El plagio de Beyoncé

martes, 18 de octubre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- “Como mucha gente, me quedé extremadamente sorprendida cuando recibí un mensaje en Facebook señalándome la presencia de dos de mis coreografías, Rosas danst Rosas (1983) y Achterland (1990) en Countdown, el nuevo videoclip de Beyoncé. Lo primero que me pregunté si ahora yo estaba vendiendo a mi grupo Rosas en el circuito comercial”, declaró a un diario belga la coreógrafa y condesa de origen belga Anne Teresa de Keersmaeker. Es cierto, el plagio que la popular cantante afroamericana hizo de la compañía de danza contemporánea belga más importante en el mundo es más que notorio. Beyoncé no sólo se fusiló las secuencias de movimiento sino también el diseño completo de producción --locaciones, tipo de luz, puesta en escena, emplazamiento de la cámara, tomas, estructura-- y hasta el diseño de vestuario que utilizó el realizador Thierry De Mey en su videodanza realizada en los noventa para Keersmaeker, nada más que en lugar de los sencillos zapatos que las bailarinas de Rosas utilizan, la afroamericana le puso a las suyas unos tacones de diez centímetros y subió el nivel de sus faldas. “Obviamente Beyoncé, o el director de su videoclip Adria Petty, tomaron múltiples detalles de escenas completas de mi obra. Studio Brussel da una probada de la yuxtaposición del video de Beyoncé y mi film Rosas danst Rosas. Pero este videoclip está lejos de mostrar todos los materiales que fueron tomados para Countdown. “Hay muchos movimientos tomados también de Achterland, pero son menos visibles por la diferencia en la estética utilizada. La gente me pregunta si estoy enojada o me siento honrada. Ninguno de los dos casos. Por un lado estoy contenta de que mi obra pueda llegar a un público masivo, lo que la puesta en escena nunca hubiese podido lograr a pesar de su popularidad en el mundo de la danza en los años ochenta.” La coreógrafa agregó que en el último de los casos Beyoncé no es la peor de las copionas, “ella canta y baila bastante bien y por lo que se ve tiene buen gusto”. Sin embargo agregó que por otro lado “hay protocolos y consecuencias para semejante tipo de acciones y no creo que su equipo y ella no estén conscientes de ello.” El escándalo que ha traído el plagio no le ha molestado a Keersmaker; al contrario, dice: “Me hace pensar por qué tarda la cultura popular treinta años en reconocer un trabajo experimental de danza contemporánea. Hace unos meses vi en Youtube un video donde unas niñas de una escuela en Flandes bailaban Rosas danst Rosas con la música de Like a Virgin cantada por Maddona, lo que me conmovió mucho. “Pero con la cultura popular pop es diferente. ¿Significa que toma cerca de 30 años para reciclar la cultura experimental que no es parte de la corriente comercial principal? ¿Y qué dice esto de Rosas danst Rosas?” En los años ochenta la obra de Keersmaeker fue apreciada y señalada como un manifiesto del poder femenino asumiendo la presencia de la femineidad basándose en expresiones sexuales: “Me preguntaban si yo era feminista. Ahora que veo a Beyoncé bailando mi pieza me da gusto pero no encuentro ni una pizca de referencia a lo que yo pretendía expresar. Su danza es seductora y entretenida de forma consumista. “Hay una coincidencia graciosa, me dicen que ella hizo el video con cuatro meses de embarazo. En 1996 cuando se hizo el film sobre mi puesta en escena, yo tenía dos meses de embarazo de mi segundo hijo. Así que hoy en día lo único que puedo desearle es la misma felicidad que me trajo mi hija a mí.”