como yo quisiera que fueran dichas, entonces las digo de la forma más rápida y directa Me choca cualquier estilo para llamar la atención sobre el mismo Sé que al concluir el libro voy a quedar totalmente plasmado, sin tener que dar indicios acerca de mí en cada página La rapidez y la economía en la escritura son cosas que admiro, y no únicamente en el rock, sino en todos los escritores que me han marcado Así me pasó con Evelyn Waugh en mis comienzos y también con la novela negra norteamericana “Dicho esto, creo que hay en el rock, profundamente, una necesidad de atención, un lado que dice ‘mírame’, del cual no me he podido despegar después de tanto tiempo No releí A WopBopaLooBop A LopBamBoom tras su aparición y sin duda soy la persona menos indicada para hablar del tema Cuando termino un libro, ya no regreso a él Pertenece al pasado Trabajo muy lentamente, hago muchos borradores, pero no busco en la escritura eso que llamémoslo la imitación de la espontaneidad, la impresión de que todo nos llega naturalmente Sin embargo, me tardo mucho en cada libro, voy a tientas, hasta que hallo una apertura, una puerta que me permita escribir Es un paso que se sitúa en oposición al rock, el cual tiene, a mi modo de ver, que ser auténticamente espontáneo Así fue, por otra parte, el caso de A Wop, etcétera, que escribí en cinco o seis semanas” (Concluirá Traducción de Roberto Ponce)

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