Rinden homenaje a la escritora Silvia Molina en Bellas Artes

martes, 11 de octubre de 2011
México, D.F. (apro-cimac).- Creadora de un mundo literario propio, poblado de personajes femeninos en busca de su identidad, la escritora Silvia Molina fue objeto de un homenaje en el Palacio de Bellas Artes por su extensa trayectoria como narradora, editora y ensayista. Este reconocimiento se suma a otros galardones que Molina ha recibido a lo largo de su carrera, entre ellos el Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 1977, por su primera novela La mañana debe seguir gris –que obtuvo cuando apenas contaba con 21 años de edad–, y el Premio Antonio García Cubas 2011, otorgado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), por su novela juvenil Álbum de la Patria. En entrevista, Silvia Molina no oculta su alegría por el homenaje, pero se dice sorprendida por el reconocimiento, que coincide con su cumpleaños 65 y supone su consagración como una de las voces más importantes de la literatura mexicana contemporánea. Oficio de largo aliento --Muchas felicidades por este nuevo reconocimiento a su trayectoria. ¿Cómo se siente respecto de este homenaje? --Pues muy agradecida por el hecho de que se hayan acordado de mí, y también un poco sorprendida. Voy a cumplir 65 años y voy a cumplir 35 años de ejercer mi oficio. Es un momento en el que tú te pones a reflexionar y miras atrás y dices: sí, tengo 65 años, pero en estos años he tenido el privilegio de guardar muchas experiencias en viajes, en amistades, en amores, en lecturas, en compañías, y ves que has estado trabajando y no te has dado cuenta realmente. “Porque yo he tenido la fortuna y el privilegio de trabajar en lo que a mí me ha gustado, que son los libros. Y he ido escribiendo mis otros libros un poco sin darme cuenta”. --¿Dedicarse a la literatura fue para usted una decisión consciente o más bien una necesidad vital? --Realmente se me atravesó la literatura. Yo estaba estudiando antropología primero. Nunca me vi como una escritora, porque además yo fui muy mala lectora. Entonces, de pronto descubrí la lectura y descubrí a José Agustín, quien me atrajo porque me parecía que teníamos muchas cosas en común y con su escritura. “Alguien me habló de un taller donde él daba clases, entonces fui a dar a un taller donde ya no lo encontré a él, pero donde empecé a escribir mi primera novela, La mañana debe seguir gris. Allí estaban Elena Poniatowska y Hugo Hiriart, con quienes realmente comencé mi novela. Salió publicada muy rápido y tuve la fortuna de que me dieran el premio Xavier Villaurrutia”. Silvia Molina cuenta que a partir de entonces ya no pudo dejar de escribir. “Es algo que no puedes frenar, que está dentro de ti y que quiere salir a fuerza. Así tú te negaras a escribir, eso está dentro de ti pidiéndote salir”. --¿Dónde encuentra la inspiración para los temas de sus novelas? --Todo tiene que ver con algo que los detona. En mi caso han sido cosas que tienen una relación directa con mi propia vida. La mañana debe seguir gris es una experiencia que yo tuve cuando viví en Inglaterra. Imagen de Héctor es una novela sobre la búsqueda de mi padre. “Yo no conocí a mi padre. Él murió cuando yo tenía un año y no me acuerdo de él como papá. Yo sentía que todos lo conocían, menos yo. “La novela La familia vino del norte también es una experiencia muy cercana, porque la familia de mi madre es del norte, de Sonora, de donde salieron los principales caudillos de la Revolución Mexicana. Yo escribí esa novela, que no es la historia textual de mi tío, pero es una novela sobre la Revolución Mexicana, aunque partiendo de algo cercano”. “Enamoramiento perpetuo” De niña, Molina padeció de dislexia, pero ello no le impidió desarrollar el amor por la literatura. Sus géneros favoritos, dice, son la novela y la literatura infantil. Explica: “La infancia es un mundo al que puedes volver, te conviertes en un niño otra vez. Pero la novela es una empresa de largo aliento, de mucho tiempo. Un proceso muy largo, como cuando estás enamorado de alguien y durante un tiempo no dejas de pensar en esa persona. Se vuelve una relación… Es un estado de enamoramiento perpetuo”. --En su escritura, ¿la inspiración juega un papel importante o se trata sobre todo de un proceso de trabajo constante y disciplina? --Sí juega un papel importante, porque la inspiración es ese momento en el que tú dices: “¡Ay! eso es un cuento”. Es como un flashazo en el que tu ves una historia, y cuando sucede te pones a darle vuelta de cómo lo vas a hacer. Pero si tú no te sientas a escribirlo se queda en “un cuento” y ya no se hizo. Eso que han llamado inspiración, creo que es la obsesión. Un tema empieza a obsesionarte, y yo soy muy obsesiva en ese sentido. “Por ejemplo, ahora que quiero escribir una novela sobre la piratería (provengo de Campeche, un estado que fue asolado por los piratas), es tanta la obsesión que ya no encuentro qué leer. Me encanta obsesionarme por un tema y no descansar hasta darlo por concluido. Ese proceso del conocimiento es muy interesante”. Mujeres escritoras --¿Cómo ve la situación de las mujeres en la literatura mexicana actual? --Es muy sana. Hay muchas escritoras y editoras, lo cual me da mucho gusto. Hay muchas escritoras jóvenes y no jóvenes que están destacando internacionalmente. --Cree usted que, tal y como hace un siglo dijo Virginia Woolf, ¿las mujeres para escribir necesitan dinero y un cuarto propio? --Tanto hombres como mujeres necesitan un espacio para desarrollar su escritura, su pintura, su creatividad. Estos oficios que tienen que ver con el arte necesitan un espacio donde no te interrumpan constantemente, donde no haya ruido, donde no tengas que estar contestando el teléfono cada dos minutos. “Un espacio donde tú vas a producir, y lo vas a hacer en el momento en el que tú puedes y hasta donde tú llegues, porque a veces estás escribiendo y es la una de la mañana y no quieres retirarte a descansar porque tienes que llegar hasta donde quieres llegar, porque si no vas a perderte. Sí se necesita ese espacio, pero lo necesita todo escritor o escritora”. --¿Qué cree que se podría hacer para que más mexicanas y mexicanos se acerquen al placer de la lectura? --He tratado de hacerlo en talleres de lectura. Sería fundamental que lo lográramos, sobre todo en esta época tan complicada. En México se han publicado muchos libros para niños y te preguntas por qué no somos más lectores. La verdad es que sí se han hecho muchos esfuerzos, desde el secretario de Educación que tuvimos tras la Revolución Mexicana, José Vasconcelos, quien pensó en las bibliotecas y en llevar los clásicos a niños y niñas. “En esa época, los españoles refugiados aportaron a la literatura infantil en México una visión distinta a lo que nosotros teníamos, porque nosotros hacíamos libros para niños tratando de educarlos, y de hacer niños buenos con textos moralistas. Los españoles vinieron a hacer literatura para niños. Se preocuparon por hacer antologías con poemas, fue un clic que nos vino a enriquecer. Siento que sí se están haciendo esfuerzos para acercar más a los niños al placer de la lectura, no a la obligación”. El homenaje a Silvia Molina se realizó este martes en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, como parte del ciclo Protagonistas de la Literatura Mexicana, organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes a través de la Coordinación Nacional de Literatura.

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