Publican las Obras escogidas, de Julio César Olivé Negrete

miércoles, 8 de septiembre de 2004
* El antropólogo es pilar de la actual Ley de Monumentos * Los textos fueron compilados por su colega y discípulo Bolfy Cottom México, D F, 7 de septiembre (apro)- El antropólogo Bolfy Cottom, investigador de la Dirección de Estudios Históricos del INAH se dio a la tarea de reunir en una edición parte de la obra del también etnólogo y jurista Julio César Olivé Negrete El resultado son mil 101 páginas separadas en dos tomos que acaban de salir a la luz editados por el Conaculta y el INAH bajo el título Julio César Olivé Negrete Obras escogidas Para Cottom --lo dice en el prólogo de la publicación-- es imposible dar cuenta del pensamiento de un autor, sobre todo cuando como Olivé Negrete ha sido tan diverso y amplio: “Por ello, con humildad trato únicamente de dar cuenta de los elementos que en lo particular considero que son útiles en el momento actual para entender los temas de la cultura, la educación, el patrimonio cultural y la relación entre disciplinas como la antropología, la historia y el derecho” Hombre clave en la creación y redacción de la actual Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos promulgada en 1972, Olivé Negrete egresó de la carrera de derecho en 1939 A principios de la década de los años cincuenta inició estudios de arqueología; posteriormente hizo la carrera de etnología y la maestría en ciencias antropológicas El pasado mes de abril recibió un reconocimiento por su trayectoria en el Museo Nacional de Antropología, organizado por el INAH y otras instituciones, en el cual participaron Mari Carmen Serra Puche, Beatriz Barba, Leonel Durán, Carlos Navarrete y el propio Cottom, entre otros investigadores Ahora aparecen estos dos tomos mediante los cuales, explica Cottom, se desea “difundir parte de lo que ha sido su producción académica, en la que se refleja su amplia preparación en diversos campos del conocimiento; varios de esos trabajos son inéditos, pero el grueso de ellos difícilmente accesibles, a pesar de que fueron publicados anteriormente” El primer tomo reúne textos de antropología, historia y derecho, entre ellos: “El concepto arqueológico de Mesoamérica”, “Presencia de Vere Gordon Childe en la arqueología mexicana”, “Indios e indigenismo ante el derecho”, “Reflexiones sobre la ciudad antigua”, “El surgimiento de la antropología social”, “Moisés Sáenz”, “La antropología mexicana y los movimientos sociales”, “Estudio de las clases sociales en la Ciudad de México”, y “La expropiación petrolera” El segundo volumen se divide en cuatro temas: “Patrimonio cultural”, donde se incluyen escritos como “Contexto y motivos de la Ley de Monumentos”, “Nación y pasado precolombino en la legislación latinoamericana sobre el patrimonio cultural”, y “El patrimonio histórico cultural” “Museos” contiene los ensayos “¿Los museos mexicanos requieren de una ley específica y de un sistema nacional que los integre?”, “La investigación en los museos”, “Sala del Indigenismo Interamericano”, “La antropología aplicada Sala del Indigenismo”, y el “Museo Nacional”, entre otros En “Personajes” se pueden leer “Análisis de los modelos evolutivos de Román Piña Chán”, “Ignacio Bernal como director del INAH”, “A la memoria del doctor Wigberto Jiménez Moreno” y “Los tiempos de la prehistoria”, y en “Instituciones académicas” se abordan “Los antropólogos y la organización colegiada en México”, “Reestructuración integral del INAH”, “Exposición de motivos del proyecto de decreto relativo a la creación del INAH (diciembre de 1938)”, y “El ejercicio profesional de la antropología” En su texto sobre la Ley de Monumentos, escrito hace diez años, señala Olivé Negrete: “la ley es la culminación de una perseverante política cultural del Estado mexicano, compartida por los gobernantes y partidos políticos de las más contrastadas ideologías, para conservar en el país, reunir, estudiar, cuidar y promocionar los bienes que en los trascendentales debates de 1972 Gonzalo Aguirre Beltrán llamara signos de la identidad nacional” Cuenta el autor que debido a un “estado de alarma de un sector de la opinión pública”, la ley no fue promulgada por el presidente Gustavo Díaz Ordaz, sino hasta el gobierno de Luis Echeverría, así como algunos aspectos de su contenido Y hace una defensa de esta ley, en relación a uno de los cuestionamientos que siempre se le han hecho: “no es verdad que la Ley de 1972 hubiera causado una fuga de bienes arqueológicos, como si se tratara de dólares ante una devaluación de la moneda Por lo contrario, la ley facilitó la recuperación y legalización de un enorme acervo de objetos arqueológicos y se vio reforzada por la Convención de París, del 17 de noviembre de 1970, ratificada por México en octubre de 1972, que estableció las bases para combatir en escala internacional el tráfico ilícito de bienes culturales, así como lo hicieron los tratados que hacia la misma época se celebraron con Estados Unidos, Guatemala y Perú”

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