Bollywood en la Cineteca

martes, 20 de julio de 2010

MÉXICO, D.F., 20 de julio (Proceso).- Si alguien aún no conocía el término Bollywood (Bombay-Hollywood), la inmensa publicidad que obtuvo Slumdog Millionaire con los Oscar sirvió, por lo menos, para anunciar la existencia de todo un continente cinematográfico que existe prácticamente ajeno a la galaxia de Tom Cruise y sus Blockbusters.

Aunque por subordinarlo a Hollywood el término limita la percepción de la vastedad de una de las industrias más ricas de la historia del cine mundial, con mitos que desbordan color, música y baile, Bollywood entró ya al uso corriente de la lengua inglesa. Se trata del cine más popular de la India, que difiere de otras cinematografías que coexisten con él en el subcontinente asiático, y que incorpora un folclor milenario supuestamente derivado, o influido, de los dramas sánscritos.

En colaboración con la embajada de la India, la Cineteca Nacional organiza un ciclo de una semana que ofrece un atisbo de esta tradición; la propuesta no arriesga demasiado porque selecciona películas que han recorrido festivales en varias partes del planeta, todas con un cierto guiño de ojo al cine global, realizadas, excepto una de ellas, en lo que va de esta primera década del milenio. Una ventaja es que todas pueden ser adquiridas en DVD.

Pese a esta forma de cautela que se justifica en ofrecer un poco de lo más reciente, además de una visión de las preocupaciones propias a un país convertido en una potencia económica y tecnológica que compite con China en Asia, el ciclo Bollywood permite sumergirse en melodramas de proporciones épicas salpicadas de humor, bailes y canciones. Parecido al egipcio, el público indio difícilmente perdonaría una película popular donde los protagonistas no cantaran y bailaran. Habrá excepciones, pero yo no conozco ninguna.

Aun en El uniforme (Khakee; India, 2005), una historia de policías y ladrones con serias pretensiones intimistas y sociales, no faltan números musicales. No se diga con Mujer casada (Paranieeta; India, 2005), una de tantas versiones (no la tercera como se anuncia) de Devdas, la novela de Sarat Chandra Chattopadhyay, donde los amores desgraciados de Devdas (Shekhar en esta versión ubicada en los años sesenta) y Lolita (Paro) liberan ríos de color y música. La discriminación de castas, prohibida constitucionalmente, es un tema velado que Bollywood trata de conciliar en sus pudorosos melodramas.

Una buena introducción a este espectáculo que exige disponibilidad de tiempo, ganas de deleitarse con un cine más allá de lo inverosímil. De este ciclo destaca Chalte Chalte (Al caminar; 2003), de Aziz Mirza, una especie de road picture que sigue los pasos de un camionero persiguiendo por Grecia a la mujer de sus sueños, de condición superior a la suya, hasta convencerla de casarse con él; justo ahí empiezan los problemas; Sharukh Khan, el astro indio de las últimas décadas, ofrece una muestra de lo que sabe hacer en el baile, todo para hacerse notar por la bella Aishwarya Rai.

 

 

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