'Noches Islámicas', la aventura experimental de Mendoza, en el Cervantino

jueves, 13 de octubre de 2011
GUANAJUATO, Gto. (apro).- Definida por Luis de Tavira como “la síntesis de las búsquedas y la amalgama de las aventuras experimentales” de Héctor Mendoza, la puesta en escena de Noches islámicas reúne a José Caballero, alumno de Mendoza, y al escenógrafo Alejandro Luna, en el programa de homenaje al dramaturgo, director y maestro guanajuatense. Noches islámicas fue estrenada por Mendoza en los ochenta en el Teatro Sor Juana, y ahora ha quedado en manos de uno de sus alumnos, el director José Caballero, en lo que éste llamó “una feliz oportunidad” que también involucra a Rodrigo Mendoza, hijo del homenajeado, quien tuvo a cargo la música. El FIC ofrecerá tres funciones de la puesta en el Teatro Cervantes, los días viernes, sábado y domingo. Pero ya se planea una breve temporada a fines de noviembre o diciembre en la sede de la Compañía Nacional de Teatro (CNT), dijo a Apro el director José Caballero, quien eligió esta obra cuando fue invitado por el FIC y el director Luis de Tavira a participar en el homenaje a Mendoza. “Tendremos ahora la oportunidad de ver sus obras puestas por otros (directores) porque siempre las ponía él”, señaló Caballero en la conferencia de prensa en vísperas del reestreno, y unas pocas horas después de que en el Teatro Juárez se presentara la edición de tres tomos de las Obras Completas de la pluma de Mendoza como dramaturgo, donde la crítica Luz Emilia Aguilar Zínzer y el actor Enrique Singer resaltaron esta calidad que, en opinión de ambos, en algún momento quedó por debajo de su reconocimiento como director de escena y formador de directores y actores. Impositivo y dominante como director; exigente y vertical con sus actores y estudiantes, Mendoza antepuso su independencia y su libertad creativa a cargos y criterios como los de Televisa –de donde fue despedido por El Tigre Azcárraga– e inspiró “respeto, miedo y disidencia”, aunque no se le ha reconocido lo suficiente, afirmó Luz Emilia Aguilar. Por la tarde, en la conferencia sobre la puesta teatral, Alejandro Luna comentó las complicaciones de montar un escenario para una obra que en realidad tiene una serie de historias entreveradas con un total de 57 espacios distintos, que Mendoza dirigió en escenas simultáneas, porque ello fue posible en un espacio como el Teatro Sor Juana, pero que en el reestreno se harán en forma de secuencia. La obra está basada en un cuento de Las mil y una noches, al estilo de las comedias de enredos, amores y equivocaciones, del Siglo de Oro Español. Está situada en Bagdad en el año 787 de nuestra era, escenario que, a decir de Alejandro Luna, “era un pleonasmo recrear” ante todas las referencias que en la obra se plantean sobre el tiempo y el espacio, por lo que prefirió dejarlo a la imaginación del público. Una obra de inspiración árabe “muy mexicana”, coincidieron en señalar los responsables de este reestreno. El director de la CNT, Luis de Tavira, reconoció esta puesta como un trabajo que corresponde plenamente al director José Caballero, pero en el que se hace presente el espíritu de Héctor Mendoza, su maestro, “en este justo y necesario homenaje nacional a la figura imprescindible de nuestro teatro”. En Noches islámicas, dijo De Tavira, están presentes el impulso lúdico, lúcido e inteligente de Héctor Mendoza, además de que la obra está “preñada del espíritu cervantino que Mendoza abrevó como una de sus fuentes sustantivas de su construcción como creador teatral”. En esta puesta, pues, se debaten las cosas que Cervantes planteó a profundidad, las premisas mayores del Quijote, “el combate entre las dos inclinaciones del espíritu de nuestra cultura: el realismo enfrentado al idealismo”.

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