MÁS QUE PIEDRAS: El mall de Teotihuacán, la historia sin fin

lunes, 13 de septiembre de 2004
* Autorizada, la construcción de una tienda de la cadena Wall Mart * Está apegada a la ley dice el director del INAH * Olvidadas, las experiencias de hace una década y del Casino de la Selva México, D F, 13 de septiembre (apro)- Hace justo diez años la Zona Arqueológica de Teotihuacán se convirtió en el centro de atención cuando un grupo de artesanos y vendedores ambulantes oriundos de la zona denunció que se pretendía construir en el sitio --en un área llamada La Ventilla-- la plaza comercial Jaguares El reportero Roberto Ponce, de Proceso, rememora en el texto “Cuando el presidente Salinas quiso vender Teotihuacán como mall”, en el libro México su apuesta por la cultura, cómo se dio cobertura a ese hecho que pronto ocupó las planas de otros medios impresos El asunto llegó incluso a demandas penales contra Teresa Franco, entonces directora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH); Rafael Tovar, quien presidía el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), y el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, director en esa época de la zona arqueológica, por “daños al patrimonio arqueológico” Aunque las obras se suspendieron, el conflicto iniciado a finales del gobierno de Carlos de Salinas de Gortari se mantuvo durante la administración de Ernesto Zedillo y no fue sino hasta el inicio de autollamado “gobierno del cambio” cuando se le puso punto final Escribe Ponce al respecto: “Por fin, el 9 de abril del año 2001, con la llegada de Vicente Fox al poder, fue Sari Bermúdez, nueva presidenta del Conaculta, quien dio a conocer la conclusión de esta larga noche teotihuacana de Plaza Jaguares: el gobierno decidió expropiar el predio de La Ventilla” Hasta entonces se desvaneció el proyecto Pero apenas tres meses después de esa declaración, el gobierno foxista se veía envuelto en su propio escándalo de barbarie contra el patrimonio cultural en favor de un proyecto comercial: El caso de la demolición de Casino de la Selva para la construcción de dos megatiendas Comercial Mexicana y Costco La destrucción no sólo fue el edificio y los murales que albergaba el antiguo hotel, sino que se habló también de la existencia de vestigios arqueológicos en la zona denominada Gualupita El INAH no negó su existencia pero dijo que “no eran importantes” Pese a los reclamos de la sociedad civil, las megatiendas se impusieron El escritor y teólogo Javier Sicilia, miembro del Frente Cívico Pro Defensa del Casino de la Selva, dijo en agosto de 2003 a esta reportera que no sólo se trataba de un proyecto que había avasallado el patrimonio arquitectónico y artístico, sino que significaba la destrucción de “las corrientes neoliberales sobre los pueblos” Se refirió a que la transnacional Costco rompía con todo el sentido de la vida en Cuernavaca al afectar también a los pequeños comercios: “Es una atrocidad Las consecuencias son una devastación ecológica, una destrucción del patrimonio cultural, una destrucción del patrimonio histórico y una destrucción de lo que sostiene la vida de una comunidad que son sus comercios” Como sin memoria de estos dos sucesos, el gobierno foxista repite los casos El INAH ha dado luz verde para la construcción de una tienda de la cadena Wall Mart Y fueron otra vez los locatarios y comerciantes de la región quienes denunciaron el hecho Sergio Raúl Arroyo, director general del INAH, apela a las leyes para explicar la autorización en una entrevista con La Jornada: “Quiero partir del aspecto estrictamente legal Hay un decreto presidencial de 1988 en el que se declara zona C una parte del área de monumentos, que es donde está el centro comercial” Explicó que el decretó permite construcciones en dicho perímetro C siempre que no haya daños al patrimonio, y mientras se ajuste a las disposiciones establecidas en planes o programas de centros de población aplicables a los municipios Así que mientras la construcción no afecte disposiciones municipales y no toque monumentos arqueológicos, está autorizada ¿Pero qué hay de lo que en algún tiempo los arqueólogos, arquitectos patrimonialistas y otros expertos llamaban “la visual”? ¿De esa idea de no afectar no sólo un monumento o zona cultural sino su entorno? ¿Y de todas las cuestiones que Sicilia ha comentado en cuanto a la vida de una comunidad? ¿De sus tradicionales formas de vender y comprar? ¿Eso no es parte del patrimonio? Cuando el asunto del Casino de la Selva, el Centro Internacional de Defensoría para el Ambiente y el Desarrollo (OmCED) hizo ver: “Mucha gente se pregunta por qué ninguna megatienda está autorizada a instalarse en el centro de una ciudad norteamericana, por más pequeña que sea, mientras que en Cuernavaca sí es algo factible” La pregunta podría extenderse: ¿por qué sí es factible en una zona arqueológica de México? Quizá urge que Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas amplíe sus conceptos y comience a tomar en serio al llamado patrimonio cultural intangible

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