"El infierno", de Luis Estrada, retrato de México

MÉXICO, D.F., 1 de marzo (Proceso).- El infierno, nuevo largometraje del realizador, no sólo expone en dramática metáfora la violencia y el narcotráfico que vive México, sino que cuestiona también las celebraciones patrioteras de 2010 del gobierno federal. Tercera parte de la trilogía que comenzó con La ley de Herodes, esta cinta de Estrada narra la vuelta este año de un bracero deportado (Damián Alcázar) a su pueblo natal, San Miguel Narcángel, para descubrir allí un nuevo empleo como próspero traficante de droga. El cineasta Luis Estrada vuelve a reflexionar crudamente sobre México. Aborda la mala situación del país a través de una comedia negra y sátira titulada El infierno, donde pone bajo la lupa varios temas: violencia, crimen organizado, drogas, crisis económica, corporaciones policiacas, autoritarismo, poder, corrupción, Fuerzas Armadas, y hasta al presidente Felipe Calderón, en el marco del 15 de septiembre de 2010. Según el realizador, nacido en 1962 en la capital, su cinta es una radiografía del momento actual de la República Mexicana, y cuestiona: –¿Habrá este 2010 por qué celebrar? Egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM, Estrada causó polémica en 1999 con La ley de Herodes, donde abordó la política priista y la corrupción. Eduardo Amerena, entonces director del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), trató sin éxito de impedir su proyección (Proceso 1203), por lo que tuvo que renunciar. Asimismo, para 2006 escudriñó las consecuencias del neoliberalismo y la desigualdad social con Un mundo maravilloso (Proceso 1523). Ahora El infierno, que fue de las cintas apoyadas por Imcine y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes conmemorando el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, será estrenada a mediados de agosto o principios de septiembre. En los tres filmes el protagonista ha sido interpretado por Damián Alcázar, acompañado ahora por el siguiente elenco: Alejandro Calva, Elizabeth Cervantes, Joaquín Cosío, Christian Ferrer, Dagoberto Gama, Daniel Giménez Cacho, Ernesto Gómez Cruz, María Rojo, Salvador Sánchez, Isela Vega y Jorge Zárate. Luis Estrada acepta haber completado una trilogía, pero sin haberla buscado deliberadamente: “Muchos de los actores, con varias personas que estamos atrás de la cámara, y mi coguionista Jaime Sampietro, Salvador Parra como director de arte, en fin, le dimos una unidad. Las tres cintas en esencia comparten un género: la sátira. Y sus temáticas, a pesar de ser muy diferentes, reflexionan acerca de los problemas relevantes de la vida social y política del país, y también aportan unidad a la serie. Pueden verse como una trilogía, pero en su origen no se pensó así.” La distribución correrá a cargo de la empresa Videocine, de Televisa, y Estrada interviene como productor. Además, apoyan Bandido Films, Foprocine, el artículo 226 del Impuesto Sobre la Renta y el Gobierno de la Ciudad de México. La cinta está en su etapa de edición. Se centra en el personaje de Benjamín García, quien es deportado de Estados Unidos y regresa a su pueblo (San Miguel Narcángel) en el marco de las fiestas del Bicentenario, hallando un panorama desolador provocado por la crisis económica y la violencia demencial que azotan el lugar. Sin otra opción, y para salvar a su familia de la miseria, García se involucra en el negocio del narco en el que logra, por primera vez en su vida, una fulgurante prosperidad si bien teme que esta actividad lo lleve a un triste final dramático. Decadencia nacional Estrada ha sido un cineasta preocupado por el deterioro social y político del país; así ideó El infierno; pero como México “empezó a tener otro tipo de manifestaciones, desde mi óptica, muy alarmantes”, el guión lo desarrolló con mayor reflexión a partir de una amarga noticia que lo impulsó a escribir: “Fue un suceso espeluznante la aparición de seis cabezas en un lugar de Michoacán. A partir de allí empecé una investigación hemerográfica sobre cuál era el estatus de lo que pasaba en estos lugares del país, sobre todo del norte, y descubrí, desde una óptica cinematográfica, que había material muy interesante para abordar una película de género. Un filme circunscrito y relacionado con las historias de mafia, por supuesto guardando la distancia de lo que representaron en su momento El padrino, de Francis Ford Coppola, o No Country for Old Man, de Joel y Ethan Coen. “Y de alguna manera había en nuestro país un boom de, literalmente, mafiosos, donde decidí contextualizar El infierno. El guión lo empecé a escribir hace ya casi dos años. Quise realizar como una radiografía mucho más amplia, no quedarme sólo en el problema del narcotráfico o dedicarlo al aspecto social y político de nuestro país, sino con una perspectiva hacia el futuro preguntándome hacia dónde es que vamos. De allí que el título de la cinta sea como una profecía que espero no se cumpla, de hacia dónde veo que se mueven las cosas en México.” Añade: “La violencia del crimen organizado siempre ha estado latente; pero ahora coincide tal vez con la peor crisis económica moderna de este país, y eso crea un entorno, desde mi punto de vista, apocalíptico. El filme no es una reflexión sociológica ni realista ni naturalista de todos estos fenómenos: crisis, desempleo, violencia, y está contado a través de personajes. Afortunadamente, la cita tiene un reparto extraordinario, yo creo que son los mejores actores del país.” A decir suyo, en El infierno hay una crítica muy incisiva “a las políticas del gobierno”, sin embargo “también es una crítica muy generalizada, como en La ley de Herodes y Un mundo maravilloso”. No se plantea el típico antagonismo de buenos contra malos, aclara: “El infierno es una película de malos y peores. Este mural de personajes pretende que en el largometraje estemos de alguna manera representados casi todos, e incluso las instituciones.” Asegura que el largometraje “será muy provocador y muy polémico, porque el tópico esencial es: “¿Dónde estamos parados?”, y advierte: “La cinta será como una piedrita en el zapato.” En tanto, resume su posición ante la situación de México así: “¿Peor? ¡Imposible!...” –¿Por qué piensa que El infierno será una piedrita en el zapato? –Como si yo hubiera tenido una bola de cristal, creo que el largometraje toca dos temas que han venido en vías paralelas: crisis y violencia, que según el gobierno van a acabar. Y luego, ante el Bicentenario de la Independencia, ahora existe ese discurso alrededor del triunfalismo y en ciertos aspectos chovinista de ser ‘orgullosamente mexicano’ y de que ‘son nuestras fiestas’. El infierno llega en un momento muy oportuno. –¿Cómo es recreado el Ejército Mexicano en la cinta? –Quieres que te cuente todos los secretos del largometraje y no lo voy a hacer –ataja el también director de Ámbar y Bandidos. –Si lo hago, ya no lo verán, pero sí está el Ejército, porque lo interesante del proyecto es cómo están todas las instituciones representadas. “También está Calderón y las corporaciones policiacas. Una película que pretende ser crítica alrededor de la situación actual, no puede dejar de lado el rol que están jugando todas las instituciones alrededor de esto. –¿Cómo satirizar el mundo del crimen organizado, la crisis económica y la violencia sin quedarse en lo banal? –La mejor crítica social y política que se ha hecho en este país ha sido desde hace muchos años a través de la sátira, la caricatura, la farsa y la carpa. No está peleado este tono satírico-fársico para hacer ciertas críticas. Quizás a alguien no le gustan mis películas anteriores, pero no las pueden calificar de banales o frívolas. A final de cuentas el género o el tono que se elige para hacer esta reflexión no debe estar en un marco de solemnidad o de seriedad. “Para decir cosas interesantes lo puedes hacer también, creo, a través del humor, sobre todo del humor negro. Hay muchos ejemplos a lo largo de la historia del país.” Por lo mismo, adelanta que el 15 de septiembre de 2010 es muy importante en la cinta: “El clímax de la historia ocurre justo la noche de ese día del Grito, y en este universo llamado San Miguel Narcángel hay una confrontación de mucha violencia, y de alguna manera es como el resumen de todo lo que la película plantea a lo largo del desarrollo. Y a lo largo de la trama de alguna forma está varias veces mencionado este contexto de las fiestas, las conmemoraciones, las celebraciones.”   El grito de Televisa   Explica que el eslogan del filme dice: México 2010: El infierno, nada que celebrar. Al instante, manifiesta su desacuerdo con “la fiesta” del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución: “He leído lo que piensa gastar el gobierno para las celebraciones, lo cual es penoso dada la situación actual económica del país. Importa mucho este matiz semántico entre conmemoración y celebración. Creo que es un punto de quiebre como para diseñar y analizar dónde estamos parados. Si ahora se diera un movimiento revolucionario, no tendría ni siquiera ese sustento de utopía o ideológico, desafortunadamente se puede dar en un marco de completa anarquía y caos. Entonces, pensar con cohetes y pachangas no va a ser la mejor forma para reflexionar.” Enfatiza en voz alta: “Hablando del estado actual del país, no hay mucho que celebrar.” –¿Cómo es que Televisa se interesó en el proyecto, cuando se ha catalogado de “espectacular y frívola” la campaña que ha hecho del Bicentenario y Centenario, y se le cuestiona que no se atreva a criticar al gobierno actual? –No creo que haya mucho misterio en el asunto... Yo necesitaba para financiar la película a algunos socios y estuve buscando. Por desgracia, las opciones para distribuir un largometraje mexicano se han vuelto el problema actual del cine mexicano. Así que recurrí y sometí el proyecto, es decir, le presenté el guión a Videocine, y se interesaron. “Hemos estado trabajando de la mano para tratar de que El infierno llegue en el momento de las celebraciones. No ha habido secretos.” –¿Ni ha habido por parte de Televisa alguna línea...? –No hasta el momento, y no creo que la haya. A final de cuentas ellos estuvieron en posibilidades de distribuir La ley de Herodes; pero por cuestiones de tiempo no pudieron llegar y se quedaron con las ganas de haberla lanzado. Ahora les puse la película desde el guión y se interesaron. “Es un poco como si me preguntaras por qué también el gobierno federal decidió participar si es una largo crítico, pero tal vez las respuestas te las tendrían que dar ellos, de qué es lo que sienten atractivo en este proyecto para participar.” En suma, Luis Estrada espera que El infierno no halle ningún obstáculo en el camino a la hora de distribuirse masivamente en las salas. Reportaje publicado en la edición 1739 de la revista Proceso que está en circulación.  

Comentarios