COMPUTACIÓN: Todo se vende, todo se compra

viernes, 14 de octubre de 2005
México, D F, 13 de octubre (apro)- Recientemente se me ocurrió hacer mis tarjetas de presentación, las llamadas "business cards" Durante todos estos años siempre dejé este tema para otro momento, considerando que realmente este mecanismo de presentación era burdo y tonto Tan fácil como darle a alguien el teléfono o el correo electrónico y listo Sin embargo, la experiencia ha demostrado que anotar en cualquier papel un teléfono o un correo lo hace perdidizo y entonces, de pronto, las tarjetas de presentación se convierten en el vehículo correcto para transmitir esta información De hecho, hay gente que tiene su rolodex, el cual es un artefacto que permite buscar las tarjetas de presentación que se nos hayan dado Pues bien, cargué en la memoria de mi máquina un poderoso programa gráfico (Photoshop), pues pensé que éste sería el ideal para realizar el trabajo de diseño de mis nuevas tarjetas Comencé cargando la imagen del logotipo de La Morsa Software Co, mi empresa, la de un solo hombre, con cero utilidades y uno que otro número rojo Empecé cortando la imagen, la ponía en un lado, en otro, aquí, allá Nada me convencía Me fastidié y entonces, sin guardar nada de lo que había hecho, decidí cerrar el programa de marras y buscar otra solución Entonces entré a wwwdownloadcom y de ahí bajé un programa de diseño de tarjetas de presentación Aunque el programa es de "evaluación", es decir, se puede usar sin restricciones sólo por algún tiempo antes de que se vuelva inservible o se lo compre a la empresa que lo comercializa, me permitió diseñar de manera rápida y eficiente, mi tarjeta de presentación Por cierto, este programita puede, además, imprimir en una variedad de formatos, los cuales ?si se tiene el papel correcto? permite imprimir las tarjetas de presentación directamente en la propia impresora En fin, en el fondo, una pequeña maravilla de software Sin embargo, cuando estaba en la fase de diseño, encontré que quería usar un tipo de letra llamado American Typewriter Pero desafortunadamente no lo encontré en mi carpeta de fuentes (fonts) Entonces pensé que probablemente podría bajarlo de internet Entré a la búsqueda y lo hallé, pero me llevé la sorpresa de que el costo de este tipo de letra es de 22 dólares Es decir, si quiero comprar el tipo de letra, me cuesta 242 pesotes el poner mi nombre, mi correo y mi teléfono Quizás tanto como las tarjetas mismas Me pareció realmente ruin que alguien venda el tipo de letra Digo, con un poco de tiempo me la diseño en Corel Draw, que tiene un programa para la creación de tipos de letra Así, por el capricho de que quería usar ese tipo de letra, estaba atorado Quizás hubiera usado cualquier otro, Arial, Times New Roman, y resuelto el problema, pero no, quería yo el American Typewriter y no descansaría hasta hacerme de él Esto ya era un asunto serio, una cuestión "personal" Finalmente lo conseguí Me lo prestaron Puse los tres letreros ya mencionados y listo Se acabó el problema Sin embargo, en el fondo me quedó un mal sabor de boca en todo este asunto ¿De verdad es negocio vender fonts? ¿Por qué no crean una especie de sistema de evaluación para que así los usuarios puedan decidir si lo compran o no? ¿22 dólares por quizás un par de horas que le costó al diseñador de fonts hacerlo? ¿Es que todo se tiene que vender? ¿Dónde quedó el compartir? Porque, desde luego, hablamos de algo nimio, prácticamente sin importancia, ¿o no? En mi humilde opinión, esta actitud de querer comercializar todo no puede ser siempre buena y en el fondo actúa muchas veces contra estas empresas, porque a la larga fomentan la "piratería hormiga", es decir, el que en algún momento alguien le pida "prestados" los tipos de letra, o la rutina "x" o "y", a alguien que probablemente tiene instalada en su máquina y que en un par de clicks nos la copia a nuestro correo para que podamos usarla En fin, creo que en la industria del software hay que cambiar algunos paradigmas, particularmente los que han intentado comercializar todo, porque no necesariamente son funcionales en una sociedad en donde todos deberíamos aportar al bien común En este sentido el enfoque del software libre me sigue pareciendo por ello mismo el más certero