De los vampiros de Crepúsculo a los vampiros de La Habana

miércoles, 8 de septiembre de 2010

MÉXICO, D.F., a 8 de septiembre (apro).- Una de las mejores películas animadas en la historia de la cinematografía iberoamericana cumple 25 años este 2010. Me refiero a “Vampiros en la Habana” (1985), del cubano Juan Padrón, que se ha convertido en una cinta de culto dentro del género de la animación…
Sin embargo, no resulta muy popular en recuentos vampíricos, como si su comicidad (humor satírico, inteligente y mordaz) la convirtiera en una cinta poco digna para pertenecer al género.
Desafortunadamente resultan más populares cintas como Vampiras lesbianas, Jesucristo cazador de vampiros, las películas del Santo y la odiosa y simplona saga llamada Crepúsculo.
Quizá sea su desparpajo y sus inclinaciones políticas, pero Vampiros en la Habana se encuentra en una liga aparte, con todo y que es mucho mejor película que cualquiera de las mencionadas anteriormente.
En fin…
Vampiros en la Habana gira en torno a una guerra entre pandillas de vampiros. Por un lado se hallan los vampiros europeos (una especie de comunidad europea) y por el otro los vampiros estadounidenses; en medio se encuentra Joseph Emmanuel, descendiente del famoso conde Drácula.  
Resulta que Drácula falleció hace mucho tiempo a causa del fracaso de una fórmula experimental que permite a los vampiros caminar a la luz del sol.
La fórmula fue creada por su hijo, el científico Berndhart Amadeus Von Drácula… pero todo salió mal, lo que obligó al doctor a marcharse de Europa para ir a Cuba  (1933) --de la mano de su pequeño sobrino, Joseph Emmanuel--, ya que la fórmula requería grandes cantidades de Ron y Piña Colada.
Años después, Joseph --o Pepito, como le dicen sus amigos-- creció como un muchacho cualquiera, lo que constituyó una prueba fehaciente de la efectividad de la fórmula. El profesor Von Drácula desea regalar la fórmula, pero los vampiros europeos desean venderla.
¿Y los vampiros gringos? Bueno, pues ellos poseen el control de varias playas subterráneas, así que si la fórmula llamada Vampisol sale al mercado, su negocio peligra: la gente irá a las playas verdaderas y las playas subterráneas quedarán abandonadas.
Así pues, los descendientes de Drácula quedarán en medio de una guerra atroz, mientras que la Cuba está a punto de vivir una revolución que acabará con la dictadura del general Machado.
La edición especial del 25 aniversario cuenta, entre otros extras, con una documental en donde los realizadores hablan sobre la cinta y tres filmeminutos (cortos animados de vampiros).
El documental no es muy afortunado. Los realizadores son entrevistados por los protagonistas de la historia, y eso no resulta muy efectivo para adentrarte en las cámaras, pero los cortos están bastante divertidos.
¿Quiere ver algo de vampiros original y diferente? Vampiros en la Habana es la opción.

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