González Iñárritu habla de "Biutiful" y Cannes

lunes, 10 de mayo de 2010

MÉXICO D.F., 10 de mayo (Proceso).- Como niño “ciego y desnudo a punto de entrar a una habitación llena de navajas” compara el cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu la experiencia “adrenalínica” de mostrar su película Biutiful, ahora en pos de los máximos laureles que sus cintas Amores perros y Babel conquistaron ya antes en el Festival de Cannes, Francia.

El mexicano Alejandro González Iñárritu es el único director latino en la sección oficial de la 63 edición del Festival Internacional de Cine de Cannes, donde participa con su cuarto largometraje titulado Biutiful (sic), protagonizado por el español Javier Bardem.

Situación que percibe “con mucho honor y orgullo”, y resalta, vía e-mail desde Los Ángeles, California, haber empleado tres años en el filme, por lo cual “no concibo mejor plataforma para presentarlo al mundo que Cannes”.

Hace 10 años este festival, el más importante del mundo, lo vio nacer como director con Amores perros. 

Allí obtuvo el premio a la mejor película de la Semana de la Crítica Internacional; el galardón de la Crítica Joven de Cannes, el reconocimiento Mercedes, que consistió en 100 mil francos para gastos de distribución en Francia, y el diploma Le Rail D’Or que da el gremio ferrocarrilero francés.

Seis años después obtuvo la Palma de Oro como mejor director por Babel. Hacia 2007 realizó el corto Ana para la película To Each His Own Cinema (“A cada cual su propio cine”), con la que se conmemoraron los 60 años de Cannes e intervinieron otros 34 realizadores.

Ahora vuelve a ese enorme encuentro cinematográfico (donde también ha fungido como jurado) con Biutiful, hablada en español e inglés. El rodaje se desarrolló en España de octubre de 2008 a marzo de 2009 en locaciones de Barcelona, Santa Coloma, Badalona, Sabadell y Navarra.

Concursa para la Palma de Oro (el jurado lo preside Tim Burton) con reconocidos y veteranos cineastas, como el iraní Abbas Kiarostami con Copie conforme, el ruso Nikita Milkhalkov con Utomlyonnye solntsem2 y el francés Bertrand Tavernier con La princesse de Montpensier.

González Iñárritu una vez más está en la mira en este festival, a efectuarse del 12 al 23 de mayo.

Pero el realizador ha recibido un sinnúmero de preseas. Cabe destacar que Amores perros fue nominada como mejor película extranjera para el Oscar. 21 gramos (2003) también fue nominada al Oscar por las actuaciones de Benicio del Toro (quien es miembro del jurado en la sección oficial de Cannes 2010) y Naomi Watts. Babel tuvo siete nominaciones para el Oscar y sólo logró la estatuilla por mejor banda sonora (a cargo de Gustavo Santaolalla, quien también trabaja en Biutiful).

González Iñárritu además participó en el documental 09’11’01 September 11, donde dirigió un segmento de 11 minutos de duración.

Refiere que sus amigos Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro, con quienes creó la productora Cha, Cha, Chá, están muy contentos con su asistencia a Cannes, aunque estuvieron físicamente lejos del proceso de Biutiful:

“Cada uno está en diferentes países realizando sus propios proyectos, pero siempre estuvieron cerca cuando los necesité, con sus comentarios y sugerencias, y sobre todo su apoyo y amistad, que son muy valiosos para mí.”

Del Toro se encuentra en Nueva Zelanda laborando la tan esperada película The Hobbit, y Cuáron prepara el filme de ciencia ficción Gravity, con Angelina Jolie.

Por el cuarto triunfo

Biutiful es una idea original de González Iñárritu, quien trabajó el guión junto con los argentinos Armando Bo y Nicolás Giacobone. Sus tres anteriores cintas las escribió con Guillermo Arriaga.

En el largometraje –producido por Menage Atroz (México) y Mod Producciones (España) con Ikiru Films en asociación con Focus Features International, Televisión Española y Televisión de Catalunya– se narra la historia de Uxbal (Bardem), un hombre desesperadamente solo, quien intenta sostener el equilibrio entre la dura supervivencia dentro de un barrio marginal y la lucha por salvaguardar el futuro de sus pequeños hijos, quienes viven a la deriva.

También actúan la actriz argentina Maricel Álvarez y los españoles Eduard Fernández y Rubén Ochandiano. Además, como de costumbre en sus cintas, intervienen actores de diferentes partes del mundo.

–¿Cómo se siente concursar en Cannes con Biutiful a diferencia de Babel? –se le pregunta a González Iñárritu.

–Cuando presentas tu obra al mundo, uno se siente como un niño ciego y desnudo entrando a una habitación llena de navajas. Creo que jamás podrás estar preparado para ello, por más veces que hayas ido a un festival.

“Es una experiencia adrenalínica, donde las altas y bajas suceden simultáneamente. Ahí todo se potencializa: lo bueno y lo malo.”

–¿Le gusta competir en los festivales de cine?

–A mí no me gusta la parte de la competencia. De hecho esa situación me parece un poco infantil y sujeta a miles de circunstancias externas que no tienen nada que ver con las películas. Lo que a mí me gusta e interesa de los festivales es que son espacios idóneos para presentar al mundo un cierto tipo de película. La audiencia está conformada por miles de personas y periodistas de toda la Tierra y esa experiencia colectiva y cosmopolita es una tribuna ideal para presentar un filme. Sin embargo, esa experiencia puede ser también desastrosa. Uno nunca sabe.

–Como creador de cine, ¿qué le proporciona concursar?

–Nada. La creación no tiene nada que ver con los concursos. Por ganar o perder un concurso, Biutiful no va a ser mejor o peor película. Es decir, el largometraje es y será siempre el mismo.

Sin embargo, acepta que un reconocimiento “es útil como herramienta para que más personas sepan del filme y se animen a verlo, pero la obra en sí es inmutable a esas subjetividades”.

–Se dice que guardó Biutiful para estrenarla precisamente en Cannes, ¿es verdad?

–Nada o casi nada de lo que se dice o leas es verdad…

“Yo terminé de editar y mezclar Biutiful el pasado mes de marzo. Pude trabajar con un gran lujo de detalle y las fechas coincidieron.”

–¿Cómo y por qué surgió Biutiful, ya que es una idea original suya?

–Toda película inicia de diferentes y misteriosas maneras en la cabeza de uno: una conversación, una nota musical, un rayo de luz postrado en un objeto o una escena a través de la ventana del automóvil. No podría explicar con palabras cómo y por qué.

“Es un proceso solitario, y estar solo es hacerse preguntas, y dirigir una película es responderlas. Creo que la respuesta a esta pregunta está en la película; pero aún no la sé.”

Los guionistas Bo y Giacobone son muy jóvenes. Ambos nacieron en Buenos Aires, el primero en 1978 y el segundo en 1975. González Iñárritu nació en la Ciudad de México en 1963.

Bo escribió con Giacobone El último Elvis, su primer largo como director, y comenzará a filmarlo en julio próximo.

–¿Cómo es que participan en el guión Bo y Giacobone?

–Son dos tipos entrañables y talentosos. Los invité una vez que tuve escrita la historia y vertida en un primer tratamiento. Es su primera experiencia en el cine. Su frescura, instinto e inocencia fue muy valiosa.

“Gocé mucho trabajar con ellos y nos divertimos mucho al laborar juntos.”

González Iñárritu escribió Biutiful siempre con Bardem en mente:

“Desde hace mucho ambos teníamos ganas de trabajar juntos. Se juntaron el hambre con las ganas de comer y… ¡fue una comilona! Fue un trabajo largo, duro y muy intenso para ambos, pero artísticamente muy gratificante.”

Acepta que a la mitad del rodaje, Bardem sufrió un accidente debido a un esfuerzo muscular y “se lastimó la espalda”.

–¿Por qué tituló el largometraje Biutiful?

–Es mejor saberlo cuando se vea la película.

–¿Cómo pensó en el título, siendo la historia de un hombre solo que además sobrevive en un barrio marginal?

–Todo eso está en la película y no me dispongo a arruinártela.

–¿Qué opina de la soledad que padece el hombre actual, considerada la enfermedad del siglo XXI?

–Nacemos y morimos solos. La soledad es natural a nuestra condición humana. Creo que el problema no es la soledad, sino el individualismo, que es algo muy diferente.

Sobre la ley antiinmigrantes en Arizona comenta que “es una vergüenza, es una medida xenofóbica, cruel y retrógrada”. El pasado domingo 2 de mayo participó en una marcha en Los Ángeles para expresar “mi indignación”.

Respecto del problema de distribución y exhibición que enfrenta el cine nacional en México, señala que “es y ha sido un conflicto mundial, de hecho ese es uno de los muchos problemas del cine. El primero y más grande es hacer buen cine. Ese sí es un verdadero problema a resolver”.

Por último, define al Festival Internacional de Cine de Cannes así:

“Es el más importante y prestigioso. Es un festival con especial aprecio e interés por el director como autor de una película.”


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