Da José Cruz lección de vida

sábado, 30 de enero de 2010

México, D.F., 30 de enero.- José Cruz se empeña en querer dar ejemplo de que la fortaleza interior es la que saca adelante de cualquier adversidad. Así, su más reciente disco lo tituló “Lección de Vida”, nombre similar al del documental próximo
a estrenarse sobre su vida: “A diez metros del infierno”; ambos presentados ayer en el Teatro Metropolitan.

Esta fue la octava vez que el fundador del grupo de blues Real de Catorce pisó el inmueble. La única diferencia es que en esta ocasión lo hizo en silla de ruedas. ¿La razón? Una esclerosis múltiple que lo aqueja desde hace varios años. 

Una parte de las ganancias del concierto se destinó para ayudar personas que sufren la enfermedad, caracterizada por ir paralizando el cuerpo y dañar el funcionamiento de las neuronas progresivamente. 

El icono del blues mexicano insistió frente al micrófono en la importancia de luchar por un significado de vida. Y sus fieles seguidores que, en algunos casos lo hacen desde hace más de 25 años, ovacionaron con frenesí su fuerza de voluntad. 

En tres ocasiones Cruz se valió del oxígeno artificial para soplar su armónica, con la que doblegó las notas de sus temas clásicos Azul, La Medicina, Beso de Ginebra y el Blues del Atajo. 

Una productora independiente apostó a llenar el Metropolitan con José Cruz, ahora sin Real de Catorce, y atascó las calles del Distrito Federal con propaganda. Casi logra su cometido, algo pocas veces frecuente dentro de las filas de la música ajena
a las grandes disqueras.

El público que asistió portaba playeras, las más de ellas piratas y vendidas afuera del inmueble, del grupo Real de Catorce. Se notaba que los asistentes dominan las letras de disco tras disco de la agrupación, incluso del más reciente, que ya no
lleva el nombre de la banda, sólo el de su líder y creador.

A José Cruz lo acompañaron nueve músicos, todos jóvenes, integrantes del grupo Los Hikuris, en el que destaca la participación de su hija María José en los coros Recién pasó una grave crisis por la esclerosis, Cruz dejó de tocar algunas de las canciones más roqueras de su repertorio, lo que no ocurrió la noche del viernes. Con nuevos arreglos, destapó del baúl viejos blues aclamados por sus seguidores, entre ellos Patios de Cristal y Soledad y Sol.

Durante aproximadamente dos horas y media el líder blusero repasó su repertorio, aunque permitió que su hija María José cantara varias clásicas sola, como dejando todo su legado en sus bluseros tonos de voz. 

El artista prometió a sus seguidores mantenerse en los escenarios a pesar del padecimiento, queriendo dejar entre quienes le admiran una “Lección de Vida”.

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