Desconcierta Caetano Veloso en un recital en Argentina

miércoles, 25 de agosto de 2004
* Sus declaraciones dan la espalda a sus raíces * Deslumbrado por el “sueño americano”, cantó en inglés Buenos Aires, 24 de agosto (apro) - El célebre cantante popular Caetano Veloso acaba de presentar en este país su CD A Foreign Sound, en un show de cuestionable valor artístico, en el que pareció renegar de las raíces culturales de su Brasil natal, e hizo una apología del imperialismo estadounidense “El portugués es mi patria,” dijo el bahiano de 62 años en una de sus tantas intervenciones, bajo tono confesional e intimista en el Teatro Gran Rex de la calle Corrientes y que se encontraba totalmente lleno “Pero el portugués es un ghetto y el inglés es el idioma del poder,” agregó Uno de los grandes impulsores de la bossa nova, Veloso pareció deslumbrado por el sueño americano, cuyas candilejas tentaron a estrellas de la canción como la luso-brasileña Carmen Miranda y hasta a Carlos Gardel y, actualmente, al actor español Antonio Banderas Habiendo sufrido prisión y exilio bajo la dictadura militar brasileña de los sesenta, Veloso dijo incluso que “Nueva York es el centro occidental y cristiano”, lo cual sonó irónicamente en muchos oídos como un eco de las palabras con que los regímenes militares latinoamericanos justificaban sus golpes de Estado American dream En lo estrictamente artístico, el espectáculo en el Gran Rex careció de magia Cantando en inglés, Veloso hizo un dudoso aporte a clásicos estadunidenses como Diana, Love for Sale, Manhattan, Feelings, The Man I love, So in love Su marcado acento extranjero resultó para muchos oídos en un forzado exotismo Pero Veloso no se arredró, e incluso hasta incurrió en el autoelogio: “El disco salió muy bueno”, dijo en un par de oportunidades Y por si su compenetración con el cancionero y la cultura estadunidenses pudieran ser puestas en tela de juicio, acompañó alguna interpretación imitando con sus manos a un cowboy que disparaba sus pistolas En algún momento pareció ensayar algún tipo de justificación, al decir que al mismo tiempo que trabajaba su disco en inglés también pensaba lanzar otro integrado únicamente por sambas aunque --para desconcierto de algunos y risa de otros que festejaron el “donaire”–, remachó: “Pero no lo hice” Vestido de negro, Veloso pasó la mayor parte del espectáculo sentado, en algunos momentos movía sus pies como si caminara en el aire En otras ocasiones abandonó la silla para hacer unas carreritas tipo cantante de rock por las pasarelas, a la manera de un duende travieso en un gesto complaciente con el público Veloso fue acompañado por sus propios músicos, entre ellos el excelente cellista y director Jacques Morelenbaum, y por músicos de la sinfónica de Buenos Aires Por momentos el sonido de los instrumentos se fusionaba hasta el grado de tornarse una masa difusa en la que no podía distinguirse claramente una propuesta musical La puesta en escena careció de profesionalismo y originalidad, con un concepto escénico limitado básicamente a luces cenitales o intermitentes, y proyecciones de palabras estáticas en inglés sobre el ciclorama A pesar de que algunas personas abandonaron el teatro al darse cuenta que el artista, a manera de un crooner sólo interpretaría canciones en inglés, el público lo ovacionó de pie y lo forzó a ofrecer un par de encores en los que, allí sí, abordó clásicos brasileños, como las estremecedoras “Tristeza nâo tem fim” y “Manhâ” de Carnaval Sin embargo --como el personaje de la popular canción del folclor jarocho María Chuchena, que no pintaba su choza ni la choza ajena--, Veloso no pareció acertar con los colores adecuados para pintar su aldea cuando intentó hacerlo Su interpretación de esos clásicos, en la que se acompañó solo con su guitarra, careció del contenido e íntimo estremecimiento que solía tener su voz Antes de eso interpretó la mexicanísima Cucurrucucú Paloma, en la versión que apareciera en el filme Hable con ella, de Pedro Almodóvar Esa fue la única melodía en español de todo el programa

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