Miguel Littin en el Festival de Cine de Guadalajara

martes, 15 de marzo de 2005
* Compite con el largometraje La última luna, sobre el conflicto en Medio Oriente Guadalajara, Jal , 14 de enero (apro)- El cineasta chileno Miguel Littin compite en el XX Festival Internacional de Cine en Guadalajara con el largometraje La última luna Se mostró nervioso cuando se proyectó su película, protagonizada por Ayman Abu Alhuzolof, Tamara Acosta, Alejandro Goic y Francisca Merino Salió y entró varias veces de la sala Era la primera vez que la historia, escrita por él mismo, se exhibía al público Al final manifestó a esta reportera que sus nervios habían aumentado, pero no se le notó cuando platicó de su proyecto Le gustó que La última luna se proyectara por primera vez en el país, donde vivió once años como exiliado luego del golpe militar contra Salvador Allende, por ello considera a México como su otra patria Agregó que Palestina también es su patria, e igual la justicia, “por eso fui a Medio Oriente a rodar esta película, para hablar de un pueblo que sufre la opresión y que está siendo llevado paulatinamente a un exterminio frente a la mirada de un mundo que, a pesar que puede hacer muchas cosas para detener el genocidio palestino y el enfrentamiento entre palestinos y judíos, no hace absolutamente nada, excepto las declaraciones vacías” Entonces se preguntó para qué servían las Naciones Unidas y los organismos de paz si no pueden imponerla en un territorio que es más pequeño que Guadalajara: “Si quisieran, en 48 horas podrían terminar de establecer la paz real y verdadera entre palestinos y judíos” En la trama, Mihail, desde Palmilla, una aldea de Chile, recuerda la historia del palestino Solimán, y el judío Jacob, quienes creyeron que la amistad entre los hombres era posible En Palestina de 1914, comenzaron a construir una casa en Beit-Sajour, en las colinas de Judea, pero la aparente quietud del lugar es interrumpida por ráfagas de violencia que anticipan los futuros días de la guerra Littin, nacido en Palmilla, Chile, en 1942, resaltó que cuando terminó de rodar La última luna en Judea, se empezó a levantar un muro de 9 metros de altura, “y no se siente siquiera la risa de un niño ni rumor de la vida ni el sonido de un pájaro, nada, sólo el silencio de la muerte” Advierte que si no se detiene, será uno de los grandes genocidios de los cuales nos lamentaremos, nos avergonzaremos, pero habrá pasado La historia está basada en sus familiares palestinos que llegaron a Chile: “Soy bisnieto de un palestino que emigró a Chile el 1914, del niño que sale en la película Desde pequeño escuché historias de gente que llegó de las grandes migraciones Cuando fui a Palestina, ya adulto, junto con mi hijo, Miguel Joan Littin, que es el director de fotografía de la cinta, escuché las historias de los que se habían quedado, no los que habían llegado a América, entonces me propuse hacer este proyecto para narrar lo que había pasado con los que se quedaron Es el resumen de lo que ha sido la historia de Palestina desde el siglo pasado hasta hoy” En la historia no toma partido, no se muestra que está del lado de los palestinos o judíos: “Quería conseguir cierta objetividad Creo que los seres humanos no nacen judíos, palestinos, norteamericanos, americanos, chilenos, nacemos seres humanos” Aclara que su cinta es un punto de vista del humanismo: “Los que están sufriendo la guerra y los que están sufriendo tanto el terrorismo de Estado y el terrorismo individual, si es que los podemos poner al mismo nivel, son seres humanos Aquí los personajes se debaten entre la necesidad individual y la razón de Estado Como decía Shakespeare: ‘los hechos se pueden discutir pero no se pueden negar’ “En 1947, Naciones Unidas dividió el territorio palestino y se creó el Estado de Israel; en cambió, no se creó el Estado palestino, de modo tal que hay una sola jurisdicción en ese territorio: el hebreo israelí, mientras tanto Palestina es un conjunto de pueblos que no tienen unidad jurídica, ni siquiera unidad geográfica en este momento” En el largometraje se olvidó de la razón de Estado y los niveles del sentimiento humano: “Quise encontrar un equilibrio Viví y estuve muchas veces en Palestina e Israel, y vi a palestinos e israelíes siendo amigos, jóvenes tomados de la mano siendo novios Vi abogados israelíes defendiendo los derechos humanos palestinos Vi a palestinos protegiendo israelíes Es decir, los pueblos no son los responsables, son los poderes de un Estado “Si Israel quiere ser libre en el Medio Oriente, tiene que dejar de ser la capital de Estados Unidos en el Medio Oriente, porque está la mano de Estados Unidos; teniendo el problema de Israel y Palestina, ellos son Dios, de ahí que busqué ser lo más equilibrado posible, más humanista Musulmanes y cristianos están buscando la forma de convivir en el Medio Oriente y, si lograran ponerse de acuerdo, serían un pueblo modelo, quizá esa es la razón de que los mantengan divididos” Littin, realizador también de Actas de Marusia, Acta general de Chile, Sandino y Los náufragos, entre otras películas, tuvo muchos problemas para rodar con judíos y palestinos: “Aislamos lo que se ve en la pantalla Pero fuera de la pantalla estábamos rodeados de tanques, fusiles y de mujeres muy guapas pero con unas ametralladoras gigantescas Todos los días cambiábamos de planes, de filmación y de lugares de rodaje Lo más difícil era cuando pasaban los helicópteros apuntando hacia abajo Hubo todos los peligros Estoy acostumbrado a eso Mi filmografía ha estado ente los tiros de la guerrilla y la guerra nicaragüense, en El Salvador, clandestino en Chile, en fin”

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