25 años de la "Carmen" de Morales

lunes, 17 de mayo de 2010

MÉXICO, D.F., 17 de mayo (Proceso).- José Antonio Morales (1940), Josefo, está celebrando los 25 años de su propuesta escénica de la ópera Carmen, de Georges Bizet (1838-1875). Desde octubre de 1985 ha sido la versión oficial de la Ópera de Bellas Artes, propuesta viva, que como los vinos mejora con los años hasta convertirse por derecho propio en una de las mejores del mundo.

Josefo fue novillero, bailaor de flamenco, iluminador teatral, director y guionista de teatro, radio y televisión: por años tuvo un programa de zarzuela en el Canal 11, vivió con los gitanos en las cuevas de Andalucía, probó suerte en tientas y novilladas, estudió escenografía con Antonio López Mancera, y teatro y el arte de decir correctamente la poesía con el maestro José Luis Ibáñez. En Madrid trabajaba Josefo como bailaor, lo ve Juan Ibáñez y lo trae de vuelta a México para inaugurar un tablao. Luego, mientras dirigía en Bellas Artes la ópera La vida breve, de Manuel de Falla, invitó a Josefo, María Antonia La Morris y su cuadro de baile flamenco a participar en la puesta escénica. Ahí compartieron de nuevo el escenario, como lo había hecho en Lorca que te quiero Lorca y Querido amigo León Felipe con la gran Ofelia Guilmáin, con quien también participó Josefo en La Celestina.

El año siguiente, la Ópera de Bellas Artes le dio la oportunidad a Josefo de dirigir la escena de Carmen, también con La Morris como coreógrafa; ahí él diseñó la iluminación y contó con la complicidad creativa de la pintora Carmen Parra: El feliz resultado salió impregnado de la plasticidad de la España negra de Goya, de sus Caprichos y Desastres y de su Tauromaquia.

Declara Josefo:

“Esta atmósfera fue la que arropó al primer elenco, con Martha Félix y los tenores Alfonso Navarrete y Alfonso Orozco, ya desaparecido, la soprano María Luisa Tamez y los debutantes Conchita Julián, Ramón Vargas, Armando Mora. Completaban el elenco el Coro de la Ópera de Bellas Artes donde hacían sus pininos Arturo Barrera, Jorge Lagunes y Enrique Rodríguez, entre muchos otros; el Cuadro de Danza del Club España; el Coro infantil de Alfredo Mendoza con su niño torero Víctor Pastor, bajo la dirección musical de Enrique Patrón de Rueda. A todos ellos se han ido sumando otros muchos que me han acompañado durante este largo trayecto hasta llegar aquí una vez más –por primera vez en este escenario del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris–, donde reitero las palabras de don José: Ah Carmen! Ma Carmen adorée.”

En el papel de Remendado, uno de los contrabandistas cómplice de Carmen, desfilaron varios que hoy día son grandísimos solistas: Ramón Vargas y Rolando Villazón. El tenor que actualmente representa al Dancairo es Toño Duque, solista de gran solvencia artística. Destaca Jorge Lagunes, quien ha interpretado los personajes de Dancairo, Don José y Escamillo, un caso único. 

Además de Carmen, Josefo ha demostrado su valía como director escénico en Lucia di Lammermoor, Rigoletto, Madama Butterfly, La Verbena de la Paloma, Sansón y Dalila, El Guaraní, Ifigenia en Tauride, Frida, L’elisir d’ amore y La flauta mágica, entre muchas más.

De los solistas que participan en esta última producción de Carmen destacan Verónica Simeoni, mezzo italiana quien cumple, aunque para mi gusto le falta la sensualidad característica de este personaje; Fernando de la Mora, quien ha cantado más de 120 funciones de Carmen y lo hace estupendamente; Enivia Mendoza, que canta la Micaela, excelente también. El Coro Infantil Schola Cantorum de México de Alfredo Mendoza no tiene rival en este país; son extraordinarios, y no ha sido de gratis, trabajan muy duramente.

Al principio del segundo acto interpola Josefo un pequeño cuadro flamenco, con cantaor, dos guitarristas y baile. ¡Brillante! Le viene muy bien a la obra y el público lo agradece.

Carmen es la obra maestra de Georges Bizet, muerto a los 37 años. Con esta ópera se adelantó décadas a su época, razón por la que no fue bien recibida por un público que no estaba preparado para ella. Bizet murió con la pena de pensar que su obra póstuma había sido un fracaso. Pero Carmen pronto se convirtió en obra de culto entre sus colegas compositores, y hoy día es una de las cinco óperas más celebradas de todos los tiempos.  

Las funciones en el Teatro de la Ciudad son los días 18, 20 y 23 de mayo.

 

 

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