COMPUTACIÓN: Las lecciones de la tecnología

viernes, 28 de octubre de 2005
México, D F, 27 de octubre (apro)- Suele suceder que la tecnología nos da a veces lecciones que, parece, no terminamos de aprender Por ejemplo, considérese el Play Station Portable (PSP), una consola de juegos portátil, diseñada por Sony En el desarrollo original, la empresa japonesa trabajó incesantemente para evitar que fuese fácil para los piratas copiar sus juegos o bien, hackear la consola en cuestión Curiosamente, al salir el juguete a la luz pública, ya en la red había mecanismos para poder usar la consola con otros juegos o bien, para manipular el software dentro de la misma Los ingenieros de Sony habían dejado varios huecos de seguridad que fueron inmediatamente aprovechados por los hackers interesados en el PSP Al saber esto, Sony redobló sus esfuerzos cerrando esos huecos de seguridad, pero entonces los piratas encontraron otros errores sutiles que no solamente permitían ejecutar juegos piratas, sino que la consolita podía usarse para diferentes tipos de proyecto de cómputo, es decir, los piratas en la red habían encontrado la forma de acceder al software y a usarlo de otras maneras que consideraran más convenientes para sus intereses Sony entonces volvió a revisar su PSP Cerró de nuevo puertas y ventanas, y ahora sí, parecía que el Play Station tenía todo bajo control Sin embargo, para ello les pidió a los usuarios de dichas consolas que actualizaran su PSP, cambiando una tarjeta de memoria por otra que Sony había liberado, para así evitar más problemas de seguridad La respuesta de los usuarios fue contundente: no más de un10% de los usuarios de dicho juguete hicieron el cambio de firmware ¿La razón? Este cambio evitaba correr juegos piratas o utilizar la consola en otros esquemas de programación Lo mismo pasa con la música mp3 Han intentado, por todos los medios, evitar que la gente se copie sus archivos de música Primero la industria disquera logró cerrar Napster, que era el sitio en internet más popular de intercambio de música de forma gratuita Sin embargo, con el cierre de Napster aparecieron una decena de sitios en la red que sustituían al recién clausurado ¿Qué ganó la industria? Nada, es más, perdió sin duda, porque se multiplicó en un orden de magnitud el problema Sin embargo, siguen si aprender la lección e insisten en su campaña por evitar que la gente comparta su música digital Curiosamente, hay esfuerzos por cambiar esta lucha sorda, que no lleva a nada Apple, con la salida de su iPod, su juguetito para escuchar música mp3, puso un sitio para "bajar" música, en donde cada "rola" cuesta 1 dólar Así, no hay que desembolsar 12 o 15 dólares comprando un disco de nuestro cantante favorito porque en realidad nos interesan quizás dos de esas 10 o 12 canciones que hay en el cedé Por dos o tres dólares, puedo comprar sólo la música que me interesa Como dato interesante, es necesario señalar que Apple vendió el primer día, un millón de dólares ¿Cuál es la lección entonces? Simple: la gente está dispuesta a pagar por lo que quiere, pero si le quieren cobrar en un extra algo que no le interesa, pues buscará la manera de agenciárselo sin pagar Igualmente, la industria discográfica debería ya darse cuenta que no hay quien pare la tecnología Mejor unirse al enemigo antes que éste termine por acabarlo Lo curioso en todo esto es que todos los argumentos expuestos, que son solamente lecciones que la tecnología nos da, parecen seguir siendo ignorados por los fabricantes de contenidos, o de computadoras, o de consolas, porque lo que parece estar pasando es que siguen sin poder entender que los tiempos de las ganancias gigantescas, de las utilidades geniales, ya han desaparecido Les duele tanto esto que no pueden ver la realidad, que la tienen frente a sus ojos

Comentarios