PERMANENCIA VOLUNTARIA: "Un día sin mexicanos", pura propaganda

lunes, 16 de agosto de 2004
México, D F, 16 de agosto (apro)- Las ganas que tenían el director y exbotellita de Jerez, Alfonso Arau y su esposa, Yareli Arizmendi, sobre la situación de los migrantes en Estados Unidos, se comieron a la cinta misma, al grado que “Un día sin mexicanos” se volvió un anuncio propagandístico lleno de buen humor Al ser más importante el discurso de “Vivan los latinos, ellos también son humanos”, la historia, que en un principio se vislumbraba ingeniosa, pasó a segundo término, o más bien se echó a perder Resulta que, un día, el estado de California es acosado por una extraña neblina rosa, que no sólo evita que esta provincia se comunique con el resto de Estados Unidos y con el mundo, sino que también provoca que los inmigrantes latinos desaparezcan --el término “mexicano” se utiliza para burlarse de los gringos, pues para ellos todo aquel que tenga ascendencia “hispánica” (hispanic, en inglés) es mexicano Entonces se presentan tres historias: la de un cantante grupero (Eduardo Palomo) y su familia, la de un reportero del clima, la de una familia de granjeros estadunidenses, y José, su hombre de confianza, y la más importante, la de una reportera de nombre Lila Rodríguez (Arizmendi), la única latina que no desaparece Ante la falta de latinos, el estado de California se sumerge en caos, se cierran las escuelas, los súper mercados se quedan sin frutas y verduras, no hay quien trabaje en los restaurantes, ni quien haga el aseo Y por cierto, la “Border patrol”, se muere de la aburrición Los medios propagan las teorías más descabelladas sobre la desaparición de los mexicanos, y todo apunta a que la única esperanza es Lila, por lo que el ejército realiza experimentos con ella La cinta comienza como una especie de documental, todo en broma, por supuesto, para poco a poco ir introduciéndonos en la historia central (la de Lila) por medio de una parodia, a veces una sátira, del trato que se les da a los hispanos, situación que resulta hilarante gracias a la puntadas de Arau Sin embargo, las cosas se descomponen antes de la mitad de la cinta Y lo que pasa es que esta introducción lleva demasiado tiempo, de tal forma que se vuelve repetitiva y, por ello mismo, cansada Y para cuando llegamos a la historia de Lila, la cinta se vuelve estúpida, pues rompe con el tono anterior con su circunstancia y diálogos melodramática o de telenovela, con la diferencia de que las novelas del canal de las estrellas no tiene tanto contenido social, ni político Y entonces ¿para qué ponerle trama? La idea era buena, pero quedó un poco malograda: sí hace reír, y mucho, pero el discurso a favor de los migrantes es cursi y hasta burdo Y luego nos quejamos de la propaganda hollywoodense en cintas como “El día de la independencia”

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