Joaquín Cortés, condenado a un año de cárcel

viernes, 4 de junio de 2010

MÉXICO, D.F., 4 de junio (apro).- Joaquín Cortés quiere que su nombre “quede limpio”. Sin embargo, un grupo de empresarios, provenientes de Argentina, lo acusó de haberlos timado después de que el artista “recibió una cuantiosa cantidad de dinero para poner un tablao y no cumplir”.

A la fecha el sistema judicial español continúa con la revisión de la sentencia de primera instancia que condenó a Cortés, junto con su hermana, Mariana Pedraja, y un empleado de ambos, a un año de cárcel.

         Según lo señaló el diario Clarín de Argentina, el bailarín se defendió de las acusaciones que se le han imputado durante la gira que realizó por México a finales de enero y principios de febrero.

         “Justicia, artistas, España, flamenco, que no soy un estafador”, explotó Cortés cuando se enteró que debido a la denuncia de los argentinos Sergio Mellinsky y Alejandro Peltenburg, había sido hallado culpable por “cooperación necesaria por apropiación indebida de 700 mil euros”.

         El pleito legal se encuentra ahora en un tribunal de segunda instancia. De acuerdo con la revista Quién, de su edición de mayo, Cortés, francamente consternado, señaló: “Soy totalmente inocente. No soy un estafador... Lo único que he hecho es trabajar.”

         Debido al delito que se le imputa, Cortés fue sentenciado a un año de prisión, pues presuntamente se quedó con 700 mil euros que los empresarios argentinos le entregaron en 1998 como parte de una inversión que tenía como objetivo la apertura de un salón de baile flamenco en Madrid. Llegado el año 2003, sin que se abriera ningún espacio con el artista gitano, decidieron demandarlo.

         Sobre su arribo al penal, donde deberá permanecer un año, Cortés afirmó no tener miedo. “Me siento con la conciencia tranquila. Yo sólo quiero que mi imagen quede limpia.”

Dado que el artista no tiene antecedentes penales, sería posible que purgue su condena en libertad condicional, aunque los afectados han apelado esa decisión.

         Mellinsky y Peltenburg, dueños de la empresa G Export, SA, exigen que el bailador sea encarcelado y que les devuelva el dinero que le entregaron.

 

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