El amor juchiteco por Cartier-Bresson y su herencia en Sebastiao Salgado

sábado, 7 de agosto de 2004
* Dos aspectos del fotógrafo francés abordados por Grisel Vistráin México, D F, 6 de agosto (apro)- Cuando el fotógrafo Henri Cartier-Bresson vino a México por primera vez, se dejó conquistar por el ambiente que entonces vivía el país Narra la crítica Raquel Tibol en una de sus columnas de arte que publicaba semanalmente en Proceso (2 de agosto de 1999), que cuando decidió quedarse, se alojó en un departamento con el pintor Ignacio Aguirre y los escritores Langston Hughes y Andrés Henestrosa, en el barrio de La Lagunilla: Lugar en el cual “no faltaban cantinas con mariachis, restaurantes populares, baños de vapor y prostíbulos Cartier-Bresson era soltero (en 1970 contraería matrimonio con la fotógrafa Martine Franck), le encantaba la pachanga y, según contó Langston Hughes en su autobiografía, se enamoró de una tehuana que andaba descalza” Otra es la visión de Henestrosa Grisel Vistráin, discípula del escritor oaxaqueño, fotógrafa y presidenta de la Sociedad de Autores de Obras Fotográficas, rememoró para Apro el relato de su maestro: Cuando Cartier-Bresson vino a México visitó Oaxaca, siendo su anfitrión Henestrosa En las tierras de Juárez una mujer juchiteca se enamoró perdidamente del fotógrafo francés y, cuando él regresó a tierras europeas, ella lloraba y sufría “por el mal de amores” Entonces decidió juntar su dinerito para alcanzar su sueño Ahorró hasta reunir el dinero del pasaje y se fue a Francia a visitarlo: “Imagínate, desde Juchitán hasta Francia, a nadie se le hubiera podido ocurrir, pero a ella sí e incluso le llevó comida juchiteca porque fue la que le ofrendaron a Henri cuando lo conoció” Para Vistráin, Cartier-Bresson no es sólo el más importante y grande fotógrafo del siglo XX por haber abarcado tanto la pintura como la fotografía artística, el fotoperiodismo y el cine, sino también, al fundar la agencia Magnum, se ocupó del tema esencial de los derechos de autor: “No es que antes no hubiera pensado en ellos, sino que así puso legalmente en el mundo que debe haber un orden en los negativos, eso es muy importante “Él cubre todo un siglo en el cual hay grandes fotógrafos, grandes nombres, pero siento que él es el más completo en cuanto a lo que significa el arte fotográfico, y ahora que está de moda el término visual, pues él fue un artista visual porque igual que Manuel Álvarez Bravo llegó a conocer las artes gráficas en los treinta y cuarenta” Y recordó un momento significativo en el cual Cartier-Bresson “apadrinó” al artista brasileño Sebastiao Salgado como “el fotógrafo del momento”: “Salgado es el fotógrafo contemporáneo por excelencia porque toca problemas sociales, incluso ya está como embajador de la UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) haciendo grandes proyectos, y me parece interesante que Cartier-Bresson, quien siempre se cuidó de dar entrevistas, haya tomado la voz para decir: ‘Aquí está Sebastiao Salgado’ Creo que fue un señalamiento muy claro Y Salgado tiene una obra maravillosa” Recordó que el fotógrafo sudamericano tuvo ya aquí una exhibición, hace un par de años, cuando se celebró el centenario del nacimiento de Álvarez Bravo, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en donde expuso al lado de la mexicana Graciela Iturbide, discípula de Álvarez Bravo

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