El monólogo antipanfletario de "Last mar"

martes, 27 de abril de 2010

MÉXICO, D.F., 27 de abril (Proceso).- La soledad ante la pérdida del ser amado es el tema a tratar en el monólogo Last mar del actor y dramaturgo Carlos Valencia, quien con esta puesta contempla la primera parte de una trilogía.
Last mar se presenta todos los miércoles hasta el 26 de mayo en el teatro La Capilla.
En entrevista telefónica, Valencia comenta que la escenificación es parte del proyecto “Las variaciones de Paul Auster”, por el que ganó la beca de Creadores Escénicos del Fonca (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes) el año pasado.
El proyecto surgió a raíz de que leyó la novela La invención de la soledad, del estadunidense Auster, hace unos años, y lo dividió en tres puestas: la primera, sobre la soledad después de perder a un ser querido; la segunda, sobre la soledad teniendo a un ser querido; y una tercera, sobre la soledad antes de que llegue ese ser.
“Fue hasta la última ola de violencia en la novela que ésta surtió efecto y adquirió fuerza en mí... no es algo personal, partí de lo particular y lo llevé a algo más grande que nos incumbe a todos”, cuenta Valencia acerca del monólogo que dura 60 minutos.
Ahí interpreta a Paul, un joven que ante la pérdida de José, realiza una reconstrucción de la relación a través de recuerdos. Y la comenta:
“Siempre hay ciertos códigos que te indican hacia dónde va una obra, y lo que más me entusiasma es cuando juegan trampas en la historia y en Last mar sucede eso al principio.
“Me interesaba que de entrada no creyeran que era el clásico cliché homo, entonces tenía que haber algo más para llevarlo, que se entendiera más esa parte de la soledad y el amor, y la pérdida de alguien a quien se quiere para que al final uno se olvidara si era sobre dos hombres o dos mujeres... es lo que menos importa: Last mar habla sobre Paul viviendo el duelo.”
Como parte de la obra hay una interacción con el público que califica “de confesión”, para romper el hielo:
“Se trata de volver más al público un aliado, un cómplice de Paul, para que no se sintiera abandonado. Lo importante de romper ‘la cuarta pared’ es no forzar al público, aquí se trata más bien de una especie de confesión, la interacción en este caso tiene que ver con la cercanía de buscar una igualdad.”
Esta última idea es compartida por Aarón Hernández, director escénico, pues dice que lo esencial en la obra no era “estigmatizar”:
“Lo que más me interesaba es que no fuera un panfleto del homosexualismo, más bien enfocarlo hacia la reflexión y rescatar el aspecto humano, lo que le da coherencia al conflicto, explorar la parte de la pérdida de un ser querido.”
Y añade:
“Hay varios temas interesantes que atraen al espectador, muchos me contaban que antes de ir a verla creían que se trataba de la típica historia de amor, pero que termina siendo una experiencia fuerte, grata y conmovedora, con un giro interesante al final.
“Pero quizá el tema más llegador sea el desprendimiento de alguien a quien se ama tanto, porque todos en algún momento enfrentamos eso, es un sentimiento colectivo con el que todos nos topamos en algún momento.”
El teatro La Capilla que abrió Salvador Novo se ubica en Madrid 13, Coyoacán, casi esquina con Centenario.

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