Historia social del comic, de Terenci Moix

viernes, 3 de agosto de 2007 · 01:00
México, D F, 2 de agosto (apro)- La editorial Bruguera reedita el ensayo clásico Historia social del cómic, del novelista e investigador catalán Terenci Moix (1942-2003), ahora con prólogo de Román Gubern Se publicó por vez primera en 1968 con el título Los cómics, arte para el consumo y formas pop, con prólogo de Joaquín Marco (que también se reimprime hoy) Los editores nos dicen: "Libro de culto entre los miles de adictos al cómic, Moix analiza --años antes de que estudiosos como Humberto Eco o Guido Dorfles dieran categoría artística al género-- los antaño llamados tebeos desde un punto social e ideológico, considerándolos manifestación de las formas del arte popular (como el cine, la canción, los programas de radio, etc) especialmente aptas para ser pasto de las manipulaciones políticas, morales y religiosas del poder imperante Especialmente brillantes, y también nostálgicos, son los capítulos dedicados al estudio de los tebeos de la posguerra española, protagonizados por los míticos Carpanta, Zipi y Zape, el Gordito Relleno o La Familia Ulises, así como la disección y desmitificación de héroes del comic norteamericano, como Flash Gordon o Li´l Abner" Del prólogo a la presente edición, "Terenci explora la figuración narrativa", se reproduce el inicio: "Desde finales de los años 50 del pasado siglo, que abrieron la década en que se produjo la explosión del pop art, muchos estudiosos del campo de la sociología, de la psicología, del estructuralismo, de la antropología y de la semiótica, mostraron un inusitado interés hacia el estudio académico de la cultura de masas En 1957 Roland Barthes publicó Mitologías (Mythologies); en 1964 Marshall McLuhan editó La comprensión de los medios como extensiones del hombre (Undestanding Media: The Extensions of Man), y en 1965 Umberto Eco publicó Apocalípticos e integrados ante la cultura de masas (Apocalitticie integrati) En estos estudios, y en otros que proliferarían en esos años, los cómics, las fotonovelas, los programas de televisión, los anuncios publicitarios o la moda, fueron diseccionados con perspicacia y erudición, a veces en su condición de objetos portadores de sentido; otras veces por sus cualidades estéticas o antiestéticas, o bien en su condición de síntoma social "Esta inquietud intelectual llegó hasta nuestro país y es justo reconocer que la primera reflexión teórica de alcance sobre el universo de los cómics, fue obra de Luis Gasca, con su Tebeo y cultura de masas (Prensa Española, Madrid, 1966) Pero muy poco después, casi pisándole los talones, un joven de 25 años, Ramón?Terenci Moix, publicó un libro sorprendente, titulado Los comics arte para el consumo y formas pop (Llibres de Sinera, Barcelona, 1968), prologado por el profesor Joaquín Marco "Terenci Moix (nombre que acabaría adoptando, desprendiéndose del genuino Ramón) era por entonces un inquieto joven barcelonés, pasado por Londres, París y Roma y bastante autodidacta, que como tantos muchachos de la ingrata posguerra, había encontrado un consuelo balsámico frecuentando en acogedora oscuridad los programas dobles en los cines de barrio y leyendo asiduamente revistas de historietas o cómics (que todavía no se llamaban así), género que algunos habían definido ya como `el cine de los pobres`, porque su precio era inferior al de una entrada de cine y sus imágenes carecían de movimiento Con aquella amalgama acumulada de imágenes fijas y en movimiento, Terenci se fue construyendo un imaginario propio, forjado con las emociones --a veces inconfesables-- suscitadas en las salas oscuras o en la ensoñación de las hazañas de hercúleos héroes de las aventuras épicas ilustradas Así se labró Terenci, como tantos muchachos de su época y por vía vicarial, una educación sentimental con la que hacer frente a las frustraciones de la vida cotidiana "Esta acumulación figurativa acabaría por desembocar, además, en la textura de muchas de sus novelas posteriores y, por supuesto, en el libro que comentamos y que es, de hecho, una historia social del cómic sui generis, que lucía un cierto aire de familia con la obra de Arnold Hauser Historia social de la literatura y el arte, editada en España en 1957 y que durante unos años hizo furor en nuestros medios intelectuales Según el diagnóstico de Terenci en su libro, los cómics constituirían un arte por excelencia de las clases medias, por lo que se insertarían a caballo entre la masscult --o cultura de masas-- y lo que en la época se denominaba midcult (término decididamente pasado de moda en la actualidad)" mr

Comentarios