Premio Alfaguara para el chileno Hernán Rivera

martes, 18 de mayo de 2010

MÉXICO, D.F., 18 de mayo (apro).- La tristeza que provocó la muerte de Sanguinetti contrastó con el júbilo que provocó la noticia de que el escritor chileno Hernán Rivera Letelier obtuvo el Premio Alfaguara 2010 por su novela El arte de la resurrección.

Me siento como un “impostor” por tener éxito en la literatura, dijo el escritor andino.

En la sede de la editorial, Rivera Letelier aseguró que al ser su undécima novela, esperaba que algo ocurriera con El arte de la resurrección, pues el 11 es su número de la suerte.

“Me siento como un impostor que le usurpa el puesto a alguien”, agregó el escritor chileno al recibir el premio Alfaguara, aunque inmediatamente después aclaró que “todo lo importante que me ha pasado en la vida tiene que ver con el número 11”.

El arte de la resurrección, premiada con el galardón que está dotado con 175 mil dólares, es una novela que cuenta la historia del Cristo de Elqui, un personaje real que en los años 40 del siglo XX recorrió Chile para anunciar el fin del mundo.

El presidente del jurado de la edición 2010, Manuel Vicent, destacó el sentido musical del escritor chileno y señaló que la historia que cuenta es actual, pero también podría ser medieval o renacentista o de cualquier época, porque las pasiones que retrata no han cambiado a lo largo del tiempo.

El arte de la resurrección es una novela “barroca al estilo latinoamericano” y está a la altura de las obras de “García Márquez, Juan Rulfo o Mario Vargas Llosa", subrayó Vicent.

Por su parte, Rivera Letelier aseveró que “no podía ser otro en Chile el que contara esta historia, porque yo tenía en mis genes el lenguaje para hacerlo”, pues su padre, añadió, fue predicador.

Al hacer hincapié en el personaje de su novela, manifestó que se trata de “un Cristo humano, humanamente divino o divinamente humano”, y subrayó que “el primer milagro de este Cristo es haberme dado este premio”.

El Premio Alfaguara, anunciado el 22 de marzo pasado, fue escogido entre 539 manuscritos presentados, 102 de ellos de México.
Se lo llevó Rivera Letelier con El arte de la resurrección, la novela que escogió el jurado por el aliento y la fuerza narrativa, así como la geografía personal a través del humor, el surrealismo y la tragedia.