"Amor sin escalas"

viernes, 5 de febrero de 2010

MÉXICO, DF, 5 de febrero (apro).- La nueva cinta de Jason Reitman, director de Juno, es una bella y reflexiva historia acerca de un hombre que huye del compromiso, de cualquier cosa que pueda atarlo y, por lo tanto, inmovilizarlo; Ryan Bingham (George Clooney), el protagonista, es como un tiburón que necesita estar en constante movimiento.

En Amor sin escalas (Up in the Air, EU-2009), Ryan es un empleado clave en el sucio trabajo de una compañía estadunidense que se dedica a despedir gente de otra empresas, es decir, hay patrones que no tienen las agallas para despedir a su gente, así que contratan a la empresa de Ryan, quien se la vive de avión en avión.

Pero he aquí un giro interesante: Ryan y su compañía se venden como facilitadores para el cambio, un eufemismo que sirve para que el empleado no demande y mantenga la moral arriba, ya que finalmente su despido puede ser algo positivo, puede ser el principio de una nueva vida.

Lo cual es muy fácil de decir para Ryan quien, debido a sus costumbres, ha sido incapaz, o más bien no ha querido generar lazos con otros seres humanos, ya que dichos compromisos constituyen una carga que le impiden la movilidad.

Tener alguna especie de compromiso, para Ryan, es como si lleváramos una mochila sumamente pesada. La filosofía del protagonista es impartida por él mismo en diversas conferencias a lo largo de Estados Unidos.

Lo único a lo que Ray es fiel es los clubs de viaje, y otros planes de recompensa de los hoteles en los que se queda o en los servicios que se dedican a rentar autos. El sueño dorado de Ray no es tener una familia, sino llegar a las 16 millones de millas recorridas.

La vida de Ray se ve amenazada cuando una recién graduada, Anna Kendric (Natalie Keener), llegue a su compañía con un ambicioso cambio estructural: despedir a los empleados por medio de una videoconferencia, lo cual ahorrará mucho dinero a la compañía.

El cambio parece inevitable, pero Ryan desea postergar su estatus lo más posible. A lo anterior se suman dos factores más que añadirán estrés en la vida de Ryan: una bella chica llamada Alex Goran (Vera Farmiga), también una viajera, y la boda de su hermana a la que no quisiera ir puesto que su familia es una piedra más en su dichosa “mochila”.

         En algún momento Ryan deberá aterrizar y tendrá que vivir el drama de todo ser humano que se encuentra “atado a algo”, o más bien, ha formado lazos fuertes con las personas que ama.

Amor sin escalas es una cinta efectiva y disfrutable: entretiene, pero su dosis existencialista conmueve, a la vez que invita a la reflexión.

Comentarios