Festival en Hong Kong y la censura

martes, 13 de abril de 2010

HONG KONG. 13 de abril (Proceso).- Quedó atrás la época en la que el Festival Internacional de Hong Kong servía de plataforma de lanzamiento a los cineastas de la Quinta Generación, o a cualquier otro tipo de movimiento denunciando los excesos de la Revolución Cultural de Mao; factores como el consabido desarrollo del capitalismo rojo y la profusión de instancias para producir cine en China Continental, con o sin aprobación de la censura, junto con la especial reintegración de la excolonia a la madre patria redujeron su papel de portavoz de la vanguardia cultural en Asia.

A pesar de la cautela del gobierno local y de los organizadores del festival, que hacen lo posible por no provocar el enojo de las autoridades de Beijing, la tradición democrática es un mal hábito difícil de eliminar. Si alguna cinta se suprime sin miramientos del programa del festival, lo más probable es que uno encuentre el DVD en cualquier tienda de video, discreta y bien surtida, 100% legal; tal fue el caso de Summer Palace (reportado en su momento para Proceso), la cinta que le valió al director Lou Ye la prohibición de hacer cine en su país por cinco años –un tanto por mostrar escenas de sexo casi explicito–, pero sobre todo por hablar abiertamente de las matanzas de la plaza de Tiananmen.

En una línea parecida, la XXXIV edición del Festival de Hong Kong, uno de los que más han perdurado en el lejano Oriente, se abre con Hennessy Road, segundo largometraje de la directora Any Ho, talentosa guionista de clásicos como Camaradas, casi una historia de amor (1996) o El espía accidental (2001). En esta comedia de costumbres y situaciones, junto con el veterano cantante Jacky Cheung, aparece la bella y telentosa Wei Tang, actriz bien conocida en México gracias a su rol en la cinta de Ang Lee, Deseo, peligro (Sie, jie, 2007), fotografiada por el mexicano Rodrigo Prieto.

El asunto tiene relevancia porque a Wei Tang se le aplicó el ostracismo por completo para trabajar en su China natal debido al escándalo que provocaron las escenas eróticas en las que participa con el astro Tony Leung; la verdad, la forma en la que el director taiwanés muestra la represión y las técnicas de la policía secreta, nunca terminaron por convencer a la censura china que se trataba únicamente de denunciar las atrocidades de la ocupación japonesa en Shanghai. Pero valga, porque ahora las películas de Wei Tang, convertida en residente de Hong Kong, podrán ser exhibidas en Mainland, China.

En fin, el remate lo da la presencia del director Lou Ye en el festival presentando su última cinta, Spring Fever (Fiebre de primavera), también exhibida en Cannes y filmada subrepticiamente en Nanjing. Además del alboroto de Summer Palace, Lou Ye, autor de Sexta Generación, es conocido en México por Suzhou River, una cinta que se encuentra fácilmente en DVD en México; aquí combina el escándalo de mostrar de un apasionado triángulo de amor gay con el morbo de atentar contra la censura. ¿Oportunismo? Quizás un poco. Por las dudas, para evitar reprimendas por parte de Beijin, Spring Fever aparece como coproducción de Hong Kong.

Comparados con otras regiones de este lado del planeta, Singapur, por ejemplo, donde mascar chicle implica prisión, Hong Kong es un remanso liberal. Una opinión popular, en este lado del planeta, es que hay que evitar, ante todo, la confrontación directa con la censura, las cosas se ajustan con el tiempo.

 

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