Frank Zappa, negocio a 16 años de su muerte

martes, 22 de diciembre de 2009

Acostumbrado desde los inicios de su carrera a llevar un registro sonoro de cada uno de sus movimientos musicales, Frank Zappa recolectó a lo largo de casi tres décadas miles y miles de metros de cinta que contenían presentaciones en vivo y experimentos musicales que incluyen alrededor de 2 mil composiciones inéditas que guardaba en el sótano de su casa, convertido en su fonoteca personal.

Tras su muerte, el 3 de diciembre de 1993, la familia de Zappa ha lanzado alrededor de 24 álbumes, continuando el trabajo que el genio guitarrista dejó inconcluso; y es que en los últimos años de su vida se dedicó a formar discos utilizando esas viejas grabaciones enlatadas, y tan sólo este 2009 el Zappa Family Trust –fideicomiso fundado por la familia del compositor oriundo de Baltimore, Maryland– lanzó dos discos más, por lo cual la cifra de discos oficiales en la discografía zappiana llegó a los 88.

No muy diferente a lo que sucede con grupos como The Beatles o Génesis, los discos lanzados bajo el nombre de Zappa contienen versiones alternas, nuevas mezclas o remasterizaciones de las grabaciones de viejos clásicos de los Mothers of Invention –la agrupación sesentera con la que inició su carrera–, lo cual lleva a pensar en que por mucho que los músicos tengan algo que decir, la tentación de las disqueras por vender una y otra vez las mismas canciones es un negocio del que ningún artista está exento.

Ya en 1985 Zappa criticaba la manera de operar de las grandes compañías de discos:

“El negocio de la música es ahora mucho más pequeño, agresivo, sórdido, menos interesante, menos musical, más corporativo y dependiente de las juntas directivas. Hay más evidencia del ‘salva tu pellejo’ en las decisiones de los ejecutivos.”

Y continuaba:

“No hay duda que ya a nadie le interesa la música, sólo las ganancias. Tal vez en los sesenta no era tan malo, pero ahora es más difícil conseguir un contrato, porque quienes toman las decisiones están tratando de salvar su trabajo, no generando demasiadas pérdidas a la compañía. La música no importa.”

Aunque en el caso de la música de Frank Zappa la ganancia va directamente a su familia, pareciera que no existe más opción para éstos que seguir vendiendo lo que él hizo en vida. Claro ejemplo es el espectáculo llamado Zappa Plays Zappa, en el cual su hijo Dweezil, también guitarrista, viaja por el mundo interpretando la música de su padre, quien siempre trataba de mejorar el sonido de sus antiguas grabaciones, en muchos casos arruinándolas.

Tal parece que las palabras que el propio Frank dijo alguna vez han perdido sentido y contradicen el actuar de su familia:

“No me importa si soy recordado. De hecho hay mucha gente que quisiera olvidarse de mí lo más pronto posible y yo estoy de acuerdo con ellos. Yo hago lo que hago porque me divierte; si te divierte a ti… perfecto. Pero una vez que yo haya muerto, no hay necesidad de lidiar con todo esto porque no está escrito ni interpretado para las generaciones futuras. Está hecho para hoy, escúchalo mientras sirve. Eso es todo.”

El primogénito de Frank Zappa asegura que no hay planes de detener la edición de nuevos discos con grabaciones del archivo personal de su padre, afirmando que “hay todo tipo de cosas en ese archivo, material que da para al menos otros 30 años de lanzamientos”.