Ovacionan a Peter Brook y su "flauta mágica" en el Cervantino

sábado, 15 de octubre de 2011
GUANAJUATO, Gto. (apro).- El camino del británico Peter Brook como director no puede tener un final más impecable: lo demostraron las largas ovaciones del público que asistió a las funciones de su ópera “La flauta mágica” en el Teatro Juárez, en la primera semana del Festival Internacional Cervantino. En este retiro que seguramente no concluye con la veta creativa de quien fuera director de la Royal Shakespeare Company, el público del Cervantino disfrutó de una adaptación de la pieza de Mozart sellada por la visión vanguardista del creador que cumplió nada menos que 70 años de transitar por los artificios del teatro, la música, la danza y otras disciplinas. “La flauta mágica” (A magic flute) de Brook se desviste de la parafernalia escenográfica de una ópera convencional, para quedar en un solo plano en el que un grupo de magníficos jóvenes cantantes y un pianista se hacen cargo de la trama, de la música, de mover las piezas –largas varas parecidas al bambú– que sirven para sugerir un bosque, una celda, un camino subterráneo o un templo, en el desarrollo de esta historia de reyes, princesas, príncipes y flautas. El compositor Franck Krawczyk es el autor de los arreglos a esta versión de la pieza de Mozart. Krawczyk toma su lugar ante el piano y ejecuta sus arreglos a la par de la trama, integrado a la escena. Un montaje que vuelve a los signos elementales del teatro es éste que Brook deja en su despedida como director de compañías tan prestigiadas como la Royal Shakespeare, la Royal Opera House y fundador del Centro Internacional de Investigación Teatral en París, posteriormente establecido de forma permanente en el teatro de los Bufones del Norte (Théatre des Bouffes Du Nord). Brook convirtió este centro en un caldo de cultivo para la experimentación, la exploración de las nuevas técnicas, los recursos, la creación artística y la actuación para nuevas generaciones de actores, músicos, bailarines, mimos y acróbatas. De ahí surgió el grupo de cantantes y actores a cargo de dramatizar la ópera con la que Brook se despide de los escenarios y del propio Festival Cervantino, en una convivencia casi íntima con el público por la sencillez de la puesta y la utilización de algunos recursos característicos de la farsa, como las frases en español que intercalaron los actores-cantantes, aludiendo a modismos mexicanos y a la ciudad de Guanajuato. Wikipedia dice de Peter Brook: “uno de los directores más deslumbrantes e influyentes del teatro contemporáneo”, debutante a los 20 años al frente de una puesta en escena, y en sus últimos años fuertemente influenciado por las culturas de oriente. Todo ello, después de haber cumplido de manera brillante con algunas de las mejores representaciones de las obras de Shakespeare en todo el mundo.

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