Jorge Fons y "El atentado" a Porfirio Díaz

lunes, 14 de diciembre de 2009

Se multiplicaban las injusticias, había una profunda desigualdad social, crecía la represión contra el pueblo. En ese marco del México porfirista, la historia central es la del histórico ataque contra la vida del dictador. El realizador considera que hay similitudes con la época actual, problemas “que ya debíamos haber resuelto”.

 

MEXICO, D.F., 14 de diciembre.- Desde El callejón de los milagros (1995), Jorge Fons no filmaba un largometraje. Ahora se encuentra otra vez tras la cámara para poner a cuadro el atentado fallido contra el dictador Porfirio Díaz en 1897.

La película, titulada El atentado, es una adaptación de Fernando León, Vicente Leñero y el mismo Fons de la novela histórica El expediente del atentado (Tusquets, 2007), de Álvaro Uribe, que destaca una anécdota de un personaje verídico, Arnulfo Arroyo, ocurrida el 16 de septiembre de 1897, la cual encontró el autor en los diarios editados por el novelista de Santa, Federico Gamboa (1864-1939), quien además organizó los festejos conmemorativos del Centenario de la Independencia.

Ese día Arroyo, un joven pasante de leyes, amaneció borracho después de beber toda la noche. Se celebraba el 87 aniversario de la Independencia y se abrió paso entre la seguridad para abalanzarse contra Porfirio Díaz. Falló y fue detenido. Horas después fue linchado en circunstancias misteriosas.

El rodaje de El atentado inició el pasado 23 de noviembre en la Ciudad de México. Según la productora, Mónica Lozano, debe estar totalmente terminado a principios de julio de 2010 para proyectarlo como parte de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana. Es un filme de época, cuyo presupuesto asciende a 77 millones de pesos.

El reparto está integrado por primeros actores: Julio Bracho, Daniel Giménez Cacho, María Rojo y José María Yazpik, entre otros.

Los productores son el Instituto Mexicano de Cinematografía, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, los Estudios Churubusco, el gobierno del Distrito Federal a través de la Comisión del Bicentenario (Bi100), el gobierno del estado de Zacatecas, la Lotería Nacional, la banca Santander a través de Eficine, Cinépolis y el Grupo Cuervo.

La aventura

 

En el Museo de la Ciudad de México, Fons da instrucciones para realizar una escena donde yace atado a una silla el actor José María Yazpik, golpeado, ensangrentado y casi inconciente. Interpreta al personaje principal, Arnulfo Arroyo, y lo cuidan unos gendarmes. Todo el equipo fílmico está atento a las palabras del realizador, nacido el 23 de abril de 1939 en Tuxpan, Veracruz.

Después hay una pausa para que todos vayan a comer, y Fons platica con este semanario que la historia de Uribe fue transportada al guión “bastante fiel, aunque sí hay algunos agregados de nosotros y dejamos muy poco de la novela”.

–¿Qué aportaron Vicente Leñero, Fernando León y usted en el texto cinematográfico? –se le pregunta.

–Varias cosas. Por ejemplo, rescatamos el género teatral de la carpa. En la película dos cómicos dan unas funciones que van siendo una especie de canto lateral a los acontecimientos que se van desarrollando. Es como un coro griego con una especie de comentario crítico, una especie de comentario popular-grosero.

Según el cineasta, la intención de ese coro es resaltar un punto de vista.

–¿Los comentarios del coro van contra el porfirismo?

–Creo que la crítica está implícita más o menos en todos los hechos a lo largo de la cinta. Lo que hacen esos cómicos es romper un poco el género y un poco la linealidad, entonces lo que hacemos es introducir un elemento de cómo pudieron haber sido también las situaciones, pero más que nada en los deseos del protagonista. De cómo a él le hubiera gustado que hubieran sucedido. Entonces, en ese momento hacemos una doble visión del acontecimiento: uno, como es y, otro, como podía haber sido desde el punto de vista del protagonista.

A Fons, también realizador de Rojo amanecer y Los albañiles, le habría gustado que los sucesos fueran diferentes en el porfiriato:

“Que nuestros abuelos hubieran vivido una realidad menos injusta, para que estos hechos ni siquiera se hubieran pensado. Me hubiera gustado una realidad menos desigual, menos dolorosa. Esos acontecimientos se dan un poco o un mucho o totalmente porque las situaciones y la resistencia llegan a un límite.

“Este atentado es un poco ya un síntoma, no muy claro todavía, que señala hacia dónde irán las cosas en los próximos años de ese México.”

–¿Se ha vuelto a esos tiempos?

–La historia se repite, pero con otras características, con otros rasgos, con otros nudos. Al ver las diferencias de ambos siglos, pienso que ahora hay unas condiciones que tienen muchas semejanzas en cuanto a descontento, a la incapacidad de los órganos políticos para poner remedios sustanciosos a una sociedad que cada vez padece más carencias, las cuales ya debíamos haber resuelto si hubiéramos sabido manejar de mejor manera la política y la economía nacionales.

“En 1917, por lo menos se institucionaliza lo que se desea para este país. Era planear una constitución que mal que bien tenía puntos interesantes para ser una sociedad más igual, no una sociedad desigual, megadesarrollada como el neoliberalismo ha pretendido. México no se merece ese tipo de políticos, merecería mejor suerte. Los políticos han llegado a ser los alfiles de las grandes corporaciones. ¡No es justo!”

Narra que el autor de la novela, Álvaro Uribe, se encuentra contento y va casi todos los días al set:

“Ve que su novela está modificada, pero acordamos con él. Le decimos, le informamos…”

La cofradía

 

El cineasta Diego López, también productor de El atentado, fue quien descubrió la novela. A Fons le llevó el libro y le dijo que era una película interesante para él:

“Fue hace un año que me mostró el volumen y, en efecto, la novela me gustó mucho, y luego empezamos desde cero. Primero hablé con Leñero, quien al principio no le quería entrar porque ya no deseaba realizar guiones, hasta que me comentó: ‘Bueno, háblale a Fernando León, y si le entra, lo hacemos’. Me comuniqué con León y en seguida aceptó, y acabamos realizando el guión los tres.”

La productora Mónica Lozano recuerda que en octubre de 2008 Diego López le habló de la novela y la incitó a leerla y también le gustó muchísimo:

“Ya conversando con López señalamos que sería un sueño en la vida que Jorge Fons aceptara dirigir la película, y que la escribiera Leñero. Así surgió todo. Me entusiasmé y le dije que viéramos cómo hacerle para comprar la novela, los derechos, y él empezó a platicar con Tusquets, en el inter nos fuimos a comer con Fons y hablamos también con Leñero, quien expresó en ese momento que luego no se filmaban los guiones, pero nos sugirió a Fernando León y finalmente llegamos a un acuerdo con este último.

“Estábamos laborando cuando salió la convocatoria del Bicentenario, entonces armamos la carpeta, presupuestamos la historia, ya teníamos el guión, y fuimos seleccionados de veinte y tantos proyectos que se presentaron. Sólo ganaron tres proyectos. Nos dieron 25 millones de pesos.”

Sin embargo, le fue difícil encontrar los apoyos económicos a la también presidenta de la Asociación Mexicana de Productores Independientes (AMPI) por ser 2009 un año con problemas económicos.

–¡77 millones costará El atentado! –se le repite a Lozano.

–Sí, la verdad la tuvimos que reestructurar, hacerla posible porque aunque suena un promedio de inversión muy por arriba de cualquier filme mexicano, pues recrear la época es costoso: fue un atentado en un 16 de septiembre, en un desfile militar, había caballos; hay lugares en la cinta que no existen, el vestuario, en fin. Todo eso se hace posible en la medida que efectúas una inversión en todos estos elementos para que se sienta verdadera.

–¿Por qué escoger al director Jorge Fons para El atentado?

–Cuando era funcionaria pública, vi El callejón de los milagros y me emocionó, me hizo sentir la fragilidad de Salma Hayek y Bruno Bichir. Yo decía que Daniel Giménez Cacho era un maldito. Fons tiene la capacidad de hacerte vivir y sentir de una manera muy especial lo que viven y sienten sus personajes.

–¿Qué puede aportar el largometraje ante el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana?

–Nos va a hablar de desequilibrios, iniquidad. De un México con su desarrollo y progreso, pero con una sociedad muy dividida. Es un retrato social, donde hay verdaderamente una pobreza extrema y una falta de incertidumbre de lo que sigue. Es una oportunidad para ver qué nos está pasando hoy en el México actual. Si realmente como mexicanos hemos hecho lo suficiente, y como gobernantes reflexionar si queremos un México así de dividido.

“Ahora existe en el país una desigualdad social terrible, hay pocos con una riqueza muy grande y con privilegios, y muchísima gente pobre en este país. Una de las responsabilidades de los gobernantes y de todos los mexicanos es guardar esos equilibrios y hacer que haya un desarrollo lo más homogéneo posible. Deberíamos revisar el pasado para no caer en los mismos supuestos.”

Videocine de Televisa distribuirá la película.

 

Yazpik

 

El actor José María Yazpik, aún caracterizado como Arnulfo Arroyo, cuenta a Proceso que le gusta mucho su personaje y el guión, “porque aunque ese hecho pasó hace más de 100 años,  sigue siendo vigente”.

Cuenta que Arroyo es un personaje absolutamente romántico “y por sus ideales deja de entrar a un sistema corrompido y podrido, además tiene el valor de seguir viviendo con sus principios intactos, y eso le cuesta la vida”.

Yazpik se inspira para trabajar su interpretación al sentir la impotencia cuando lee en los diarios “las decisiones tan estúpidas que toman nuestros políticos, de cómo les valemos absolutamente madre”.

Agrega:

“Leo el periódico diario y trato de que no me afecte nada, pero desde que empecé a preparar a Arnulfo como que sí abro esos canales para irme como envenenado poco a poco de toda esta podredumbre que es la política. Simplemente estoy traspasando lo que sintió Arroyo por los políticos de su época y lo que yo estoy sintiendo por los políticos de la mía.”

Julio Bracho, quien en la cinta es el director de la policía, resalta que el cine es un entretenimiento, “y aquí la joya es que ese entretenimiento está basado en un hecho real poco conocido de nuestra historia”.

Indica que en El atentado se imprime un poco de humor, y termina al subrayar convencido:

“Es una gran historia y será una obra importante sin duda para el 2010.”