Blanca Sánchez y su trayectoria teatral

miércoles, 27 de enero de 2010
MEXICO, D.F., 27 de enero (Proceso).- A pesar de que la memoria es selectiva por naturaleza, los medios de comunicación masiva la conducen por sus propios caminos. Qué desgracia recordar lo que ellos quieren que recordemos. Así, la muerte de la actriz Blanca Sánchez hace un par de semanas nos la ha traído a la memoria como una reconocida actriz de televisión, borrando de un plumazo su significativa presencia en el teatro mexicano a partir de los sesenta. Debutó a los 11 años de edad en la telenovela Noches de angustia, pero su formación actoral la realizó con Seki Sano, quien en aquellos tiempos fue maestro de grandes actores al introducir en México la técnica actoral de Stanislavsky y Meyerhold, dando una mayor verosimilitud y contemporaneidad a la actuación acartonada que se venía practicando en México bajo la influencia española. La obra teatral Muchacha del campo, de Clifford Odets, dirigida por Dimitrios Sarrás, fue la primera obra en la que Blanca Sánchez participó junto con Miguel Córcega y Sergio Bustamante, en 1962. Su papel no era de gran importancia, interpretaba a la dama joven dentro de un juego de teatro dentro del teatro, pero eso dio pie para que siguiera perfeccionando su trabajo actoral, ahora bajo la tutela de Sarrás como su maestro y que al año siguiente Xavier Rojas la invitara a participar en la obra Los maridos engañan de siete a nueve, en la sala Chopin, y J. Landeta en la obra de Felipe Santander Luna de miel para diez. Su presencia en el cine también la impulsó a trabajar junto con Dolores del Río en la obra La vidente, de André Roussin, aunque su papel fuera muy secundario. Presentaron esta obra en el teatro Insurgentes traducida por Salvador Novo especialmente para Dolores del Río. En 1972, es cuando Blanca Sánchez obtiene el premio de mejor actriz de la AMCT (Asociación Mexicana de Críticos Teatrales) por su actuación en la obra Aquelarre, dirigida por Nancy Cárdenas. Y de ahí siguieron otros premios como el Heraldo por su participación en Los asesinos ciegos, de Héctor Mendoza, en 1969, y en El pájaro azul, en 1976, dirigidas por Julio Castillo; El año próximo a la misma hora, en 1981, bajo la dirección de Rogelio Guerra, y Dos tandas por un boleto, en 1985, de Enrique Alonso. En 1988 éste revivió el teatro de revista y llevó a escena un espectáculo político social lleno de humor y picardía donde trabajaba Blanca Sánchez de la mano de Martha Ofelia Galindo. Alonso era el empresario, animador, autor y director, y utilizó el vestuario que María Conesa le había legado. Los últimos trabajos teatrales de Blanca Sánchez fueron en la obra de Edward Albee, Tres mujeres altas, dirigida por Sandra Félix, por el que le dieron, en 1998, el premio a la mejor coactuación femenina; y en 2007 con Susana Alexander en Cómo envejecer con gracia, que se presentó en el teatro Rafael Solana y estuvo de gira en el interior del país por varios años. Blanca Sánchez murió a los 63 años de edad y su nombre queda grabado en la historia del teatro en México.

Comentarios