"Todo sobre mi madre", en el mundo escénico

lunes, 26 de abril de 2010

MÉXICO, D.F., 26 de abril (Proceso).- Resultó complicado el camino para conseguir todos los derechos para montar en teatro la creación con la cual el español Pedro Almodóvar se levantó con el Oscar a mejor película extranjera. En el Teatro de los Insurgentes, recinto que alaban, Francisco Franco y Jorge Ballina, director y escenógrafo, construyeron un espacio dinámico original que la actriz Lisa Owen describe al relatar su experiencia.

La obra Todo sobre mi madre, basada en la película del mismo título del reconocido español Pedro Almodóvar, fue diseñada en el Teatro de los Insurgentes con seis grandes mamparas que ayudan a efectuar más de 40 cambios de escenografía.
Su director, Francisco Franco, precisa el montaje, coordinado por el escenógrafo Jorge Ballina, “como espacios abstractos que recrean lugares que no son reales”, y dice que fue “un arduo trabajo porque hay un constante movimiento, en gran parte un trabajo coreográfico”.
Se trata de una obra de cámara en gran formato, estilo que ya se ensayó en el mismo recinto hace un año con El buen canario, de John Malkovich.
Lisa Owen, la actriz protagonista de la historia, avala la escenografía:
“Nos costó mucho adaptarnos porque se mueve todo el tiempo, pero hace a la pieza muy dinámica.”
Además Franco, también director de cine, telenovelas y series, ha reunido en la obra teatral a actrices de diferentes estilos y generaciones, como Alejandra Bogue, Margarita Gralia, Silvia Mariscal, Ilse Salas y Ana Claudia Talancón.
Ganadora de un Oscar por mejor película extranjera en 1999, Todo sobre mi madre fue adaptada al teatro por el australiano Samuel Adamson y estrenada en el teatro Old Vic de Londres en 2007. Tina Galindo y Claudio Carrera compraron los derechos del guión teatral y Almodóvar dio su visto bueno a través de su empresa productora El Deseo, para que se efectuara la versión mexicana.
El Teatro de los Insurgentes sólo albergará el montaje 12 semanas y ya va en la tercera.
Franco, egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos y miembro del Sistema Nacional de Creadores, rememora que la idea de llevar al escenario mexicano Todo sobre mi madre fue de Carrera:
“Él había visto el montaje en Londres. Adamson realizó una muy buena adaptación y parece que fue bastante complicado convencer a Almodóvar que permitiera adaptar a teatro su filme. Para Carrera también fue toda una aventura conseguir los derechos para México. Él y yo trabajábamos en otro proyecto, un texto estadunidense títulado Tiburones, con Demián Bichir, pero no coincidíamos con los tiempos del actor, porque estaba haciendo un largometraje en Estados Unidos.
“Entonces me puse a dirigir Todos eran mis hijos, de Arthur Miller, y justo cuando estaba terminándola, Carrera me habló para proponerme que en lugar de hacer Tiburones intentáramos comenzar a laborar con Todo sobre mi madre. Me pasó el texto y me encantó. Me pareció una adaptación realmente brillante e inmediatamente acepté encantado de la vida.”
La historia se centra en Manuela, quien pierde a su hijo de 17 años al ser atropellado por un automóvil cuando le pedía un autógrafo a su actriz favorita, Huma Rojo, la cual salía de dar la función de Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams.
Entonces Manuela decide buscar al padre de su hijo, quien se ha convertido en un travesti, para decirle que tuvieron un chico y que ya había fallecido.

El enfoque mexicano

Enrique Arce se encargó de adaptar la pieza en México. Franco subraya que se laboró mucho en el lenguaje y no se ubicó en un lugar específico, ya que la historia original se sitúa en Barcelona y Madrid:
“Nuestra manera latina de hablar es muy diferente a como se expresan los ingleses. Más que trabajar sobre la estructura de la obra, la cual es muy buena, nos enfocamos a la forma de hablar de los personajes.”
–¿Pero sí tocaron la estructura dramática?
–Sí. Sólo la parte final de la obra. Terminamos con Bodas de sangre, de Federico García Lorca, porque el texto en inglés finaliza con una reunión en casa de la monja Rosa, pero respetamos el espíritu del autor.
“En la película ya está planteado que la obra que ensaya la actriz Huma es Bodas de sangre, y nosotros le dimos más importancia a ese texto porque habla finalmente de lo que trata todo el tiempo nuestra obra. Está expresando de una manera increíble el dolor frente a la pérdida de un hijo.”
A decir de Franco, la pieza teatral Todo sobre mi madre tiene vigencia:
“Es más que pertinente en este momento con lo que vivimos como sociedad, donde se discute referente a los diferentes tipos de familias, grupos, matrimonios, los derechos de quienes tienen otras preferencias sexuales.
“Ya no podemos pensar que la única familia es la nuclear, padre madre e hijos, porque ahora vamos formando grupos y familias a través de nuestra vida completamente diferentes. La obra habla de la aceptación de las diferencias entre nosotros como entes sociales y de los valores que tiene la solidaridad y la amistad entre nosotros.”
Franco elogia el Teatro de los Insurgentes, que no conocía, y Jorge Ballina y él, sentados en el espacio escénico, con el texto leído, llegaron a la conclusión de que era un recinto “que nos permitía crear un espectáculo dentro de la obra, efectuar un homenaje al teatro dentro del teatro”.
Para Franco, Todo sobre mi madre le ha dado la oportunidad para explorar un camino que ha recorrido de diferentes maneras, “pero procurando un poco lo que he aprendido en este trayecto que he experimentado con el teatro, el cine y la televisión”.

El “casting” de Manuela

Owen obtuvo el papel principal, Manuela, con un casting.
“Hice una audición y me quedé. Tengo entendido que realizaron casting varias actrices. Ya había trabajado con Francisco en Un tranvía llamado deseo hace 10 años.”
Le interesó el proyecto porque la película le encantó, “y una vez que me dieron a leer el guión me pareció que era una pieza teatral muy buena, independientemente de la cinta”.
Para ella, “la obra destaca a las mujeres que mantienen a una sociedad a pesar de los infortunios que haya, por algo está también Bodas de sangre dentro de este texto”.
Acentúa de inmediato:
“Hay otra parte importante de la obra, pero no es el centro: la diversidad sexual.”
Revela que ha sido cansado interpretar a Manuela, ya que nunca había trabajado dos funciones seguidas de una obra:
“Es muy extraño, si la pieza durara cinco horas, sería menos cansado que hacer la misma obra dos veces seguidas. Cada vez que me encuentro en la segunda función, digo: ‘Si acabo de pasar por esto’. Eso me cuesta trabajo, pero finalmente mi personaje pasa por situaciones límite que hay que construir muy bien para sostenerlo.”
Así que en cada función, para no repetirse, se inventa algo nuevo en el mundo de su personaje, no desde luego en la puesta; por ejemplo, imagina cómo sería la abuela de Manuela:
“Sí, aún no me adapto.”
Y debido al cansancio, confiesa:
“Me da miedo repetirme.”

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