El turno comercial, para ¡Chichén Itzá!

domingo, 4 de abril de 2010

Ya sucedió con El Tajín: todo comenzó con un espectáculo musical dentro de la zona, luego se habló de la creación del centro cultural totonaca y acabó realizándose Cumbre Tajín. Ahora viene Chichén Itzá, denuncian sindicalistas del INAH y especialistas, ante la compra del gobierno de los terrenos de la zona, en lo que apunta hacia un complejo turístico que la asemejaría a una Disneylandia.

La zona arqueológica de Chichén Itzá está en peligro.

No sólo desde 1997 es explotada como escenario de espectáculos: También se ha convertido en un lugar para comprar cerveza, y con la adquisición del gobierno de Yucatán de 83 hectáreas a Hans Thiessen Barbachano (donde 45 corresponden a una parte de los monumentos más importantes del sitio maya), miembros del sindicato de Profesores de Investigación Científica y Docencia del Instituto Nacional de Antropología (INAH) temen que se estimulen proyectos estatales de promoción turística “que han ido en detrimento de la zona arqueológica”.

Yucatán pagará por el terreno 220 millones de pesos. A través del Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos del estado (Cultur), ya dio un anticipó de 80 millones. El resto se obtendrá “de los propios ingresos” que generará la zona, según Jorge Esma Bazán, director de Cultur.

Los comerciantes de la zona han denunciado que pretenden aislarlos porque cambiarán la entrada del sitio y construirán una carretera entre el pueblo Pisté y Yodzonot, pasando por un nuevo museo, hasta topar con el hotel Mayaland, también propiedad de Barbachano.

En tanto, el INAH envió una carta a Ivonne Ortega, gobernadora de Yucatán, donde manifiesta su reconocimiento por haber adquirido predios en el área prehispánica maya.

El responsable del instituto, Alfonso de María y Campos, reitera en la misiva la total disposición del organismo para trabajar de manera conjunta y “buscar en todo momento la protección y conservación del patrimonio arqueológico de Yucatán”.

También alude a la entrega del Plan de Manejo de Chichén Itzá y al Programa Sectorial de Desarrollo Urbano Turístico de los centros de población de X-Calakoop, Pisté y de la Zona de Monumentos Arqueológicos de Chichén Itzá, el cual fue elaborado por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo junto con el gobierno de Yucatán “para lograr el manejo integral del área prehispánica maya, que permita la conservación arqueológica y natural para el conocimiento y disfrute de las próximas generaciones”.

Felipe Ignacio Echenique March, secretario general del sindicato de Profesores de Investigación Científica y Docencia del INAH, manifiesta una gran preocupación:

“Nos preguntamos qué va a pasar con Chichén Itzá. Y nos parece que el INAH por desgracia vuelve a brillar por su ausencia. De María y Campos debería ser el interesado y atraer a la Secretaría de Educación Pública (SEP) y a la Presidencia de la República para comprar esos terrenos que ya tienen años en litigio. No hace nada. Nos parece anómalo que el INAH prohíje a los estados la compra de las zonas arqueológicas cuando el obligado para evitar conflictos con los estados es la federación, porque es un bien nacional.”

A unas horas del concierto del cantante, compositor y pianista británico de música pop, rock, glam rock y piano rock, Elton John, en Chichén Itzá (el pasado 3 de abril), se derrumbó la estructura metálica que sostenía los reflectores y las columnas del magno escenario. Resultaron heridos tres trabajadores.

El INAH no suspendió el concierto, sólo, según un comunicado que envió a los medios informativos, sometió a revisión técnica el escenario, junto con los organizadores del evento, para garantizar la seguridad de los visitantes.

Además, señaló que la estructura colapsada “no tuvo el menor contacto con los vestigios prehispánicos”; dos de los trabajadores ya estaban dados de alta y otro permanecía en el hospital con una pierna fracturada, pero ya estaba fuera de peligro.

 

Cerveza

 

Desde el 19 de marzo comenzó a operar un expendio de cerveza en la zona arqueológica, declarada en 1988 Patrimonio de la Humanidad. Según Echenique March, es de Barbachano.

Se colocó cerca de la pirámide de Kukulcán, considerada una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.

Al día siguiente el INAH puso sellos de clausura, los cuales fueron retirados por personal del local, provisto con más de 10 barriles de cerveza.

“No le interesa a Barbachano lo que el INAH pueda disponer”, agrega Echenique March.

También el INAH inició el 20 de marzo un proceso administrativo contra la venta de cerveza, que debió ser resuelto en un plazo de 10 a 15 días, pero hasta la fecha no se sabe nada.

Cultur, responsable de operar los servicios dentro de Chichén Itzá, como módulos y locales comerciales, no emitió declaración alguna sobre el caso.

El Manual de Normas y Procedimientos de la Dirección de Seguridad a Museos del INAH indica resguardar los recintos bajo diversos lineamientos de operación, entre ellos (artículos 27 y 53) la prohibición del consumo de alimentos y bebidas en las áreas de exposición.

También dice que la seguridad aplicada en museos debe hacerse extensiva a lugares de excavación, almacenes de bienes culturales y zonas arqueológicas. 

 

Los conciertos

 

La gobernadora de Yucatán ha declarado en varias entrevistas que el próximo concierto en Chichén Itzá lo ofrecerá Paul McCartney:

“Trabajamos con él, prácticamente sólo falta confirmar la fecha.”

Explicó que la idea es realizar un concierto al año con un artista internacional.

Luciano Pavarotti (ya fallecido) se presentó el 19 de abril de 1997; el 4 de octubre de 2008 estuvo el tenor español Plácido Domingo; el 31 de octubre de 2009 actuó la soprano inglesa Sara Brightman.

El arqueólogo Salvador Guilliem Arroyo, coordinador Nacional de Arqueología del INAH, expresa que “sí hay preocupación de que se realicen esos recitales”, pero en el ámbito legal no hay mucho que discutir:

“Los sitios están adaptados y mandatados por la ley para la custodia para el INAH, pero quien otorga los permisos es el secretario de Educación Pública.”

Sobre la compra del gobierno de Yucatán de las 83 hectáreas a Barbachano, no dio su opinión, pero agregó que el INAH tenía una estrategia de solucionar todo esto “y con esta noticia, estamos sorprendidos, algunos gratamente, otros no tanto”.

Luego de la presentación de Elton John en el Castillo de Chapultepec en octubre de 2001, se modificó el 31 de agosto de 2007 la Ley General de Bienes Nacionales. El artículo 30 dice:

“La SEP será competente para poseer, vigilar, conservar, administrar y controlar los inmuebles federales considerados como monumentos arqueológicos conforme a la ley de la materia, así como las zonas de monumentos arqueológicos.

“Los inmuebles federales considerados como monumentos arqueológicos conforme a la ley de la materia, no podrán ser objeto de concesión, permiso o autorización.

“En las zonas de monumentos arqueológicos, la SEP, a través del INAH, podrá otorgar permisos y autorizaciones únicamente para la realización de actividades cívicas y culturales, conforme a lo que disponga el Reglamento que para tal efecto se expida, siempre y cuando no se afecte la integridad, estructura y dignidad cultural de dichas zonas y monumentos, ni se contravenga su uso común.

“La SEP, a través de INAH, debe elaborar y proponer al Ejecutivo federal el reglamento para el otorgamiento de permisos y autorizaciones para la realización de actividades cívicas y culturales en las zonas de monumentos arqueológicos.”

Pero ese reglamento no se ha elaborado, por lo cual surge la pregunta de si han sido válidas las autorizaciones de la SEP para los conciertos.

Una vez más Cultur se salió con la suya y efectuó el 3 de abril el concierto de Elton John, a pesar de que el sindicato de Profesores de Investigación Científica y Docencia del INAH explicaron, en varios medios, que los ordenamientos jurídicos que impedían la realización de ese recital eran la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos (y su reglamento), la ley General de Bienes Nacionales, la Ley Federal de Procedimientos Administrativos, la Ley Orgánica de la Administración Pública, la Ley General de Educación Pública y la Ley Orgánica del INAH.

Por ello, los investigadores del INAH efectuaron una denuncia de hechos ante la Procuraduría General de la República (PGR), un recurso administrativo ante la SEP y la solicitud de amparo ante la justicia federal para oponerse al concierto de Elton John, “ya que es un acto violatorio de la legislación”.

Para Echenique March, el concierto capitalizó al cantante británico, a las empresas SKY-Televisa, Ticketmaster, OCESA y Cultur.

En la denuncia a la PGR se subraya que se degrada a Chichén Itzá “como mera escenografía comercial, que se ofrecerá como algo muy exclusivo y restringido para el aprovechamiento y gozo de unos cuantos ciudadanos mexicanos y extranjeros que puedan pagar cuantiosas cantidades”.

Ahora, tras la compra de las 83 hectáreas por el gobierno de Yucatán, de lo cual se lamenta, Echenique expresa: 

“Mucha gente no estaría de acuerdo que pase lo arqueológico y mucho de lo histórico a manos de los gobernadores, porque todo mundo sabemos qué hacen con los recursos que manejan, es decir, no hay garantía de su conservación, restauración e investigación.”

Cuauhtémoc Velasco Ávila, también del sindicato de Profesores, explica que se le ha pedido al INAH que “nos dé información sobre en qué condiciones se realizó esa compra de Chichén Itzá, además, no nos queda claro exactamente cuáles son los límites del predio que adquirió el gobierno de Yucatán, aunque por declaraciones que han hecho es muy claro que piensan promover ese proyecto del que habló la gobernadora de crear una especie de Disneylandia alrededor de Chichén Itzá, lo cual nos preocupa muchísimo porque es una utilización de las zonas arqueológicas como si fueran parte de un parque de diversiones, y ese no es el sentido de la conservación de esos monumentos, en ningún aspecto, lo dice el mismo decreto de la zona arqueológica.”

El 30 de marzo, día en que Esma Bazán, director de Cultur, dio a conocer la compra, explicó los 10 compromisos de esta instancia para reactivar la zona arqueológica, entre los que destacan:

–Generar las bases económicas para un reordenamiento, la consolidación y el rescate integral de la zona arqueológica.

–Vincular el proyecto del Palacio de la Civilización Maya, Museo Universal, que contará con las salas Las Joyas de Chichén Itzá y El mundo Maya, y los salones Miniaturas Arqueológicas y Astronomía Maya.

Para marzo 11 y 12, los investigadores del INAH convocaron en Chichén Itzá a un debate público nacional sobre el uso y destino de las zonas y monumentos arqueológicos e históricos. Invitaron a Felipe Calderón, magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, las cámaras de senadores y diputados, al titular de la SEP, al responsable del INAH, a la gobernadora de Yucatán, al gobernador de Veracruz, Fidel Herrera; al de Hidalgo, Miguel Ángel Osorio. Y no fue ninguno de ellos.

En tanto, Iván Franco, investigador del Centro INAH Yucatán y especialista en patrimonio cultural, recuerda que el uso de las zonas arqueológicas para eventos grandes lo planteó Calderón en su Plan Nacional de Cultura 2006 y los gobiernos priistas lo ejercen.

Indica que en Chichén Itzá se está tratando de realizar un megadesarrollo turístico con hoteles, con campos de golf, “y parece ser que el promotor de esto es un empresario que está muy vinculado al PRI local, Adolfo Peniche.

Además le preocupa “la descentralización definitiva del INAH”:

“¿Nos van a entregar a los gobiernos de los estados las zonas arqueológicas?, porque es como un movimiento que se está dando. El peligro es que a la larga se tenga una regionalización del patrimonio, y las oligarquías locales, ya sean priistas o panistas, los que tengan el poder, lo utilizarán para negocios en los sentidos que quieran, y no van a preservar nada.”

Por lo pronto, comenta, Chichén Itzá se encuentra en peligro.  l