Tres dones galos: Aznavour, Gainsbourg y Sanson

miércoles, 8 de diciembre de 2010

MÉXICO, D.F., 8 de diciembre (apro).- Pese al triste deceso de Jean Ferrat, a quien dedicamos su obituario aquí en Canto Rodado, el año de la música francesa cierra con tres nuevas alegrías musicales en formatos varios que corresponden a tres queridos de sus artistas.

Primero, hablaremos de la aparición como libro de bolsillo de las memorias del cantautor Charles Aznavour “En voz baja” (À voix bas, 2010), quien a la edad de 86 años y a lo largo de 222 páginas da rienda suelta en su ira contra críticos musicales habidos y por haber, pues muchos se burlaron de su aspecto y voz ferrosa en los comienzos de su carrera, cuando su destino no parecía augurarle una trayectoria plena de éxitos internacionales.

Aznavour, nacido en París en el seno de inmigrantes armenios en 1924, bajo su nombre real de Shanourh Aznavourian, al comienzo de esta sorprendente obra --que viene a completar los fragmentos de una extensa biografía por él redactada en testimonios como “Los tiempos de antes” (Les Temps des Avants, Mes Memoires. Editions J’ai Lu de Flammarion, París, 2005, 350 páginas) y comentada aquí en otra entrega para nuestros lectores--, nos ofrece dedicatoria:

“A mi público. Y a todos aquellos quienes quisieron hacer oficios iguales a los míos. Autores, compositores, y a esta generación que nos trae su mañana  distinto.”

Apenas salieron estas letras en la edición de pasta dura para Editiones Don Quixotte en octubre de 2009, la periodista Sophie Delassein, de Le Nouvelle Observatoire, escribió una carta abierta donde reclamaba al más célebre intérprete francés del mundo su tono agresivo y desdén a la prensa:

“¿Qué mosca le picó a usted, Charles Aznavour? Desde que lo recuerdo, siempre ha criticado a los críticos en sus innumerables entrevistas…”

Aznavour respondió defendiéndose y citando algunos textos ofensivos redactados al inicio de su trayectoria, que omitiera “En voz baja”:

“En cada canción (Aznavour) imita a algunos: (Gilbert) Becaud, Philippe Clay… No estamos ante la presencia de un estafador de envergadura como su demuestra su poca estatura a nuestra manera de pensar. A propósito de su canción Sur Ma Vie (“Sobre mi vida”): una muy buena pieza y un pésimo cantante. Nos hallamos frente a la aparición espectral monstruosa de nuestro imaginario fantasmagórico en tiempos de Quasimodo y los misterios de Nuestra Señora de París. Al ver actuar a este señor Aznavour, nos preguntamos: ¿por qué no mejor canta con una pata de palo?”

A lo largo del libro, el artista no escatimará letras para advertir múltiples veces sobre la perversa manipulación que suelen ejercer algunos colegas de los medios de comunicación para exhibir a los ejecutantes del canto popular. Y sin embargo, Aznavour jamás destila una sola línea para despotricar por los nuevos estilos de la música moderna, ni gasta tinta en prodigar consejas o desparramar plañideras por tiempos mejores:

“Jamás condeno la llegada de cualquier género poético o musical novedoso, por ejemplo, nunca diría que ‘todo es basura maligna’ en movimientos como el rap o el slam tras mi propio canto. La juventud tiene derecho a querer cambiarlo todo, transformarlo, destruirlo.”

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El segundo regalo que nos ha dejado el año viejo galo como para no olvidarlo (paráfrasis del “Yo no olvido el año viejo”, de Tony Camargo) es la cinta “La vida heroica de Gainsbourg” (Gainsbourg, Vie Heröique), primer filme narrado a la manera de cuento biográfico por el prestigioso joven caricaturista francés Johann Sfar, con actuaciones de la novel actriz trágicamente desaparecida este año, Lucy Gordon (en el papel de Jane Birkin), Laetitia Casta (como Brigitte Bardot), Ana Mougalalis (Juliette Greco) y Eric Elmosnino (en el rol del enfant terrible Gainsbourg).

El paquete con dos videos DVD (Universal 8277679) incluye además del disco con la fantasía fílmica inspirada en la sorprendente vida del autor de “Te amo, yo tampoco” (Je T’aime Mais Non Plus), otro plato láser con las escenas borradas de la versión cinematográfica final, el comentario en audio por el realizador, una sesión en la tienda cultural Fnac parisina con Sfar y Mathieu Sapin, amén de sus extractos de la historieta cómica “Hoja de lechuga” (Feuille de Chou), como llamaron en vida al parisino hijo de inmigrantes ruso judío Lucien Ginzburg.

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La tercera y última buena noticia de este trío de obsequios galos es el reciente CD musical compuesto por la brillante cantautora Véronique Sanson (sin duda la mejor intérprete y compositora actual del rock francés de primera clase), titulado “Luneras Pletóricas” (Plusieurs Lunes).

Famosa por su vibrato y ostinato cantoril desde los años setenta y sus atractivas obras sonoras trabajadas al piano magistralmente “Paro cardíaco” (Panne de Coeur), “El tiempo es un asesino” (Le Temp est un Asesin) y “Bahía” (Bahia Comme Je l’imagine), Véronique fue novia del renombrado roquero Stephen Stills (For What is Worth, 4 + 20, Suite Judy Blue Eyes), del conjunto Buffalo Springfield y el grupo Crosby, Stills, Nash and Young.

Esta grabación formidable con orquesta merecería artículo aparte; cuenta con los emotivos temas “Pensamientos mortales” (Mortelles pensées), “El maldito” (Le maudit) y “Estaré allí” (Je serai-là), para Michel Berger.

Por cierto, Aznavour también acaba de poner a la venta su nuevo álbum CD Charles Aznavour & The Clayton Hamilton Jazz Orchestra, que incluye “De menos a menos” (De Moins en Moins) y “Para saberlo” (Il faut savoir). Hay que buscar a Charles, Serge y Véronique en YouTube.com, pues la vida sigue dando sorpresas gratas a sus fans.

 

ap/jpa

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