Censura Leñero a periodistas convertidos en jueces

viernes, 2 de diciembre de 2005
* Presentan su libro Sentimiento de culpa en la FIL Guadalajara, Jal , 1 de diciembre (apro)- Durante la presentación de su libro más reciente, Sentimiento de culpa, en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) que se realiza en esta ciudad, el escritor y periodista Vicente Leñero explicó el motivo por el que le dio ese titulo a su libro de relatos: "Escribir me ha producido siempre un sentimiento de culpa Todavía hoy siento culpa al escribir; siento que la escritura me roba el tiempo que debo dedicarle a mi familia" En el auditorio "Juan Ruflo" de la FIL, ante una mayoría de jóvenes estudiantes, Leñero se remontó a la época en la que, siendo joven, empezó a escribir a escondidas de su padre Dijo: "Yo escribía a hurtadillas, pues había escogido la carrera de ingeniería y mi padre siempre me decía: `No olvides ser ingeniero` Por eso, desde entonces, el escribir ya me producía un sentimiento de culpa" Leñero contó que fue la lectura de la novela Huckelberry Finn, de Mark Twain, la que lo empujó a escribir cuando apenas tenía 13 ó 14 años de edad Lo hacía copiando el estilo del escritor estadunidense Añadió Leñero que siempre quiso ser escritor, aunque en las universidades no había una carrera para escribir, y como era muy bueno para las matemáticas, decidió estudiar ingeniería También lo hizo para complacer a su padre Luego empezó a estudiar también la carrera de periodismo Dijo Leñero: "El periodismo me enseñó que hay un mundo aparte; muchos mundos muy interesantes Además, descubrí que el periodismo es una forma de testimoniar lo que está mal El periodismo refleja la miseria de nuestro mundo y la miseria de los políticos" Contó que se inició en el periodismo en los años sesenta en la revista Claudia, una publicación principalmente para mujeres, en la que, además de recetas de cocina, tips de decoración y horóscopos, tenía una sección para reportajes Fue precisamente en esa revista donde publicó sus primeros reportajes En Claudia, señaló, también comenzaron hacer sus pininos José Agustín y Gustavo Sáenz "José Agustín y yo inventábamos los horóscopos de la revista", comentó jocoso Leñero, quien explicó que ya había incursionado en la escritura de guiones para telenovelas y radionovelas, que dirigía Ernesto Aloso, pues trabajaba en Televicentro Sin embargo, su trabajo en Claudia y Televicentro lo tenía insatisfecho, pues él quería ser un escritor de verdad Un buen día, el periodista Miguel Ángel Granados Chapa, quien escribía para el Excélsior de Julio Scherer, lo invitó a trabajar en el diario, concretamente para que se hiciera cargo de Revista de Revistas Leñero empezó a trabajar con un sueldo menor al que ganaba en Claudia Pero tampoco se sentía a gusto en Revista de Revistas, ya que era una publicación "frívola" de Excélsior, diario en el que Scherer centraba su atención Entonces, relató, empezó a darle un "sesgo novedoso" a Revista de Revistas, con lo que, inclusive, llegó a despertar la "envidia" de Scherer, al lograr entrevistas con Erick Fromm y al militar que mató al Che Guevara Scherer le decía que "esos materiales eran para Excélsior Recordó Leñero que fue entonces cuando mandó al reportero Ignacio Solares a entrevistar al actor Jorge Rivero Con la portada de la revista, en la que salió "el fortachón" Rivero con el torso desnudo, don Julio no paró en elogios: "¡Que portadón, Vicente, que portadón?!", le dijo No obstante, la felicitación provocó el enojo de Leñero y el desacuerdo más fuerte que tuvo con Scherer, debido a que se sintió relegado por el director de Excélsior, quien lo conminaba a escribir sólo de asuntos frívolos Esa fue la única ocasión, añadió, en la que mandó "a la chingada" a Scherer, aunque nuevamente le vino el sentimiento de culpa, y pidió disculpas a su jefe Scherer, dijo, olvidó el agravio Poco a poco, Leñero empezó a entender el mundo de Scherer, "el mundo del periodista como testigo de su tiempo, no ideologizado, que se pone al servicio de quienes no tienen voz", comentó el escritor, quien se puso serio: "Aún sigo pensando que ser honrado es una exigencia profesional para el periodista El periodista que recibe un cheque, dinero, un automóvil, un departamento o cualquier otro embute, ya no es profesionalmente libre Para ser un buen periodista, hay que ser honrado, aparte de otras razones Esto lo aprendí de don Julio, quien obviamente nunca nos dio clases sobre este asunto, sino sólo nos lo demostraba con su ejemplo" Finalmente, Leñero pudo incursionar en lo que es su verdadera vocación, la de escritor, como autor de noveles, dramaturgo y guionista cinematográfico Sin embargo, reconoció que no es buen cinéfilo, pues sólo ve cine a manera de "relax", y no tiene directores ni escritores preferidos En el acto, Leñero lamentó también que los periodistas se dediquen ahora juzgar los acontecimientos: "El verdadero periodista es el reportero El periodismo está fincado en el reportaje, pero ahora los investigadores están siendo también juzgadores Hay una revoltura del investigar con el juzgar Los actuales reporteros analistas no dejan al lector que juzgue por si mismo Y eso esta pasando sobre todo en la televisión" Héctor de Mauleón, quien presentó el libro de Leñero, dijo de éste: "Vicente Leñero es una extraña figura de las letras mexicanas, pues es un ingeniero convertido en escritor, que no pudo jamás librarse del periodismo" Y recalcó: "Leñero todavía siente culpa por escribir y quizá esa culpa se deba a que es ingeniero, periodista, novelista, dramaturgo y guionista de cine" El libro Sentimiento de culpa, editado por Plaza & Janes, contiene 16 relatos que pertenecen tanto a la ficción como a la realidad Algunos de ellos son anécdotas personales de Leñero En él hay relatos de sus amigos y compañeros, como Juan Rulfo, Juan José Arreola y Ricardo Garibay, y un cuento de su entrevista con el expresidente Carlos Salinas de Gortari

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