El Festival de Cine de Guadalajara y su expansión

domingo, 14 de marzo de 2010

MÉXICO, D.F., 14 de marzo (Proceso).- 35 millones de pesos se han destinado para conmemorar un cuarto de siglo de la fundación del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG). A la par que se narra su historia, sus altibajos económicos, épocas de crisis y final expansión, exdirectores y su actual conductor, Jorge Sánchez, lo celebran como un triunfo de la industria mexicana.

 

Ya empezó el festejo con magnos reflectores del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), por cumplir 25 años de celebraciones ininterrumpidas.

Su director, Jorge Sánchez Sosa, enaltece en entrevista a quienes crearon este encuentro cinematográfico:

“Admiro esa voluntad y tozudez de los fundadores del festival, antes muestra, porque era un momento en el que nadie creía en el cine mexicano.”

En 1986, en plena crisis económica que había comenzado en 1982, la situación del medio fílmico era más que desoladora: había poquísima producción debido a las graves restricciones presupuestarías, se filmaba poco destacando largometrajes de “ficheras”, “sexicomedias” o churros “léperos”, lo cual alejó al público de las salas. Entonces, nació la Muestra de Cine de Guadalajara (ahora FICG), que se efectúa del 12 al 19 de marzo.

Hacia 1983 fue creado por decreto el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), siendo nombrado como titular el cineasta Alberto Isaac. Sin embargo, quedó subordinado a la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC) y, por lo tanto, a la Secretaría de Gobernación, por lo cual Isaac se vio en desventaja frente a funcionarios de RTC que casi nada sabían de cine y sí bastante de “grilla”. El realizador sería sustituido el 10 de febrero de 1986 por Enrique Soto Izquierdo, burócrata nada interesado en cuestiones de la industria, aunque obsesionado por hacer una carrera política dentro del PRI.

Impidió, “por su costo exorbitante” –según él–, la filmación financiada por Imcine de Cabeza de Vaca, de Nicolás Echeverría, hoy un clásico.

En aquella época destacaban directores como Luis Alcoriza, Felipe Cazals, Paúl Leduc, Sergio Olhovich, Gabriel Retes, Arturo Ripstein, entre otros y, por supuesto, Jaime Humberto Hermosillo (La tarea) quien, debido a la crisis cinematográfica, se refugió en el cine independiente y optó por radicar en Guadalajara, impulsando fértil labor de fomento cultural.

En Jalisco, Hermosillo impulsó la Muestra de Cine Mexicano de Guadalajara, que desde sus principios apoyó la Universidad de Guadalajara (UdeG), y en especial Raúl Padilla López (rector de la institución a partir de 1988). Ahora, Padilla López es el presidente del Patronato del FICG, una asociación construida en 1995 con el objetivo de procurar recursos para llevar a cabo el festival.

No obstante, el prestigio de Padilla López no ha sido visto con buenos ojos por ciertos sectores que lo acusan de tres décadas de cacicazgo en la UdeG, criticando el prolongado control que ha ejercido en esa casa de estudios, manejando el presupuesto más alto de Jalisco después del estatal, y también por estar al frente tanto del patronato de la Feria Internacional del Libro (FIL), de la Cátedra Julio Cortázar, del teatro Diana y, asimismo, del auditorio Telmex.

Las pugnas al interior de su grupo (llamado UdeG) han sido señaladas como factor clave en asuntos como el suicidio de Carlos Briseño Torres; el atentado contra el chofer de Padilla López, Andrés González Negrete, y la ejecución de Fernando González Sandoval, operador político del mismo Padilla López (Proceso 1730).

Éste funcionario “ha hecho de la cultura un negocio para su promoción personal” (Proceso 1662), por lo que se le conoce como el “mecenas de la cultura y las artes” de Jalisco (Proceso 1730).

Lo raro, en todo caso, es que Hermosillo no acudirá a los 25 años del FICG, aunque haya sido invitado, según Sánchez Sosa. A su vez, el realizador de Doña Herlinda y su hijo, La tarea y eXXXorcismos no quiere hablar del festival con este semanario:

“Lo siento muchísimo, pero no.”

 

Sol y sombra

 

Se le pregunta al titular del FICG por qué Hermosillo no hará acto de presencia en el festejo, y responde:

“No lo sé. Tuve con él un intercambio de e-mails muy respetuosos, que ni daba cabida (a la decisión) ni yo me atreví a hacer preguntas que pudieran estar consideradas fuera de lugar.”

Proceso inquiere a Sánchez Sosa si no le afectan al FICG las críticas publicadas en torno a Padilla López, sobre todo por aquello de estar señalado como “mecenas de la cultura y las artes y cacique”:

“Mira, desde que me invitó el patronato a dirigir el festival y me senté a conversar con Raúl Padilla López acerca de (cuáles serían) los términos, estos han permanecido intocados. Lo que puedo decir es que los festivales que me ha tocado dirigir aquí los he dirigido con plena y total libertad. Y la incidencia de hechos o situaciones al festival no nos han afectado en lo que queremos hacer y hemos hecho como festival.”

–¿No le incomoda lo que se dice de Raúl Padilla?

–Yo tengo una relación de trabajo, una relación profesional y una relación personal que no se ve afectada por esas situaciones o por esas consideraciones.

Por su lado, Mario Aguiñaga, quien fue igualmente titular de la entonces muestra, recuerda que ya había tocado fondo la producción de cine cuando le tocó organizar el encuentro; pero las películas aún no eran suficientes y era difícil realizar una selección. A decir suyo, la parte económica para el festival era problemática:

“Uno siempre tenía que sujetarse a los recursos que había.”

–¿Qué ha aportado el FICG al cine mexicano?

–Mucho, para mí Guadalajara es el festival más importante. Ha proyectado al cine mexicano hacia el extranjero. Ha sido un trampolín para que los realizadores vayan a los festivales internacionales fuera del país. Eso consolidó al festival.

Recomienda que el FICG “ya no crezca más”, pues “se les saldrá de control, ya está en su nivel que debe de crecer como festival internacional”.

Leonardo García Tsao, quien también estuvo al frente del festival, rememora que le tocó la más baja producción de la historia del cine mexicano:

“Fue en 1997, cuando los efectos del ‘error de diciembre’ se manifestaron. No hubo proceso de selección, había 10 películas mexicanas y fueron las que exhibimos.”

–¿A qué le atribuye que este festival, con sus altas y sus bajas, cumpla 25 años?

–La ventaja es que depende de una persona, en este caso Raúl Padilla López, y no de funcionarios o una empresa, porque puede pasar lo que le ocurrió al Festival Internacional de Cine Contemporáneo de la Ciudad de México (Ficco), que lo manejaba Cinemex, y apenas la empresa cambia de manos, dijeron: ‘Ya no nos interesa hacerlo’, y se acaba. La Reseña de Acapulco, que era del gobierno de Guerrero, ya no continuó.

“Que sea un patronato quien lo tenga, garantiza su supervivencia.”

–¿Pero no le afecta al festival las acusaciones a Padilla López?

–No. La gente de cine está muy al margen de eso. Con Raúl Padilla tuve una relación siempre respetuosa y nos llevamos bien. A mí me pareció demasiado trabajo, por eso dejé el festival, no salí por un problema con Raúl Padilla, al contrario, siempre le agradecí que le diera a Emilio García Riera lo que ningún otro funcionario dio: un centro de investigación.

Otra antigua coordinadora del festival, Susana López Aranda, recuerda:

“Fue la peor crisis del cine mexicano, la producción llegaba a ocho películas, después de 1997. ¡Eso fue terrible!, pero decíamos: ‘Hay que seguir haciéndolo’.”

Antes de llamarse internacional, ya poseía tal nivel, asienta:

“Invitamos a Pedro Almodóvar, y vino. Además, teníamos una Muestra de Cine Iberoamericano paralela. La parte de industria la han hecho muy bien. Qué bueno que realizan el trabajo de mercado. Y para el cine mexicano, aún sigue siendo el mejor escaparate.”

Entre los distintos directivos del FICG se cuentan: Jaime Larios, Kenya Márquez, Bertha Navarro y Guillermo Vaidovits.

 

El cine francés

 

La cinematografía francesa es la invitada de honor a la 25 edición del FICG.

Los profesionales de ambos países, según Sánchez Sosa, “tendrán la oportunidad de intercambiar experiencias, compartir proyectos y estrechar los lazos de amistad y colaboración que unen a las dos naciones como son México y Francia”.

Se rendirá un homenaje a la cineasta, guionista, cinefotógrafa, editora, compositora y productora Agnès Varda (Bélgica, 1928), esporádica actriz quien ha filmado más de 40 títulos y está considerada La dama de la nueva ola. (Si bien ella fue una de las pocas personas que vio el cadáver del cantante de rock Jim Morrison, de The Doors, al morir en París el 3 de julio de 1971, Varda siempre ha guardado silencio en torno al tema.)

El director actual del FICG explica que se seleccionó a Francia por la protección y el fomento que hace de su cultura, especialmente del audiovisual, porque cuenta con grandes creadores y fue la cuna del cine.

Para la fiesta por los 25 años del FICG se rendirá homenaje a la Filmoteca de la UNAM, la cual cumple este año medio siglo; por los 65 años de los Estudios Churubusco, y al Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), que llega a 35.

La Filmoteca de la UNAM proyectará de Fernando de Fuentes su trilogía de la Revolución Mexicana: Vámonos con Pancho Villa, El compadre Mendoza y El prisionero 13, que fueron restauradas con fondos financieros del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Guadalupe Ferrer, encargada de la Filmoteca, informa que se realizaron copias de proyección en 35 milímetros y versiones en formato digital.

Para ella, la Filmoteca “es una de las más importantes de América Latina”, y explica:

“Ahora Brasil ha despegado mucho en materia de laboratorio digital también de restauración fotoquímica, pero nosotros tenemos una colección sumamente importante que hemos logrado rescatar, por ejemplo, películas del cine silente mexicano, que hubieran desaparecido de no ser intervenidas. Con muy pocos recursos hemos logrado instrumentar una forma de preservar las películas que les ha permitido vivir mucho más tiempo. Es otra razón por la que creo que tenemos un valor internacional.

“Además, somos significativos en América Latina, porque en nuestras instalaciones se han capacitado varios técnicos latinoamericanos, sea de Brasil, Costa Rica, Chile, Cuba, Nicaragua, Perú o Venezuela. Incluso, han venido con una película para hacer también un trabajo, hemos restaurado cintas latinoamericanas muy importantes.

“Se terminaron en nuestros talleres 10 noticiarios cinematográficos del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos (ICAIC), nominación Memoria del Mundo por la UNESCO.”

El Mayahuel de Plata se adjudicó a la primera actriz nacional María Rojo (La tarea, Danzón), una de las promotoras y gestoras fundamentales del cine mexicano. Así, la fiesta del FICG promete ser un magno festejo al que se han destinado 35 millones de pesos.

Reitera Sánchez Sosa, satisfecho, por si acaso hiciera falta:

“Es el mayor presupuesto del que hemos hecho uso, porque son los 25 años.”

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