Cuando los disfraces se cuelgan

lunes, 19 de abril de 2010

HERMOSILLO, Son., 19 de abril (apro).- Delfos Danza Contemporánea ha marcado un precedente en la danza nacional como un grupo de alto nivel técnico, que ha logrado una significativa proyección internacional.
    Como parte de “18 Desierto para la Danza” que se lleva a cabo en esta ciudad, la compañía, que tiene su sede en Mazatlán, Sinaloa, presentó el espectáculo Cuando los disfraces se cuelgan, de Claudia Lavista y Víctor Manuel Ruíz.
    De inicio, la propuesta es resultado de un largo proceso de búsqueda  hacia el interior del grupo. En reuniones de trabajo, cada uno de los bailarines trató de desprenderse de las múltiples máscaras que día a día utilizaban como seres sociales, como padres de familia y ciudadanos comunes que tratan de sobrevivir en un medio repleto de estímulos de consumo, frivolidad y búsqueda de status social.
    Es la sexualidad reprimida, los miedos al rechazo por provenir de medios marginales, la soledad disfrazada del vano deseo de ser popular, la eficiencia que tapa la falta de autoestima. Un sin fin de aspectos aparecieron sobre la mesa para establecer que la cultura globalizada de este nuevo siglo ha propiciado que el ser humano se transforme en una persona envuelta en un sin fin de barroquismos que lo mantienen alejado de su propio corazón.
    Desde ahí, la compañía construyó una serie de secuencias, en las que, como seres desnudos, se transformó banalmente –sin darse cuenta-- en lo que menos deseaban ser.
    Con una danza ejecutada vertiginosamente y de gran rigor, Claudia Lavista, Karen Luna y  Aura Patrón mostraron lo mismo su parte femenina dulce y suave, que la loca que llevan dentro y que las sigue paso a paso y  espera a la vuelta de cada esquina.
    Por su parte, Omar Carrum,  Johnny Millán y Agustín Martínez representaban seres obscuros llenos de una supuesta pureza, pero que al paso del tiempo ostentan un poder atávico e irrefrenable para tratar de ser lo que la sociedad espera de un hombre convencional.
     De pie, en un aplauso prolongado en  el Teatro de la Ciudad de esta ciudad, el público demostró su entusiasmo por la actuación del grupo.
          Resulta paradójico que, a pesar de tener menos infraestructura para mantener temporadas constantes, los organizadores del evento logren llenar sistemáticamente el teatro mientras que en el Distrito Federal los teatros permanecen vacíos.

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