Pérez Sabido, padre del Diccionario de la canción yucateca

lunes, 17 de enero de 2011

MÉXICO, D.F., 17 de enero (Proceso).- Investigador “nato”, como se define, el también historiador, poeta, abogado y trovador “apasionado de Yucatán”, Luis Pérez Sabido, comparte con los lectores de Proceso la alegría del anuncio de esta obra monumental que en 455 páginas recoge 610 fichas biográficas de compositores, poetas, trovadores, cantantes, músicos, directores, promotores e investigadores. En Mérida dirige el Centro Regional de Investigación, Documentación y Difusión Musicales Gerónimo Baqueiro Fóster.

 

Inusitada mañana gélida en la ciudad blanca de Mérida, y sin embargo uno de los días más hermosos para el escritor Luis Ángel Pérez Sabido, quien desde ahí trina de felicidad:

“¿Por fin le llegó a Proceso mi Diccionario de la canción popular de Yucatán? ¡Qué bueno, ojalá les guste allá en la capital!, porque, ¿sabe?, es un bonito trabajo hecho con mucho amor, con mucho conocimiento y, hay que decirlo sin ningún rubor, ¡con mucha entrega!”

Por la noche de ese jueves 13, Pérez Sabido (quien el viernes 7 cumplió 71 años) recibió un homenaje por su trayectoria de toda una vida como promotor cultural de la península durante el célebre programa Serenatas Yucatecas en el Parque de Santa Lucía que él fundó y viene presentando todos los jueves al público en el parque colonial Los Héroes (calle 60, por 55) a partir de las nueve de la noche, desde el 14 de enero de 1965. Dice vía telefónica:

“Hace 46 años que ando inmerso en esto de la cultura yucateca. ¡Yo soy un apasionado de Yucatán!” 

Bonachón, Luis Pérez Sabido es el gestor del recién publicado Diccionario de la canción popular de Yucatán (gobierno de Yucatán 2010/Escuela Superior de Artes de Yucatán/Instituto de Cultura de Yucatán/Conaculta; Mérida, 2010, 455 p.). Se ufana de un saber “polivalente”, sin dejo de falso orgullo o chocantería: 

“Yo no puedo confundir 1965 con 1956, porque tengo una clara conciencia de qué es lo que ocurre en cada momento musical de mi tierra, y además soy un profundo aficionado a la historia. Soy un investigador nato y desde chamaco tengo fuerte curiosidad. Mire, yo vivía en una casa muy grande por el rumbo de San Cristóbal, aquí en Mérida, y allí fui conservando mis papeles, mis documentos…”

Desde octubre de 2007, Pérez Sabido dirige el Centro Regional de Investigación, Documentación y Difusión Musicales Gerónimo Baqueiro Fóster (CRIDDM), al cual ha donado “una vasta cantidad de libros, papeles, documentos y fotografías que si no hubiera sido director ni estado en esta área de investigación musical, quién sabe qué hubiera hecho con ellos.

“Lo que quiero decir es que conozco bien el mundo de la trova, pues mis papás y mis tíos me llevaron a los seis años de edad a ver los espectáculos donde tocaba la mágica Orquesta Típica Yukalpetén. Por eso, cuando tuve mi primer cargo en la Dirección de Cultura del ayuntamiento de Mérida –un cargo que se creó para mí, porque entonces no existía un departamento cultural– lo primero que hice fueron las Serenatas de Santa Lucía, ya hace 46 años esta misma noche de un jueves cálido en Mérida.”

Entre las publicaciones del CRIDDM sobresalen Pastor Cervera (2003), Guty Cárdenas (2005), Chan Cil y otros precursores de la canción yucateca (2007) para la serie Cancioneros, con discos ilustrativos. Pérez Sabido, además de poeta, promotor, actor, dramaturgo, musicólogo y compositor de más de 60 canciones, ha escrito, entre otros estudios: Serenatas de Santa Lucía, 40 años de trova yucateca, Nueva antología de canción yucateca y Guty Cárdenas, su vida y sus canciones (Proceso 1520), que en 2005 le permitió comprar una casita en Chelém, cerca del mar de Progreso.

En el otoño de 2004, cuando presentó su texto De Guty a Manzanero: 200 boleros yucatecos (ayuntamiento de Mérida, Dirección de Desarrollo Cultural) en el Museo de la Canción Yucateca, “se vendieron 267 libros y terminé con la muñeca inflamada de tantos autógrafos, que hasta tuvieron que inyectarme”. En internet ha impulsado en el sitiowww.bibliotecavirtualdeyucatan.com.mx sus pasiones hacia el arte por senderos del faisán y del venado. La contraportada afirma:

“Con la publicación de esta obra, de indiscutible importancia para el conocimiento de la historia musical de la península yucateca, el gobierno del estado, a través del Instituto de Cultura de Yucatán, culmina una vigorosa labor de rescate y preservación de los valores de nuestro patrimonio cultural, llevada a cabo en el marco del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana.” 

 

Mayab sonoro

 

Con 610 fichas biográficas de compositores, poetas, trovadores, cantantes, músicos, directores, promotores e investigadores, el Diccionario de la canción popular de Yucatán registra 250 notas sobre géneros, instrumentos, cancioneros, grupos de trova, concursos, festivales, medallas, festividades y asociaciones, amén de 765 canciones.

El prólogo al volumen, escrito apenas en noviembre pasado por el investigador musical Enrique José Martín Briceño (Mérida, 1964), reza:

“Entre los aficionados, decir Yucatán es decir Guty Cárdenas, Ricardo Palmerín, Pepe Domínguez y Pastor Cervera, es traer a la memoria Peregrina, Nunca, Aires del Mayab y La fuente... ¿A qué llamamos canción yucateca? A mediados del siglo pasado, el poeta Luis Rosado Vega… la define por su contenido, que ‘se caracteriza especialmente por su pulcritud, pues nunca desciende a lo canallesco, a lo obsceno, manteniéndose siempre dentro de un puro sentimiento romántico’…

“Paradójicamente, hasta hace pocos años el interés por la investigación de nuestra canción popular no era proporcional a su relevancia cultural y artística. Hace una década prácticamente sólo existían como referencia las cinco páginas que dedica Jesús C. Romero en su Historia de la música, redactada para la Enciclopedia yucatanense (1947); los artículos periodísticos de Gerónimo Baqueiro Fóster reunidos en su libro póstumo La canción popular de Yucatán (1970) y los dos tomos –tan profusos como desiguales– de Sensibilidad yucateca en la canción romántica, de Miguel Cervera Taboada (1978). Para los investigadores profesionales, la canción pasaba como objeto de estudio de segunda categoría.

“La obra cubre temporalmente 150 años, desde 1860, año de la primera canción publicada en Yucatán –El amor paternal, de José D. Sierra y Apolinar García– al año que corre, cuando se conmemora el fallecimiento de Cirilo Baqueiro Preve, Chan Cil, el padre de la canción yucateca…” 

El Diccionario de la canción popular de Yucatán, que Luis Pérez Sabido dedica “Al padre de la canción yucateca, Cirilo Baqueiro Preve Chan Cil, a 100 años de su muerte”, llevó a su autor por los amplios archivos de la península incluyendo los del arzobispado, el Registro Civil y las publicaciones de la región (Campeche, Quintana Roo, Tabasco) para cotejar fechas (“todo de primera mano, pues soy un obsesivo de las fechas”). 

El tesoro acumulado por Pérez Sabido hoy puede leerse como una fantástica novela, sólo que su diccionario habla con la verdad de un historiador y poeta; hallamos pasajes, por ejemplo, donde se narra la llegada del bambuco de la región de Antioquia a Mérida en los comienzos del siglo XX, para la ficha de Pelón y Marín, dúo de trovadores de Medellín, Colombia, integrado en 1903 por Pedro León Rave y Adolfo Marín. 

“Todos los personajes que están allí en el Diccionario de la canción popular de Yucatán son autores con trayectoria ya juzgada, los jóvenes compositores que apenas están pugnando, no. Incluyo a Raúl Alejandro Escajadillo Peña, alias Aleks Syntek, nacido el 29 de septiembre de 1969 en Mérida, compositor y cantante que toca la guitarra desde los seis años de edad y en 2010 escribió el tema del Bicentenario de la Independencia de México.”

 

Secretos mayas

 

Hay sorpresas, algunas inolvidables…

Las menciones al conjunto setentero Alpasinche de los hermanos Tato, Juan y Lupita Dalera en su paso por Mérida con Juan Acereto; los años yucatecos de Alfonso Ontiveros, quien se popularizó bajo el alias de Guadalupe Trigo antes de su trágico deceso en 1982; los días finales de Amparo Ochoa, El jilguero sinaloense, en la península; la activa trayectoria del cantor tapatío Tony Camargo, intérprete del famoso El año viejo, quien vive en Yucatán, y las décimas dedicadas a Irma Dorantes.

“Comenzamos con las primeras canciones publicadas en partitura por 1860, al año de tener la litografía en Yucatán, un racimo de piezas de trova yucateca con guitarras y cuyo estilo alcanza la cumbre en los años veinte y treinta con Guty, Palmerín, etcétera. Seguimos con nuestros géneros: la clave, el bolero bambuco, la jarana cantada, la invocación maya, zarzuela yucateca.”

Notable es la Orquesta Típica Yukalpetén, “el relicario de la canción yucateca, con 800 arreglos musicales de buena parte del siglo XIX y todo el siglo XX, máxima institución musical vernácula de Yucatán”, siendo fundada en 1942 por el gobernador Ernesto Novelo Torres y cuyo debut ocurrió bajo la batuta de Daniel Ayala Pérez. Señala Pérez Sabido:

“De muy niño mis padres me llevaban a presenciar espectáculos con las compañías de teatro regional, y apenas llegaba a casa agarraba una cajita de zapatos y comenzaba a hacer mi teatrito. Ya desde entonces era aficionado a todo el arte yucateco. Tuve a muy buenos maestros; asimismo, en la redacción de El Diario del Sureste, bastante joven me toca conocer a personajes como Antonio Médiz Bolio, Ricardo López Méndez El Vate, Manuel Díaz Massa, Alfredo Aguilar Alfaro y todos los poetas. 

“Por 1962 escribía sonetos y me conocían mis compañeros de la Universidad de Yucatán, donde estudié leyes y contaduría, como El poeta, así nació mi primera canción: Injusta lejanía”, bolero que entona a viva voz:

En las cosas del amor

necesario es recordar:

Que si humano es el error,

¡qué divino es perdonar! 

“En su tiempo gustó tanto, que el alcalde de Mérida, Martínez de Arredondo, ¡rebautizó mi canción como La pegajosa!”, ríe a quijada batiente. La dedicó a Eloísa Cotider Soto, su joven compañera teatral y esposa en el montaje Todos eran mis hijos, de Arthur Miller. Varias letras suyas han sido musicalizadas por compositores yucatecos de renombre y trascendido fronteras: A veces, con la sensacional pianista y cantautora Ligia Cámara (“¡tremenda!”); Tu sonrisa y tu mirada, con Víctor Esquivel y, sobre todo, el soneto Yo sé que volverás, que convirtiera en bolero su amigo de siempre Armando Manzanero, y que grabado por Luis Miguel vendió 7 millones de discos en el mundo. 

Suelta vibrante un simpático espíritu campechano que genéticamente heredó vía paterna (Luis Aurelio Pérez Chan), tal como su alegría cantoril yucateca le viene de rama femenina por su abuela (María del Carmen Marrufo de Sabido), y por su madre motuleña (Juanita Sabido Marrufo de Pérez):

 

Yo sé que volverás cuando amanezca,

aun cuando los demás ya se hayan ido;

la cita no ha cambiado aunque parezca 

que todo ha naufragado en el olvido.

 

“Yo le ofrecí mientras pescábamos estos versos a Armando, quien me lleva siete años pero nos conocemos desde niños en la misa de los domingos, y es una canción que me ha dado satisfacciones, como de ir caminando por el malecón de La Habana, Cuba, y oír a un grupo de muchachos cantándola, o en el Corte Inglés de Madrid, España, donde la oí canturrear a unas chicas en el departamento de perfumería. Cuba nos ha invitado a presentar mi Diccionario de la canción popular de Yucatán muy pronto, con Ligia Cámara.”

Explica aquel legado que maneja de manera tan natural en sus epigramas, versos y tonadas:

“En Yucatán hay una tradición de hacer canciones a partir de algún verso propio o ajeno, buscamos el mejor secreto para musicalizar. Ese es el secreto: Si usted no sabe de literatura ni de preceptiva, nunca hará una buena letra; pero si sabe música y armonía podrá hacer una buena melodía, busque entonces una buena letra y póngale música.

“Esa era la ventaja que tenían los trovadores yucatecos, Chan Cil musicalizó a Gustavo Adolfo Becquer en Las campanitas de tu balcón (1909), Guty en La lágrima (1929), que pegó en España por su tonadilla de zarzuela, ¡qué requiebro, qué maña maravillosa! Y Ricardo Palmerín musicalizó de Lord Byron Una virgen solitaria, ese era el conocimiento que tenían nuestros trovadores yucatecos. Su secreto.”

–Podríamos platicar horas, pero su homenaje este jueves lo reclama... ¿Qué agregaría para Proceso?

–Un epigrama, pero antes dígame… ¿Cómo está el clima allá en la Ciudad de México? Acá hace un frío atroz y con viento que es lo más maligno… Pero para mí es un día bello, uno de los más hermosos de mi vida. Si yo volviera a vivir, quisiera vivir lo mismo aquí y casarme otra vez con la canción de trova en mi Yucatán, de ella nunca me podré divorciar.

Además, mire, acá vivimos muy en paz, nos sentimos muy seguros con una policía muy efectiva y una paz que sostiene la gobernadora Yvonne Ortega Pacheco. La violencia la vemos por televisión.” 

Y repenta (improvisa), tras un “considérenme su amigo”:

La verdadera amistad es como buena vacuna:

Se da una vez, sólo una, y dura una eternidad.

 

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