COMPUTACIÓN: La revolución iPod

viernes, 6 de enero de 2006
México, D F, 5 de enero (apro)- En estas fechas navideñas recibí un gran regalo, mi primer iPod, el modelo nano negro Para quien no sepa qué es esto, le diré que básicamente se trata de un reproductor digital de música, el cual mide como la mitad de una tarjeta de crédito y es más delgado que un lápiz Tiene capacidad de 4 gigabytes, es decir, algo así como espacio para 1000 canciones (de 4 minutos cada una, en formato mp3) El sonido, desde luego, es espectacular y su micro tamaño lo hace además muy atractivo visualmente Contiene una pequeña pantalla de color en donde se pueden ver las acciones que el usuario ejecuta, como elegir una pieza musical, pedir que la toque, aumentar/disminuir el volumen, etcétera Es un juguete por demás bien hecho y la experiencia de uso comienza al abrir el empaque Todo ha sido cuidado La gente de Apple (el fabricante: applecom), hace las cosas con una sobriedad absoluta y al final del día, cuando tenemos el juguete funcionando, hasta parece fácil y sencillo todo lo que hicimos para echarlo a andar Evidentemente que este tipo de juguetes electrónicos requieren de cierto entendimiento por parte de los compradores Quien guste de la música en formato digital sabe que el formato más popular (porque comprime sin prácticamente perder fidelidad en la señal audible), es el mp3 y entonces, a través de una conexión USB (Universal Serial Bus), un conector que todas las computadoras ya tienen, se puede conectar el juguetito para transmitir, vía la computadora, los archivos de música para poder ser escuchados más adelante Curiosamente el iPod nano no tiene fuente de poder para cargar sus pilas, que de acuerdo al fabricante duran hasta 14 horas El minúsculo artefacto se carga vía el USB Es decir, no se necesita una fuente externa de poder Basta solamente el cable USB y listo De verdad que esta tecnología es una maravilla Muy bien hecha y más aún, funcional sin lugar a dudas Lo curioso del iPod no es, sin embargo, el poder escuchar música digital a cualquier hora, sino que, además, ha generado una revolución extraordinaria: muchos usuarios de iPod, incluso, estaciones de radio, tienen sus programas grabados en mp3 para ser escuchados por los amantes de este juguete de Apple Lo único que hace falta es descargarlos de los sitios que nos interesan y listo Podemos escuchar conferencias, discursos, pláticas, comentarios, etcétera, tanto de profesionales de la radio como de simples usuarios que comparten sus inquietudes a través de esta tecnología El empaque del iPod contiene un disco compacto (cedé), que hay que instalar a la computadora personal Se llama iTunes y gracias al este sistema es posible copiar la música al iPod sin problemas, al igual que los iPodCasts, que son precisamente estas pláticas que están accesibles en las computadoras conectadas a través de la red En México, uno de los primeros programas de radio que han establecido iPodcasts, es decir, archivos con los programas de radio que estuvieron al aire, en formato mp3, fue Dommo (dommonet), en donde se habla de tecnología Vía iTunes se puede uno hacer de esas grabaciones y escucharlas cuando uno tenga tiempo Además, uno puede suscribirse a los sitios que contiene iPodCasts de manera que el sistema tome los archivos nuevos cada vez que éstos aparezcan en los sitios correspondientes A mí no me cabe duda que el iPod es una revolución audible que va más allá de las modas Tan lo veo así que no me parece extraño ni inverosímil ver teléfonos celulares que contienen capacidad para escuchar archivos mp3 La tecnología de la música digital, aunada al acceso a Internet hacen del fenómeno del audio hacen sin duda un parteaguas de lo que vendrá, que de hecho ya prácticamente está listo: video por demanda, el cual también podrá ser adquirido como hoy los usuarios escuchan la música digital Programas de televisión, noticieros, series, especiales, etcétera, tarde o temprano aparecerán en los siguientes modelos de iPod, los cuales contendrán soporte para video (ya hay uno disponible en el mercado, a todo esto) En mi opinión, la revolución digital es imparable