Del Toro y Navarro escogieron a Cordero para dirigir "Rabia"

lunes, 22 de marzo de 2010

GUADALAJARA, Jal., 22 de marzo (apro).- El ecuatoriano Sebastián Cordero, quien ganó por Rabia el Mayahuel como mejor director iberoamericano en la 25 edición del Festival Internacional de esta ciudad por Rabia, dijo que la productora mexicana Bertha Navarro y el realizador Guillermo del Toro fueron quienes lo invitaron a dirigir este proyecto sobre los inmigrantes sudamericanos en Europa, basado en la novela homónima del argentino Sergio Bizzio.
          En entrevista, el realizador señaló que es la primera vez que adapta un guión para un largometraje no ideado por él y que ya estaba financiado:
        “Fue un reto porque cuando adaptas quieres mantener la esencia de la novela, aunque vayas hacer muchos cambios dentro de la trama en sí. Obviamente, la novela permite desarrollar más ciertos temas. En el guión hubo un trabajo, como de depuración y de ciertos cambios en los personajes que para mí eran esenciales.
          “Había también un par de cosas que funcionaban en la novela, pero en la pantalla grande no iban a ser creíbles. De alguna forma al tener otro lenguaje y formato, se pueden justificar ciertas cosas que en una película no hubieran sido tan fáciles de justificar. Entonces, sí me tomé unas libertades importantes. Por ejemplo, el tiempo que transcurre en el libro es mucho más largo. Pero siempre traté de mantener la esencia del libro”, dijo.
          En Rabia --interpretado por el mexicano Gustavo Sánchez Parra, Mayahuel a mejor actor iberoamericano, y la colombiana Martina García--, los inmigrantes sudamericanos, José, un albañil, y Rosa, una empleada doméstica, trabajan  en España y se hacen novios. Pero José tiene una discusión con su jefe y es forzado a esconderse.
          --¿El escritor Bizzio ya vio la película? --se le preguntó a Cordero.
          --Sí y le encantó. Tuvo una reacción maravillosa. Mejor de lo que me esperaba. Tenía miedo de la opinión de alguien que creó los personajes y estuvo con ellos durante mucho tiempo. Por fortuna, le encantó en todos los sentidos.
           Agregó:
           “De alguna forma, yo necesitaba hacer ese proceso sólo porque el proceso creativo es muy delicado. Yo sentía que si el autor estaba cerca de mí, tal vez me iba a inhibir o a bloquear con ciertas cosas. Tuvo una participación importante una vez terminado el guión. Se lo enviamos y tuvo un comentario crucial acerca de un elemento que después cambiamos; su propuesta fue tan acertada porque era evidente que era algo que se debía cambiar, y se benefició mucho el filme”.
          --Usted ha comentado que es una película muy personal. ¿Cómo lograr eso cuando es un trabajo ideado por otros y luego lo invitan a dirigirlo?
          --Al leer la novela, me identifiqué mucho, sobre todo porque en ese momento vivía una relación de pareja a la distancia  y ese es el eje central de esta historia. De laguna forma proyecté mucho lo que estaba viviendo. Empecé a escribir y, de repente, se quiera o no, se empiezan a meter elementos propios. Creo que la temática se prestaba mucho sobre todo al ser una película de un personaje que está tan aislado, que pasa por un momento de interiorización muy fuerte. Con ese proceso del personaje yo me identifiqué mucho y lo fui interiorizando.
          Dijo que sí se puede efectuar un trabajo muy personal, aunque lo hayan pensado Del Toro y Navarro.

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