Biutiful: González Iñárritu falla rotundamente

jueves, 4 de noviembre de 2010

MÉXICO, D.F., 4 de de noviembre (apro).- La primera película en solitario, o bien, sin Guillermo Arriaga, que realiza Alejandro González Iñárritu, es una obra sumamente desafortunada. 

La edición, la fotografía y las actuaciones propositivas son de los pocos elementos rescatables; la dirección, guión y audio están para llorar.

Biutiful (España-México, 2010) cuenta la historia de un extraño sujeto llamado Uxbal (Javier Bardem), quien posee el don de hablar con los espíritus que recién acaban de abandonar su cuerpo (con lo que hace un poco de dinero).

Pero eso no es todo.

Uxbal también ayuda a conseguir trabajo para inmigrantes ilegales en Barcelona, al tiempo que se hace cargo de sus dos hijos, ya que la madre es una loca bipolar.

La vida de Uxbal cambia drásticamente cuando le dicen que tiene cáncer y que morirá inevitablemente. Uxbal está decidido a luchar, y se aferra a la vida, de la misma manera que los ilegales a los que ayuda se aferran a quedarse en Barcelona, a pesar de tantas penurias.

Uxbal se debate durante toda la cinta entre dejar en orden sus asuntos personales o continuar pensando que tiene control sobre lo que le pasa. Las historias familiares se entrecruzan, ya sea de los muertos que ayuda, de los mismos inmigrantes, o de sus problemas familiares.

Quizá la trama suena bien, pero la realización deja mucho que desear: el argumento es inconsistente y hasta contradictorio, en muchos momentos; por ejemplo, la asociación entre la suerte de Uxabal (su sentencia de muerte) y la de los inmigrantes resulta algo sumamente confuso. A tal grado, que la cinta parece querer decirnos que lo mejor que pueden hacer los inmigrantes es regresar a su país.

A lo anterior habrá que sumarle historias secundarias que nunca cierran del todo, o que parecen estar metidas con calzador y un audio pésimo, casi ni se entiende de lo que están hablando los actores, pues…  la calidad baja horrores.

Biutiful parece el intento fallido de un aspirante a director, que desea demostrar, a toda costa, que es un cineasta sobresaliente. Luego de Biutiful y del último trabajo de Guillermo Arriaga como director y guionista, todo apunta a que Amores perros fue una feliz coincidencia de la vida.

 

jpa

--FIN DE NOTA—

/V/V/

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