Rechaza Tibol que Reuter introdujera el periodismo gráfico moderno

martes, 22 de marzo de 2005
* Fue de los primeros en hacerlo, aclara México, D F, 21 de marzo (apro)- La crítica de arte Raquel Tibol sitúa a Walter Reuter, fallecido el domingo pasado a los 99 años edad, por una insuficiencia renal, como un fotógrafo importante y desmiente que haya sido el introductor del concepto de periodismo gráfico moderno; pero también destaca que durante muchos años el mismo artista no valoró su obra La autora de Episodios fotográficos, editado por Proceso, recuerda la mala museografía de la exposición Nuestra gente, con imágenes de Reuter (nacido en Berlín el 4 de enero de 1906 y radicado en el país desde 1942), en la sala de exposiciones temporales del Museo Nacional de Antropología que se exhibió a principios de 1993: “Era de pena ajena la presentación El así había entregado su trabajo No vigilaba sus exposiciones No tenía una noción muy acabada de cómo el fotógrafo, que esa es una visión muy del siglo XX, debe vigilar la presencia pública y estética de su obra” Además, desmiente que Reuter haya sido el introductor en México del concepto de periodismo gráfico moderno, como algunos medios impresos han publicado: “La presencia de fotógrafos germanos en México empieza en el siglo XIX con Maximiliano Entonces viene desde el siglo XIX la tradición A principios del siguiente siglo llega formado como fotógrafo Hugo Brehme, luego viene Guillermo Kahlo, quien no viene como fotógrafo En México con su suegro, Kahlo se vuelve un extraordinario fotógrafo de arquitectura y paisajes También está Juan Guzmán De modo que cuando dicen que Reuter fue el que estableció una tradición de reportero grafico, ¿qué hacemos con Agustín Víctor Casasola?, ¿qué hacemos con todos los fotógrafos de principios del siglo XX que eran extraordinarios? “Cuando Reuter llegó a México en 1942 ya están aquí los hermanos Mayo (Cándido, Faustino, Julio, Paco y Pablo) Ahora, ¿qué le corresponde a Walter Reuter?, haber sido una persona que se metió en las comunidades indígenas, convivió con ellos, se ganó su confianza, cosa que después harían otros fotógrafos, tipo Mariana Yampolsky, de ganarse la confianza de grupos que tenían por tradición no dejarse fotografiar porque les arrebataban el alma” Entonces, considera que Reuter no fue el primero, “pero si entre los primeros que practicaron el periodismo gráfico porque era un humanista” Agrega: “Era un hombre que venía de guerras, persecuciones políticas, en fin Llegó con la sensibilidad a flor de piel” --¿No fue lo suficientemente valorado? --Eso lo dice su familia A mí nunca me gustó que Walter Reuter llorara la cuestión económica, mientras trabajó se le pagó su trabajo y siempre se pensó con seriedad su trabajo, nunca se le hizo a un lado, y después las hijas, y él mismo, cuando empezaron las ayudas, las becas, todo eso, comenzaron a hablar de su situación económica No fue el único que empezó a echar la lagrimita para conseguir mejores apoyos En cambio, Teresa del Conde, también crítica de arte, cree que no fue muy apreciada la obra de Reuter: “No conozco la razón exacta por la cual no se le ha considerado en un nivel todavía más alto del que tuvo, además de fotorreportero, su trayectoria fue extraordinariamente rica, intensa: como el cine Era un viajero incansable, peinó, prácticamente hablando, toda la República Mexicana No intentó hacer ideología con su fotografía, sólo mostró mas no demostró, eso se me hace un mérito” Del Conde realizó el texto introductivo del libro Nuestra gente, que Banpaís editó con motivo de la exposición del mismo nombre, con 150 fotografías de Reuter El fotógrafo llegó a Veracruz en el barco portugués San Thomé, junto con varios perseguidos obligados a abandonar Europa Publicó en las revistas Nosotros, Hoy, ¡Siempre!, Mañana y otras, que dejaron ver tanto su concepción del periodismo gráfico como sus preocupaciones sociales y culturales Registró a los mayores exponentes de la danza mexicana Además, entró al cine Se sumó al equipo de Manuel Barbachano Ponce y Teleproducciones como camarógrafo Realizó varios cortometrajes documentales; y como fotógrafo de largometrajes participó en algunas obras claves del naciente cine independiente de los años cincuenta como Raíces, de Benito Alazraki; El brazo fuerte, de Giovanni Corporal; y Los pequeños gigantes, de Hugo Mozo Abandonó el cine a finales de los años sesenta Recibió el Ariel de Oro en 1999 durante la XLI edición La fotógrafa Paulina Lavista recuerda que Reuter estuvo en la guerra civil española, luego fue perseguido por los nazis tras publicar fotos de las manifestaciones en contra del Partido Nacional Socialista Considera importante su obra en México, “porque son unos ojos extranjeros con mucha sensibilidad en nuestras costumbres y nuestras raíces” Evoca una exposición que vio del fotógrafo sobre las mujeres indígenas: “Su visión hacia las mujeres indígenas era de una elegancia y de una propiedad extraordinaria Sus ojos en México fueron extraordinarios y, además, un gran documentalista, de manera que su aportación a la cultura mexicana es muy importante “Fue, sobre todo, un gran luchador, el nunca se venció; tuvo problemas en la vida muy fuertes Curiosamente contradice lo del tabaco porque fumaba como loco y vivió hasta los 99 años” Reuter dejó un acervo de 120 mil negativos e internegativos En 1998, Hely Reuter (hija del artista), Rosana García y un grupo de colaboradores comenzaron a clasificar el material con una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), pero fue suspendido el proyectos en 2003 Lavista recomienda que la familia Reuter venda o done el archivo a la fototeca para que esa obra pueda trascender, estudiarse y difundirse

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