Fallece el pintor tapatío Raúl Anguiano; tenía 90 años

sábado, 14 de enero de 2006
* El artista, vinculado a la visión popular y revolucionaria del siglo XX * Recibió múltiples reconocimientos; su obra, prolífica, incluyó murales México, D F, 13 de enero (apro)- El pintor tapatío Raúl Anguiano, de 90 años, falleció esta noche en el Hospital Militar de esta ciudad, donde, según su último deseo, quería morir Anguiano, trasladado por una afección cardiaca desde la ciudad fronteriza de Tijuana, siempre estuvo ligado a la visión popular y revolucionaria del siglo pasado, y muy tempranamente, en 1937, se le localiza ya como miembro de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) Su obra, en la que incluyó murales, resultó prolífica, y expuso en innumerables países, donde también recibió premios, como la Medalla de Oro del Salón Panamericano de Porto Alegre, Brasil (1964), diploma de honor en la Exposición Internacional del Libro de Arte de Leipzig, Alemania (1939), y en México, la Placa de Oro del gobierno de Jalisco en el Año de las Artes Plásticas (1964), y el mismo Premio Jalisco (1988) También fue Diplomado de Honor de la Ciudad de Los Ángeles, fue miembro de número de la Academia de Artes, en 1982, de la Ciudad de México; recibió la condecoración "Commendatore" de Italia, entre otros reconocimientos Finalmente, en octubre pasado, la Cámara de Diputados le concedió la Medalla Eduardo Neri, y dijo que su obra la iba a donar al Museo Anguiano En el sur de la Ciudad de México, dentro del complejo cultural y deportivo Huayamilpas, se asienta la casa de la cultura que lleva su nombre Pocos saben, sin embargo, que fue uno de los descubridores de Bonampak, la zona de pinturas murales mayas localizadas en Chiapas De ello dejó testimonio en una pintura célebre, "La espina", cuya historia publicó Judith Amador Tello en el volumen "México: su apuesta por la cultura" (Proceso, Grijalbo, UNAM, 2002), que se reproduce a continuación: La Espina de Raúl Anguiano: el recuerdo de la trágica expedición a Bonampak Judith Amador Tello La Espina, una de las obras más famosas del pintor jalisciense Raúl Anguiano (1915), y que forma parte del rico patrimonio artístico de México, está indisolublemente ligada a una historia de mágicos hallazgos arqueológicos de trágicas consecuencias En 1949, el Instituto Nacional de Bellas Artes organizó una expedición a la selva chiapaneca Participaron en ella Carlos Frey, descubridor de las ruinas de Bonampak y Lacanjá, el fotógrafo Manuel Álvarez Bravo, el museógrafo Fernando Gamboa, el grabador chiapaneco Franco Lázaro Gómez, el arqueólogo Carlos Margáin, y el pintor y dramaturgo Julio Prieto, entre otros, así como un grupo de periodistas De aquel viaje, Anguiano escribió un diario editado bajo el título Expedición a Bonampak Diario de un viaje por la UNAM en 1959, a iniciativa de Justino Fernández, y reeditado en 1999 por la compañía aseguradora Qualitas Anguiano plasmó en esa bitácora el entusiasmo con el cual los expedicionarios se adentraron en los misterios de la selva para conocer los vestigios de la antigua civilización maya y a sus herederos, los lacandones, pero también sus temores de convivir con lo desconocido y los problemas que enfrentaron por la escasez de víveres y las inclemencias del tiempo El largo viaje se inició el domingo 17 de abril de 1949, y dejó en los viajeros un amargo recuerdo, narrado por Anguiano 50 años después: "El día 3 de mayo murieron ahogados en el río Lacanjá Carlos Frey y Franco Lázaro Gómez Recuperamos sus cuerpos dos días después y los enterramos en la ribera del río" Gómez había sido de los primeros en partir de Tuxtla hacia la selva Su padre, un anciano campesino indígena, fue a despedirlo Fue Pedro Pech quien se topó con el macabro hallazgo en el río: "¡Esos compañeros no están vivos: la canoa está volteada y no se ven por ningún lugar!", gritaba Un grupo, en el que se encontraban Julio Prieto y el propio Pech salieron a buscarlos En la noche, en medio de la lluvia regresaron con "el dolor y el espanto" reflejado en sus rostros Habían encontrado a Franco y Frey en el fondo del río, Morales no aparecía por ningún lado "Pálido y sucio", con las ropas desgarradas, encontraron a Morales al día siguiente; les narró cómo fueron arrastrados al fondo del río y cómo pudo salvarse Después fueron a rescatar los cuerpos de sus compañeros Frey y Gómez Por la noche, en el campamento, mientras preparaban sus cosas para regresar a El Cedro, la hija de la cocinera que los acompañaba en el viaje encontró una cabecita de barro "Es el último trabajo de ese hombrecito tímido y sensitivo que se llamó Franco Lázaro Gómez" Envueltos en hojas de palma, los cuerpos del descubridor de Bonampak y del grabador chiapaneco fueron sepultados en la ribera del río El viernes 6 arribaron de regreso a Tuxtla Gutiérrez, así lo reseñó en su diario Anguiano: "Al frente, a gran distancia, veo una azul montaña que semeja el perfil de un rostro trágico y yacente; por mi pensamiento pasan las imágenes de Carlos Frey y de Franco Lázaro Gómez, que se han quedado allá, en la inmensa selva, junto al río Lacanjá" La Espina pertenece hoy al acervo del Museo de Arte Moderno