Scott Pilgrim vs los ex de la chica de sus sueños

miércoles, 17 de noviembre de 2010

MÉXICO, DF, 17 de noviembre (apro).- Mezcla de teen movie y estructura narrativa de videojuego de peleas (fighting game), con coreografías sorprendentes, efectos visuales hipertextuales y referencias a grandes de la música, Scott Pilgrim vs los ex de la chica de sus sueños (Scott Pilgrim vs The World) es una cinta desconcertante.
Por un lado, los elementos anteriormente mencionados le dan una riqueza hipertextual digna de estudio --elementos que se deben principalmente al texto del cual se adaptó, la novela gráfica homónima, de Bryan Lee O'Malley-- de la cultura pop.
Pero por otro lado, parece que le ganaron las ganas de ser sumamente fiel a su referente literario, para así no traicionar a los fans, lo cual funciona en su contra, puesto que a Scott Pilgrim vs los ex de la chica de sus sueños le cuesta trabajo defenderse a sí misma.
La película gira en torno a un joven músico llamado Scott Pilgrim (Michael Cera), quien luego de una relación dolorosa se refugia en los brazos de una adolescente, Knives Chau (Ellen Wong). Las cosas cambian cuando Scott conozca a Ramona (Mary Elizabeth Winstead), una chica a la que Scott vio en un sueño, de la cual se enamora perdidamente.
Los chicos se conocen y se enredan; Scott tiene posibilidades de convertir a Ramona Flowers (nombre inspirado en la canción de Bob Dylan, To Ramona) en su novia, pero primero deberá vencer a sus siete exnovios malvados, a manera de Street Figther, para poder quedarse con la chica.
El problema central de por qué la película no se defiende sola y sólo funciona de manera referencial, es que emula tan bien la lógica de un videojuego que no funciona para una narrativa cinematográfica.
Un videojuego no tiene propiamente una narrativa lineal, aunque haya que llegar de un punto A a un punto B, hay muchas cosas en el ínter que no ocurren siempre de la misma forma, aunque se deba siempre de llegar al punto B. Y si a esto le sumamos la interactividad, pues lo que ocurre en el juego no aburre. Por otro lado, el objetivo principal de un videojuego no es contar una historia.
En la cinta, que sí pretende contar una historia, las peleas ayudan poco al marco narrativo del personaje, lo cual hace que el recurso (el cual funciona bien en la novela gráfica por ser otro lenguaje) se sienta un poco aburrido, de tal forma que la película pierde emotividad.
Si se es fan de los videojuegos o del cómic que da nombre a la cinta, esta adaptación cinematográfica resultará de su agrado o, al menos, interesante.