Calderón y Brasil en "Rolling Stone en México"

jueves, 14 de enero de 2010

MÉXICO, DF, 14 de enero (apro).- De no ser que las comparaciones entre Brasil y México fuesen mera coincidencia, el discurso que recetó Felipe Calderón a los embajadores de nuestro país el pasado viernes 7 de enero, haría pensar que el presidente ha estado leyendo la revista Rolling Stone de nueva cuenta.

    Y es que justo desde comienzos de año circula en la República Mexicana una edición especial de la publicación nacional Rolling Stone. cuya portada en rojo anuncia “lo mejor de la década”, destacando en el apartado “sucesos” de la página 56 una pequeña bandera de Brasil a colores, con los siguientes párrafos:

    “Brasil es el líder económico de América Latina y ha hecho todo lo contrario a México, donde seguimos dependiendo del petróleo y de los arreglos comerciales con Estados Unidos.

    “En resumen, Brasil es la segunda potencia del Continente Americano, ya que a lo largo de la década ha explotado exitosamente agricultura, ganadería, minería e industria, en la que destacan los recursos petroleros, la producción de materias primas y la manufactura. Su asociación con la Unión Europea, Estados Unidos y China, principalmente, más su gestión en el Mercosur, le han permitido a Brasil crecer vertiginosamente tanto en el PIB como en el poder adquisitivo de su población.”

    La única mención directa a Calderón en el recuento de la década por Rolling Stone México aparece en el mismo rubro “sucesos” de la página 56 líneas arriba, aunque no es nada benevolente. Tal crítica se intitula “La crisis mundial y el catarrito que derivó en influenza” y brilla por sus sentencias apocalípticas:

    “A Estados Unidos se le achaca la crisis y la posterior recesión económica mundial, cuyos efectos colaterales sufrimos (y seguiremos padeciendo) con mayor impacto en nuestro país. La debacle hipotecaria, crediticia, y el desplome de los mercados estadunidenses que comenzó desde finales de 2008 (...) derivaron en el auténtico desastre que, indudablemente, marcará el sexenio de Calderón Hinojosa.”

    Esta visión nada alentadora del futuro inmediato mexicano se contrapone radicalmente a los deseos de Calderón, quien a comienzos de enero en su mensaje televisivo a la nación declaró que 2010 será “el año de la recuperación económica”.

    Lo curioso fue que a unos cuantos días de estar circulando la nueva edición especial de Rolling Stone México elogiando el milagro brasileño como “lo mejor de la década”, durante su discurso ante 122 embajadores nacionales, Calderón los exhortó a “hablar bien de México”, haciendo comparaciones optimistas de nuestro país en referencia enfática precisamente con Brasil.

    El mandatario panista fue el último orador de aquella comida.

    Según la nota de Claudia Herrera Beltrán (“Ordena Calderón a embajadores y cónsules 'hablar bien' del país, La Jornada del 9 de enero), “en varias ocasiones golpeó el atril con la mano” y, aprovechando cifras mencionadas por sus antecesores en la palabra (Joaquín Villalobos, consultor internacional en materia de solución de conflictos, y Héctor Aguilar Camín, director de Nexos), el presidente mexicano literalmente señaló:

    “Hace rato que mencionaban los comparativos verdaderamente abrumadores de la tasa de mortalidad o la tasa de homicidios por cada 100 mil, sí, es muy sorprendente, ¡caray!

    “A juzgar por la fama pública, como dicen los abogados de los países, México es, al parecer, el peor lugar en términos de violencia; pero no, lo que nos han demostrado aquí con las cifras de tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, es que México puede estar en 10, o en 12, lo que ustedes puedan ajustar, según la metodología.

    “Pero Colombia está en 36, el triple, y Brasil está al doble. Sin embargo, la percepción internacional no es así. La percepción internacional es que México es un caos. Y, sin embargo, Brasil es una especie de paraíso. Es más, se lleva los Juegos Olímpicos y el Mundial.

    “Eso sí, amigas y amigos, yo ni como político ni como presidente de la República, a la mejor me falta mucho por vivir, pero jamás he escuchado a un brasileño hablar mal de Brasil. Y sí he escuchado a muchos mexicanos hablar mal de México en el mundo.

    “Se podrá pensar que somos una sociedad más libre o lo que sea, pero el hecho es que quien lleva los Juegos Olímpicos son ellos. Creo que es importante volver a entender que hay un interés nacional que prevalece por encima de cualquier interés parcial.”

    Una última analogía de Calderón sobre Brasil la tomó de información publicada en mayo por la firma de consejeros globales en negocios Alix Partners (http://www.Alixpartners. com/en/MediaCenter/News/tabid/
56/language/en-US/ItemID/18/Default.aspx), al agregar:

    “Alix Partners, por ejemplo, nos califica como el mejor destino para la inversión de manufacturas, por encima de China, de India y de Brasil.”

    Más allá de esta mera coincidencia temática (que tal vez merecerá aquí derivar rumbo a otras reflexiones por demás interesantes), lo cierto es que los contenidos de Rolling Stone Mexico no suelen informar nada acerca de la música brasileña (por cierto, hay versiones de la revista en 15 países, como Alemania, Italia, India, Turquía, Indonesia, Japón, Argentina, y la propia edición sui generis de Brasil).

    Publicación de origen estadunidense, Rolling Stone llevaba siete meses sin aparecer en su rostro mexicano tras siete años de haberse hecho. No sería sino hasta diciembre pasado cuando resurgió el número 80 en puestos de periódicos, con tres portadas distintas (de Los Beatles, U2 y Madonna, ver sitios de Internet: www. myspace.com/rollingstonemx o www.rollingstone.com.mx y http://twitter. com/ RollingStone-MX). A comienzos de mayo del 2009, su director Benjamín Salcedo Villarreal había dado a conocer un desplegado donde anunciaba el adiós:

    “Por decisión del Grupo Prisa, en España, se procederá al cierre de la editorial Progresa México. Después de siete años en la industria y del éxito que representa la revista Rolling Stone, la situación financiera mundial nos impide seguir laborando como lo estábamos haciendo. Agradecemos el apoyo que nos brindaron... su fidelidad a nuestra revista la convirtió en la más vendida en su género en nuestro país en todo ese tiempo”.

    La vuelta de Rolling Stone México fue elogiada por blogs virtuales como www. rock.com.mx desde el lunes 30 de noviembre, marcando “el regreso de la revista de culto musical con facha rockera pero con espíritu melómano”. El portal añadía:

     “La RS ya está con todos los voceadores con 108 páginas (y 21 anuncios explícitos) también con la versión electrónica con muestras de contenido del número actual bajo la dirección de quien estuviera en la antigua casa editorial Progresa México que fuera cerrada por Grupo Prisa en España, Benjamín Salcedo V., pero ahora editando para su actual editora Punto Angular SA.

    Como bien indica el International Licensing Propousal Package para la edición fuera de la Unión Americana, el contenido debe ser 50% de autoría gringa y el resto local...”

    Pese al glorioso prestigio de aquellos años, Rolling Stone ha perdido mucha de su vieja carga como publicación vocera de vanguardia, y las nuevas generaciones en México optan guiar su opinión por otros blogs, donde analistas políticos enriquecen sus espacios virtuales con música rock. Uno de ellos devuelve nuestra columna “canto rodado” al asunto inicial sobre las comparaciones acerca de México y Brasil.

    Se trata de “El placer de disentir”, que mantiene en red el joven doctor en Economía egresado de Harvard y miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Gerardo Esquivel, analista de El Colegio de México, quien en su oportunidad brindó seguimiento a otros debates protagonizados entre Calderón y su homólogo brasileiro Luiz Inácio Lula da Silva desde 2007 (ver: gerardoesquivel.blogspot.com).

    Pocos meses antes de concluir 2009, Esquivel había dado entrada a una discusión sobre la violencia e inseguridad en nuestro país, debido a las declaraciones de Eduardo Molina Mora, entonces procurador general de la República, “en el sentido de que en México existía menor violencia que hace 15 años y que había otros países en donde la violencia era mucho mayor que en nuestro país” (ver: http:// gerardoesquivel.blogspot.com/search?q=guillermo+zepeda).

    Esquivel apuntaló con certeza profética los comentarios contundentes:

    “Para ello, el (entonces) procurador citó una serie de estadísticas que muestran los índices de homicidios intencionales por cada 100 mil habitantes en diversos países. Estas cifras fueron posteriormente citadas por el mismísimo presidente Calderón en un discurso bastante similar al del procurador, y en donde además reprochó a aquellos que, según él, se la viven de criticar al país. En fin, el punto es que las cifras mencionadas no son nuevas, éstas ya habían sido ampliamente difundidas y comentadas desde el año pasado por conocido intelectual mexicano (Héctor Aguilar Camín, Milenio, diciembre de 2008, http://impreso.milenio.com/node/8162254); sin embargo, contrastan notablemente con la percepción generalizada de que ahora hay mayor violencia que antes.

    “Un reciente estudio de un investigador de CIDAC, Guillermo Zepeda (...) podría capturar de mejor manera la sensación de un incremento en la violencia en el país (...) es notable la discrepancia entre las dos fuentes de información, por lo cual esta metodología corregiría algunos problemas en los datos estatales.”

    Enseguida, el también admirador del conjunto de pop rock hispano Estopa, ofrecía un resumen gráfico de dicho estudio, en “Las cifras de la violencia en México”.

    Por su lado, Rolling Stone nació en San Francisco hacia 1967 con marcada línea política antibélica, underground, en favor del Partido Demócrata y promotora del uso de la marihuana y, como Piedra Rodante, gozó a comienzos de la década de 1970 de notoria vida efímera en México, siendo prohibida su publicación por órdenes del gobierno del entonces presidente Luis Echeverría Álvarez.

    Es así que hoy lucen motivos para creer que la tendencia política de Rolling Stone México proseguirá su ruta conservadora: en el número 81 dedicado a “lo mejor de la década”, Benjamín Salcedo entrevista al locutor Pedro Ferriz de Con (“Di no a las plurinominales”, pág. 30), charla muy tibia para publicación otrora tan valiente.