El universo lúdico de Martín Soto

miércoles, 23 de agosto de 2006
México, D F, 23 de agosto (apro)- En la Galería Nina Menocal de la Ciudad de México se presenta la extraordinaria muestra individual Objetos de estudio, singular exposición realizada por el joven artista mexicano Martín Soto, quien nació en esta capital en 1977 Soto ha realizado una inquietante intervención en el espacio que la Menocal ha designado para proyectos de artistas emergentes, denominado "nmproyects" De manera original, sutil y con intensa carga poética, el artista ofrece un destellante universo lleno de connotaciones visuales y filosóficas A partir de los objetos que utiliza o que encuentra a su alrededor inmediato, Soto simplemente los recontextualiza, sin modificaciones, y entrega su propuesta lúdica en despliegue constructor, donde las figuras quedan de alguna manera transformadas, para luego ser devueltas a su estado primigenio La sala que reúne su obra está situada en la parte alta del recinto, a la que el visitante sube por una pequeña escalera para encontrarse con un particular vacío sonoro En él, Martín Soto guarda la fuerza de aquello que ha sido cuidadosamente observado, acariciado, mirado y que, con especial respeto, pareciera que se tocó por las manos y las pupilas de algún alquimista en extremo sensible quien, cual hechicero visual, a través de los objetos en movimiento, construye su propio universo Sin duda, claman a reconocer en el espectador que los mira con atención, su mundo fascinante y particular El cosmos que aquí emerge es, antes que nada, un diálogo por dentro y hacia fuera, pues al penetrar uno a cada obra se encuentra con un espacio estrecho y oscuro, donde yacen tres platos blancos de cerámica, rotos, sobre el suelo y que, vueltos a unir por pequeñas canicas, sugieren astros o estrellas del firmamento nocturno Al otro lado, en la misma habitación, se encuentra una pieza que sostiene un espejo retrovisor, robado, sobre una vara de metal, mismo que torna a reflejar los fragmentos celestes El siguiente espacio corresponde al baño de la sala, sí, un lugar común en el cual este artista ha logrado mirar aquello íntimo que se suele guardar en este cuartito de tazas y papeles higiénicos color blanco El amplio espejo que contiene la desnudez en dicha estancia muestra la imagen de tacillas bien acomodadas, de manera equilibrada y armónica, sorprendentes por tal brillantez, como obligándonos a mirar por todos lados A continuación, se abre una cocineta que ha sido también intervenida con tazones, copas, platos y utensilios, que el artista miró cuidadosamente y colocó casi de manera reverencial, con ligeras modificaciones rítmicas y estéticas Así, Soto aporta su inquietud personal sobre la dualidad presente, para que el ojo contemple alteraciones silenciosas, mientras atisba el colorido juguetón y los saltos de algún duendecillo de cerámica pintada, en recuerdo de que, siendo el baño un espacio tan común y corriente, hay una mano creativa, cuya maestría ha convertido al toilet en otro cosmos sonriente, diminuto Imposible no revalorar la infinitud Objetos como los copones de lucidez roja sobresalen en doblez por las repisas, al igual que los platos cuya magia consigue sostenerse en la reiterada dualidad artística desde el punto más fino Las de Soto son obras necesarias para un tercero en concordia, gozoso encuentro en el pleno centro del giro para completar una estadía única Realmente estas piezas de intervención de espacios cotidianos (los podríamos llamar domésticos y sin importancia), invitan, atraen, atrapan al público a compartir con mirada valorativa cada objeto, por lo que es en sí mismo y para creer en su fuerza esencial, profunda; una especie de guiño que obliga a mirar en la clave del silencio Pasamos a la parte céntrica del espacio Soto sitúa una mesa color gris neutral al tono del piso, y nos encontramos con objetos varios que Soto ha colocado cuidadosamente, a manera de plano Obvio: han sido elegidos y entendidos, están puestos no sólo para que dialoguen entre sí, sino para que en esa calma de colorines blanco, plateado y transparente, detengan al extraño para fijar su observación y a recorrer con el pensamiento este mundo particular, asombro que obedece al imaginario personal del autor Sorprende una pieza arrinconada en una esquina de la mesa de dos esferas transparentes y conectadas por la parte más delgada de ellas El misterioso dialogo entre iguales se produce gracias al mínimo toque de conexión Sinceramente, esta pieza se brinda sumamente poderosa por su misma fragilidad También hallamos la cáscara de un huevo quebrado por la mitad en su parte más larga que sostiene a otro, igualmente roto, encima, formando ambos nuevamente dos entidades, unidos por similitud sin poder ser iguales, pero en alianza y fusión Un frasco de aluminio contiene una lupa; el espectador se asoma y encuentra un espacio nebuloso, evocación del cielo que el artista realizó con un poco de algodón Es un convite mínimo a la alegría, el eco onírico de esos pequeñitos descubrimientos en solitario, un disfrute participativo Abundan más piezas en la mesa; pero creo que mejor vale la pena que sea el espectador quien se acerque a descubrir los secretos desde su mirada Sendas de Soto Martín Soto ofrece después los grupos que nombra "Sendero en la sombra" Consiste en diferentes sombreros unidos por pinzas de madera, de esos que se utilizan para colgar la ropa en los tendederos formando una esfera que, para fortuna de su posicionamiento espacial, arroja también su sombra reflejada a su vez en el espejo y que va a dar hacia el exterior Las líneas que se dibujan y se reproducen de los sombreros, sugieren inquietudes del autor, siendo desdoblamientos en pausas encima de la otra pared de la galería, allá donde el artista ha trazado una serie de círculos formando una red; encima de ella, caen algunas hojas de la misma enredadera que se desprende afuera de la galería Da la impresión de que el artista reflexiona con especial cautela sobre la eterna dualidad del mundo y el significado conceptual, formal o emocional de lo que significa un reflejo Ante tal asombro, pareciera que los ojos son los guías de la mano hacedora en esta intervención y nos conducen al fundamento del quehacer esencial en el arte plástico Soto desborda la sincera posibilidad sincera de comunicarnos o, mejor, de contactarnos lo vivido y lo pensado, al inspirar nuestros sentidos y ahondar en las grandes incógnitas en el acontecimiento y las realidades con sus objetos Es probable que Soto se tarde algún tiempo extasiado, muy suyo, para mirar y mirar por dentro cada pieza y encontrar, en silencio, las múltiples manifestaciones de todo lo que su ojo elige Podríamos decir que la autenticidad de su visión sin pretensiones conforma un infinito lleno de maravillas y nos convence en la fuerza de lo que observamos La exhibición estará abierta al público hasta el 23 de agosto en la Galería Nina Menocal, ubicada en la calle de Zacatecas 93, Colonia Roma, de esta ciudad capital

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