"Un privilegio" competir por el Óscar: González Iñárritu

martes, 28 de septiembre de 2010

MÉXICO, D.F., 28 de septiembre (apro).- El cineasta Alejandro González Iñárritu dice sentirse “honrado y orgulloso” de que los miembros de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) hayan seleccionado a Biutiful para competir por el Óscar número 83.
    “Al conocer la noticia me sentí muy feliz. Estoy muy agradecido con los colegas y miembros de la AMACC porque depositaron su confianza en mi trabajo para poder representar a nuestro país. Cuando llegué a mi casa y les informé a mis hijos que Biutiful iba a representar a México, pensé que es representar a todo un país, en este caso el mío. Por ello, repito, me siento muy orgulloso y honrado, más allá de la posibilidad de ser nominado para los Óscares, aunque me parece que tenemos muchas posibilidades.”
    Vía telefónica desde Los Ángeles, California, González Iñárritu señala que no ha sido fácil el camino de su carrera:
    “Pienso de donde vengo, porque no fui para nada un niño privilegiado. Pienso en el esfuerzo que he dado y el rigor en el trabajo, porque me he roto la madre durante veinte y tantos años. Entonces, siento que ha valido la pena y eso me hace sentir muy contento.”
    Biutiful es el cuarto largometraje de González Iñárritu, protagonizado por el español Javier Bardem, quien obtuvo la Palma de Oro por esta interpretación en la 63 edición del Festival Internacional de Cine en Cannes, en mayo pasado.
    Cabe recordar que su primer filme Amores perros fue nominado como mejor película extranjera para el Óscar;  21 gramos también fue designado al Óscar por las actuaciones de Benicio del Toro y Naomi Watts. En tanto, Babel tuvo siete nominaciones para el Óscar y sólo logró la estatuilla por mejor banda sonora a cargo de Gustavo Santaolalla, quien también trabaja en Biutiful.

La votación en la AMACC

Carlos Carrera, secretario del Comité Coordinador de la AMACC, lamentó que sólo votaran 35 miembros de la Academia cuando son 600. Al respecto González Iñárritu dice:
“Carlos tiene una gran fuerza de convocatoria, y todo el respeto y el apoyo de nosotros, sus colegas, para implementar de alguna forma algo, aunque es responsabilidad de todos no sólo de él, para que la comunidad del cine en México sea más activa, más participativa; eso es muy importante. No sólo es intervenir para votar este tipo de elecciones, sino también para fomentar y promover el cine nacional y provocar el amor al cine universal. Espero que a partir de ahora empiecen los cambios sustanciales de participación. Ojalá y así sea.”
--¿Cómo se siente con Biutiful, la cual señala como más personal?
--Finalmente todas las películas son personales. Siempre son desprendimientos de uno; dejas tu piel y dejas tu alma, dejas muchas cosas allí atrás. Por eso es tan duro. Un director queda expuesto en todas sus películas. Este fue un largometraje especial por la temática y el momento que estoy viviendo en mi vida, y por muchas razones personales. Es una película muy cercana que costó mucho trabajo y la considero especialmente importante. Bueno, no es que las otras no lo sean, pero me parece que es una cinta que tiene una connotación muy especial en el periodo en el cual estoy.
--Dicen que participar ya es ganar. ¿Realmente tenemos posibilidades reales de llegar a la terna?
--No quisiera cometer lo errores que se cometieron con la selección mexicana de futbol. Cuando hay un optimismo desenfrenado parece que siempre trae consecuencias o puede haber una desilusión inmediata. Creo que hay que ir  paso por paso. El primer paso desde mi punto de vista es haber sido honrado con la representación de Biutiful por México en el Óscar. Claro que ya es un triunfo.
“Ahora la posibilidad de que quede en la terna de cinco filmes, los cuales se elegirán de entre 65, 70 países, es una muy buena porque la cinta tiene en si la fuerza y el rigor para poder, digamos, hacerlo, pero eso no te lo garantiza nadie. Esto no es futbol porque no hay que meter gol, porque aquí el partido ya se jugó; es decir, el largometraje ya está hecho; ya no puedo hacer nada. Lo único es estar detrás de él y tratar de que lo vea el mayor número posible de la gente que va a formar el comité, y la historia tendrá que jugar sola en el corazón de cada persona que la vea.”
    Biutiful se estrena en México el próximo 22 de octubre. A la premier vendrá Bardem y también el director, quien radica en Los Ángeles
            --¿Cómo percibe la academia de cine estadunidense al cine mexicano en este momento?
--Es muy difícil decirlo porque son seis mil miembros en esa academia. Entonces, la verdad desconozco cuál sea su percepción del cine mexicano. No obstante, en los últimos tres o cuatro años, Estados Unidos ha cambiado radicalmente su postura ante el cine de lengua extranjera. Antes Estados Unidos era el primero que compraba con mucha potencia las cintas de lengua extranjera. Ellos eran los que llevaban el frente en este tipo de cine, y después los otros distribuidores del mundo los iban siguiendo, dependiendo del éxito en Estados Unidos.
“Ahora es precisamente al revés. Estados Unidos no compra nada por anticipado. Se ha reducido muchísimo el número de espectadores para las películas de cine extranjero, no solamente las mexicanas sino de cualquier lengua que no sea la americana. El cine foráneo se ha reducido, pero estoy hablando dramáticamente, un 70%. Ha bajado la taquilla. Estados Unidos ha cultivado muy poco la cultura del cine de lengua extranjera. Hay una crisis no sólo para el cine mexicano, sino para todas las cintas de arte, que tengan que ver con los seres humanos; son consideradas como de un circuito artístico.
--¿Qué pasa con los multicinemas de Estados Unidos?
--Prácticamente se han cerrado. Si se observa la cartelera proyectan  películas que revitalizan las series de los cómics o comedias vulgares y cómodas o historias de acción y explosiones de la misma gente que hemos visto desde hace muchos años. Hay un género prácticamente plástico, de un cine pop que ha invadido las pantallas no solamente del mundo, sino también de Estados Unidos. Hay una situación crítica en ese sentido.
--Todo mundo sabe que para poder llegar a los Óscares se negocia, se cabildea y se promueve la película. No es tan fácil. ¿Va a efectuar todo ese cabildeo o dejará que Biutiful haga sola su trabajo?
--La película habló ya en la AMACC. Creo que ningún premio la va a ser mejor o peor, y ninguna crítica la va a ser peor o mejor. La cinta ya está allí, es inamovible, es como una roca. Lo que se debe hacer es presentarla  en diferentes festivales de Estados Unidos, en Santa Bárbara, en San Francisco, en fin. De cualquier forma ese recorrido se iba a realizar aunque no participara en los Óscares. La semana que entra me van a ofrecer un homenaje en el Festival de San Francisco y allí vamos a presentar el filme. En todos esos lugares está lleno de miembros de la academia, que son seis mil. El problema es que el país es muy grande. La inversión hay que hacerla en la cantidad de pases para que la vea mucha gente. Ese es el trabajo pesado y evidentemente yo haré todo lo que pueda  para que Biutiful tenga la más grande exposición para que pueda ser elegida, pero la verdad es que el 90% del trabajo la hace la película.
También la AMACC escogió a El infierno, de Luis Estrada, para que represente a México en la 25 edición de los premios Goya, en España. González Iñárritu cree que “le va a ir muy bien”:
“No he visto El infierno, pero he oído extraordinarias cosas de la cinta. Él es un director de muchísimo rigor con una mirada muy aguda y un gran talento. He escuchado y confío en quienes me lo han dicho: que el largometraje retrata una realidad muy cercana, más que una realidad a una verdad. Esa película nos invita en un asiento cómodamente a entender emocional e intelectualmente el origen y las consecuencias de los problemas que vive México. Aplaudo, por lo que escucho, a la cinta, y que Estrada haya sido elegido me parece fantástico, y me parece que tiene muchas posibilidades.”

mr

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